UN BANCO EN EL RETIRO

¿Quién dijo que 2017 iba a ser el caos?

Las ins­ti­tu­ciones pre­va­lecen sobre los vi­sio­na­rios, mal le pese a los ca­tas­tro­fistas

De Guindos, el más duro con Varufakis
De que coño se reirá De Guindos?

Aunque pueda pa­recer in­genuo o cí­nico- como dice Y.N. Harari (Homo Deus)-, “el ham­bre, la peste o la guerra no forman ya parte de las preo­cu­pa­ciones del ciu­da­dano medio de una buena parte de nuestro pla­ne­ta”. Ni Trump ni el Brexit bri­tá­nico, ni los señores del IBEX o de Wall Street, tam­poco los au­tó­cratas rusos o chi­nos, po­seen su­fi­ciente poder para re­pro­ducir las te­rri­bles des­truc­ciones que tu­vieron lugar a partir de 1914 o 1940.

El mundo es un lugar más apacible y mejor controlado, naturalmente se producirán altas y bajas como la provocada por las especulaciones financieras e inmobiliarias de la primera década de este tercer milenio. Ahora bien, los llamados estabilizadores automáticos por los economistas- seguro de desempleo, pensiones y sanidad universal- con su aparente modestia han formado una red de seguridad que ha evitado la aparición de salvadores en última instancia, Hitler o Lenin, con sus nazis o comunistas-estalinistas.

Las instituciones han prevalecido sobre los visionarios. El 15-M no es más que una saludable reunión de universitarios más o menos espabilados.

Alejadas de las grandes tragedias, las del Oriente Medio y zonas subsaharianas de África, las sociedades como la nuestra necesitan, sin embargo, perfeccionar sus instituciones como condición necesaria para mantener o incluso mejorar los niveles de vida de sus ciudadanos. Una de esas instituciones no es ni más ni menos que el modelo productivo.

Un mundo abierto y globalizado en el que el 85% de los motores a propulsión o las turbinas de gas que fabrica General Electric se vende fuera de los EEUU desde hace 15 años. El mar de plástico almeriense o los cultivos subtropicales granadinos, aguacate y mango, responde a una elevada y creciente demanda de los mercados europeos. La globalización, como decía un reciente editorial del FT, tiene muchas vidas y sabrá sortear los instintos proteccionistas de D.Trump y su equipo de nuevos mercantilistas.

El año 2016 no ha sido desastroso para el comercio internacional pero ha vuelto a subrayar que su evolución está siendo menos dinámica que la del producto interno de los países comerciantes. El proteccionismo político no es la única causa hay otras razones como el cambio generado en las estructuras en las cadenas de producción que son menos internacionales y se están interiorizando gracias a las mejoras introducidas por las nuevas tecnologías en aquellos países cuyos costes laborales eran superiores a los de sus competidores.

En cualquier caso la explosión globalizadora está sufriendo una corrección, en el caso de España el descenso del valor de las importaciones, además de obedecer a la bajada del precio del petróleo, podría ser un indicio, como dice Funcas en su análisis coyuntural, de que la elasticidad de esas importaciones con respecto a la demanda global se está reduciendo, lo cual, en caso de confirmarse, supondría un cambio estructural de gran transcendencia.

Por el lado de las exportaciones y en los últimos 9 meses se pone de manifiesto un comportamiento más dinámico que el de la propia Alemania, incrementos del 0,9 y del 0,3% respectivamente. La evolución del conjunto de la eurozona es todavía más negativa, -0,4% y lo es más en el caso de la UE-28 con un descenso del 1,2%. Más allá de las fronteras europeas las exportaciones de Japón se han reducido en un 9,3%, un 6,9% las de China y un 4,6% las de EEUU.

De alguna manera estamos aunque sea muy modestamente, ganando cuota de mercado. Además aumenta nuestro superávit comercial con la UE-28 y todavía más con la eurozona. Sigue sin embargo, manteniéndose el desproporcionado déficit con China sin que se conozca ninguna reacción por parte del gobierno. Lo cual, por desgracia, confirma la atonía de una administración politizada que no ha conseguido de la UE las mismas ventajas para nuestros cultivadores de invernadero (Almería y Murcia) que las que reciben sus competidores holandeses o del norte de Europa.

Unas administraciones, estatal y autonómica, que no son capaces de evitar que las aguas que brotan en la serranía de Ronda se viertan al mar cuando los agricultores granadinos de aguacate y mango necesitarían un 10% de esos caudales para incrementar la productividad de esos cultivos.

No solo no funciona eficientemente el INEM sino las administraciones próximas al ciudadano productor. Este es un reto acuciante si la competencia se agrava a la vez que se contrae el horizonte de la globalización.

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