Monitor del Seguro

En el último año la inversión en startup del seguro se ha multiplicado por cuatro

Insurtech: Comienza la cuarta revolución industrial

Todavía no existen inversores profesionales especializados 100% en el sector

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Insurtechtalks

El sector asegurador se está asomando a un mundo nuevo, el que le están mostrando las empresas nacidas de la unión del seguro y la tecnología. Es el fenómeno insurtech. Los expertos afirman que todavía se encuentra en una fase muy inicial, “va unos 8 años por detrás del fintech, pero es uno de los ámbitos que más va a crecer en 2017, y donde más se va a invertir en España”. Es la opinión de José María Torrego, director del diario especializado en emprendimiento El Referente, que recientemente participó en III edición de las ‘insurtechtalks’, un foro de debate promovido por AXA Opensurance.

Las ci­fras le dan la ra­zón. Según ex­plicó Sergio Gómez, ad­junto a la Dirección de Innovación Corporativa de Mapfre, en un we­binar or­ga­ni­zado por Fundación Mapfre sobre este tema, la in­ver­sión en in­sur­tech es la dé­cima parte de la que hay en fin­tech. Pero en el úl­timo año se ha mul­ti­pli­cado por cua­tro, mien­tras que en fin­tech no ha lle­gado a ser el do­ble. En el úl­timo ejer­ci­cio, la in­ver­sión en in­sur­tech equi­vale al acu­mu­lado de los úl­timos cinco: “Estamos en el inicio de la cuarta re­vo­lu­ción in­dus­trial”.

En estos mo­mentos hay en España 68 startup re­la­cio­nadas con el se­guro: el 50% de ellas se crean en Madrid, un 25% nacen en Barcelona, y el 25% res­tante prin­ci­pal­mente en Valencia, Bilbao y Sevilla. Más del 50% de las in­sur­tech se han fun­dado en los úl­timos tres años, entre 2014 y 2016, según datos de El Referente. En este ám­bito to­davía no existen in­ver­sores pro­fe­sio­nales es­pe­cia­li­zados 100%. Las in­sur­tech están muy ali­neadas al mundo fin­tech, de forma que los in­ver­sores que apuestan por estas úl­timas em­piezan a ha­cerlo tam­bién por las startup del mundo ase­gu­ra­dor.

Estos datos mues­tran que efec­ti­va­mente el fe­nó­meno in­sur­tech está dando sus pri­meros pasos si­guiendo la es­tela de las fin­tech, lo cual ha dado cierta ven­taja al sector ase­gu­ra­dor, ya que le ha per­mi­tido aprender de los errores de la banca. Si se ana­lizan las de­cla­ra­ciones y las in­for­ma­ciones sobre el sector fi­nan­ciero de los úl­timos años se ve cla­ra­mente que los bancos han per­ci­bido a las fin­tech desde el inicio como una ame­naza, un com­pe­ti­dor. Esta per­cep­ción ha ido cam­biando pro­gre­si­va­mente y ahora se habla mucho más de co­la­bo­ra­ción. En el se­guro esa coope­ra­ción ha exis­tido prác­ti­ca­mente desde el arranque del fe­nó­meno in­sur­tech, por lo que, aunque más tarde que los ban­cos, las ase­gu­ra­doras se han aho­rrado un tiempo pre­cioso en ave­ri­guar las bon­dades de esa coope­ra­ción y sobre todo en ser cons­cientes de que es algo inevi­ta­ble: Las startup del se­guro van a ser un com­ple­mento obli­ga­torio para las com­pañías.

Que las in­sur­tech han lle­gado para que­darse pa­rece claro, pero en qué con­sis­tirán los cam­bios en el sector ase­gu­ra­dor. Sergio Gómez ana­liza el im­pacto que ten­drán estas startup en la ca­dena de valor del se­guro en cuatro ni­ve­les. El pri­mero es la op­ti­mi­za­ción de los pro­cesos a través de la di­gi­ta­li­za­ción, algo que ya se está rea­li­zando. El se­gundo im­pacto será en la re­de­fi­ni­ción de pro­ductos y ser­vi­cios adap­tados a las ne­ce­si­dades de los clien­tes. Un tercer nivel se en­foca en la re­de­fi­ni­ción de los mo­delos de ne­go­cios, como todos los mo­delos de peer to peer (P2P) en el que un grupo de per­sonas asumen un riesgo. En un cuarto nivel estas em­presas po­drán cam­biar la na­tu­ra­leza misma del riesgo a tra­vés, por ejem­plo, de la crea­ción del coche au­tó­nomo.

Desde la óp­tica del cliente, todos estos avances per­mi­tirán per­so­na­lizar el riesgo que asume desde el punto de vista tanto del precio como de las co­ber­tu­ras. Además, fa­ci­li­tarán la pre­ven­ción, y en caso de si­nies­tro, una aten­ción tem­prana. Un tercer ele­mento es la ‘experiencia de clien­te’: las ase­gu­ra­doras po­drán par­ti­cipar de forma más ac­tiva en la vida del cliente ayu­dán­dole no solo con pro­ductos ase­gu­ra­dores sino con ser­vi­cios que le hagan su vida más fácil y se­gura.

Tras estos plan­tea­mientos ge­ne­ra­les, hay ten­den­cias con­cretas dentro del ám­bito in­sur­tech que per­mi­tirán hacer realidad la trans­for­ma­ción del sector que pro­nos­tican los ex­per­tos. En este ejer­cicio 2017 desde AXA va­ti­cinan que las startup del se­guro se van a cen­trar en el desa­rrollo de chat­bots, pro­gramas de in­te­li­gencia ar­ti­fi­cial di­señados para si­mular una con­ver­sa­ción con una per­sona al pro­veer res­puestas au­to­má­ticas a en­tradas he­chas por el usua­rio. Otra línea de tra­bajo será la del coche y la casa co­nec­ta­dos, que per­mi­tirá crear se­guros más per­so­na­li­za­dos.

La ter­cera ten­dencia es el block­chain, la tec­no­logía sub­ya­cente del bit­coin que per­mite rea­lizar transac­ciones fi­nan­cieras entre dos par­ti­ci­pantes de ma­nera se­gura sin ne­ce­sidad de uti­lizar un in­ter­me­diario y que con­tri­buirá a hacer más efi­cientes los pro­cesos de las ase­gu­ra­doras y a crear nuevos mo­delos de ne­go­cios ‘pay per use’. Por úl­timo, los ex­pertos creen que este año será tam­bién el de los ‘nano se­gu­ros’, pó­lizas creadas es­pe­cí­fi­ca­mente para al­gunas par­ti­cu­la­ri­dades o cosas que haga el cliente de las ase­gu­ra­do­ras.

El fe­nó­meno in­sur­tech, por tanto, pro­mete fa­vo­recer el desa­rrollo del sector ase­gu­ra­dor, la op­ti­mi­za­ción de los pro­ce­sos, el au­mento de la car­tera de ser­vi­cios, e in­cluso avanzar en la forma de con­tra­ta­ción. En el we­binar or­ga­ni­zado por Fundación Mapfre, José Miguel Rodríguez-Pardo, re­pre­sen­tante de la Comisión de Riesgos Personales de la Asociación Española de Gerencia de Riesgos y Seguros (Agers), re­sumía su im­pacto en el sector de la si­guiente ma­nera: “Es uno de los mo­mentos clave para el se­guro pri­vado, si­milar a la apa­ri­ción de in­ter­net, que per­mi­tirá re­de­finir la in­ter­pre­ta­ción que las com­pañías hacen de las con­tin­gen­cias, del in­terés ase­gu­rable y, con­se­cuen­te­mente, del propio con­trato de se­gu­ro”.

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