Causa contra las an­ti­guas cú­pulas de Caja Madrid y Bankia por el gasto de 12 mi­llones

El juicio a 'los black' enturbia más que lava la imagen de la banca española

Es la causa más me­diá­tica, pero no la de mayor ca­lado sobre la salud del banco

Miguel Blesa
Miguel Blesa, el banquero de Aznar.

El ma­cro­juicio que ha arran­cado contra los 65 acu­sados en el caso de las tar­jetas 'black' aún dará que ha­blar hasta fi­nales de año. Es uno de los asun­tos, en un prin­ci­pio, me­nores sobre la quiebra de la en­tidad sis­té­mica y su res­cate mi­llo­na­rio. Eso sí, los gastos de los con­se­je­ros, pre­si­dentes y di­rec­tivos du­rante aquella época fueron los que pro­vo­caron la mayor in­dig­na­ción entre los ciu­da­da­nos. El agu­jero cau­sado fue "tan sólo" de algo más de 12 mi­llones de eu­ros. Pero la imagen de la banca, y de las an­ti­guas ca­jas, quedó por los sue­los.

No hubo distinción de pertenencia, militancia o motivos para estar en los consejos de administración de Caja Madrid o Bankia, según el momento. Tanto bajo la presidencia de Miguel Blesa, al frente de la entidad madrileña, o de Rodrigo Rato, ya como líder de un monstruo financiero denominado Bankia, más de medio centenar de los miembros de las antiguas cúpulas de esas entidades se enfrentan ya ante el juicio oral abierto que se podría prolongar hasta el próximo mes de diciembre por el uso o abuso que pudieron hacer de las conocidas como 'tarjetas black'.

No es el asunto con más enjundia que se encuentra en manos de la Justicia sobre la quiebra de un grupo que llegó a aglutinar hasta siete cajas de ahorros de procedencia muy diversa. Pero sí que es uno de los escándalos que mayor polvareda mediática y popular ha desatado por los gastos realizados por los beneficiados de las conocidas como 'tarjetas black", por su opacidad ante el fisco y el visto bueno al no tener que justificar en un principio los gastos en las que se habían incurrido con esos plásticos.

El inicio de la macrocausa ya apunta a cómo los abogados defensores de los acusados argumentan que todo el proceso debería quedar invalidado y se arrojan acusaciones ante los nuevos gestores de Bankia, con José Ignacio Goirigolzarri a la cabeza desde mayo de 2012, por haber entrado en una causa en la que no tenían nada que ver con los papeles aportados.

Otra cuestión es cómo la mayoría de los acusados han dejado la imagen de los bancos ante la opinión pública. Políticos de todo color, sindicalista, empresarios, o hasta el jefe de la Casa del Rey, Rafael Spottorno. Durante los años de la crisis, la mayoría de los banqueros del país han incidido en esa pérdida de imagen ante la opinión pública.

Las mayores preocupaciones del sector bancario pasan, al menos de manera inmediata, por la recuperación de la rentabilidad perdida y en la mejora de una eficiencia, aún más necesaria en unos momentos de tipos de interés oficiales al cero y una baja demanda de los principales productos bancarios.

Eso sí, son mucho los que aún insisten en la necesidad de mejorar la imagen de la banca y de sus responsables ante la opinión pública. Un juicio de esta dimensión, como es el de las tarjetas 'black', puede resultar clave para avanzar en ese objetivo, aunque todavía habrá que ver el desarrollo en las próximas semanas.

Casos más graves

El morbo que provocó en su momento en qué gastaron los antiguos consejeros y directos de Caja Madrid/Bankia con sus tarjetas opacas pudo convertirse en una cortina de humo sobre muchos asuntos que acusan a algunas prácticas de la banca española y con mayor repercusión en su clientes. Desde preferentes, cláusulas suelo, o polémica salida a bolsa como la de Bankia en julio de 2011.

La imagen ofrecida por los 65 acusados por este caso tan mediático, con independencia de sus responsabilidades penales, ya ha dejado más enlodazada a la banca y los banqueros españoles. Incluso, hasta la buena labor que las cajas de ahorros han realizado de manera centenaria en este país.

Algunos consejeros ejecutivos de algunos bancos principales del país todavía recuerdan en estos días la necesidad de la mejora de la imagen del sector ante la opinión pública. El juicio recién iniciado por el caso de las tarjetas 'black' tampoco se limita a ellos, ya que hay muchos políticos mezclados en el escándalo. ¿El actual panorama en el mundo político ofrece alguna ayuda para ese logro? El escenario actual invita poco al optimismo.

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