UN BANCO EN EL RETIRO

La bombona de butano y el proyecto Castor

La apre­cia­ción del dó­lar, chivo ex­pia­torio de una sin­razón

Bombona de butano
Bombona de butano.

El pa­sado martes 20 de sep­tiembre el precio de la bom­bona de bu­tano subía un 3%, desde 12,68 euros a 13,10 eu­ros. Esta subida se pre­tende jus­ti­ficar por la apre­cia­ción del dó­lar, muy in­fe­rior en tér­minos ab­so­lutos y re­la­ti­vos, al des­censo del precio del gas y del pe­tró­leo. En un en­torno de es­ta­bi­lidad de pre­cios e in­cluso de caídas del IPC es­pañol la ro­tura de la ten­dencia a la baja del precio de la bom­bona es una ex­traña pa­ra­doja.

Ninguna reacción ni en los medios ni en el Congreso, ni siquiera en la OCU. ¿En qué se ocupa el buen gobierno de los partidos y las instituciones? El presidente de una SOCIMI ha comentado en la Revista Consejeros que "esa alianza PSOE - Podemos, la creo muy improbable, pero si se llegara a dar no pasaría nada, si la influencia de Podemos fuera baja".

Fuera alta o baja, no es probable que el precio de la bombona se hubiese elevado cuando el del barril de petróleo ha bajado de los $150 a $45. De pronto 8 millones de consumidores se encuentran con un impuesto adicional porque la subida tiene truco, un truco de clientelas, y como en el caso del vuelo de la mariposa que aletea en el extremo oriente e influye en la corriente del Niño en las costas de Chile, aquí en el caso que nos ocupa, el proyecto Castor no es otro que esa revoloteadora mariposa.

En 2008. un Real Decreto del gobierno del señor Zapatero, siendo ministro de Industria Miguel Sebastián, plantó las bases para construir un almacén submarino próximo a nuestras costas mediterráneas. Era el tiempo de altas cotizaciones de los hidrocarburos, y quizá de aprovechar mejor nuestra red de gaseoductos.

El acuerdo del RD con una empresa privada, Escal UGI, comprometía al estado ante el riesgo de que la construcción y explotación del depósito no fuese satisfactoria.

Ya en 2010 la plataforma en Defensa de les Terres del Sénia denuncia ante la Comisión de Bruselas la realización de un proyecto sin el correspondiente Estudio de Impacto Ambiental, y que podría vulnerar la legislación comunitaria. Desde mediados de septiembre de 2013 se producen una serie de terremotos de diversa intensidad que afectan a numerosos municipios del litoral norte de la provincia de Castellón.

El proyecto se paralizó. El nuevo gobierno, del PP ahora, sin replantear una negociación sobre en qué consistían estos riesgos, realizó un pago de 1.350 millones de euros.

La cantidad, naturalmente, incrementaba el déficit presupuestario; si había que seguir corriendo riesgos crecía el déficit todavía más. Para evitar esos pagos posteriores, que afectarían al déficit, se montó un mecanismo de camuflaje, la empresa privada ENAGAS, participada también por el Estado vía Sepi, y líder del transporte y distribución de gas natural y butano en España, se convertiría en la propietaria del depósito y apecharía con la factura.

Naturalmente había que encontrar un truco. Durante 30 años ENAGAS repercutiría los costes de su adquisición en la tarifa del gas, en definitiva, una indemnización reglada que iban a financiar los 8 millones de consumidores durante 30 años. El caso del Proyecto Castor y sus secuelas ha pasado sin ton ni son por el teatro del buen gobierno. Nadie está diciendo nada, a pesar de ese filón de 8 millones de posibles votantes .

El déficit público no aumenta pero surge la duda de si no estamos ante una ayuda es Estado contraria al derecho de libre competencia. En la esquina de la calle San Agustín con la Plaza de las Cortes hay un edificio del Congreso de los Diputados envuelto en harapos y con unos andamios en la azotea que como El Castor puede ocasionar algún desastre. El esperpento lleva así más de seis años

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