La com­pañía de bajo coste puede ce­rrar con unos re­sul­tados muy ne­ga­tivos por la crisis del ve­rano

Vueling hace limpia para recuperar reputación

Sánchez-Prieto pre­para una re­vo­lu­ción en toda la cú­pula que anun­ciará en pró­ximas se­manas

Vueling
Vueling quiere volver.

Vueling ha em­pe­zado a hacer limpia tras el desastre aéreo del ve­rano. Acaban de ful­minar al res­pon­sable de es­tra­te­gia, Fernando Estrada. Anteriormente, había ce­sado Francesc Paloma, en­car­gado del área de pre­cios de los bi­lletes de la ae­ro­lí­nea. Y el pre­si­dente, Javier Sánchez-Prieto, pre­para una gran re­vo­lu­ción que anun­ciará en breve. Se quiere re­cu­perar como sea el buen nombre y tener re­sul­tados po­si­ti­vos.

Los cambios de Sánchez-Prieto eran una idea que el máximo ejecutivo llevaba en la cabeza nada más entrar en la compañía pero los conflictos de finales de junio y principios de julio han acelerado el proceso. Lo comentó a poco de llegar a la base de la compañía de low-cost: “Vueling arrastra debilidades de planificación”. Y ese error en la estrategia es lo que ha provocado los problemas que llevaron al Ministerio de Fomento a abrir en julio pasado un expediente a la compañía, con la amenaza seria de retirarle incluso la licencia para volar.

El propio presidente ha reconocido que los problemas de la aerolínea tienen “origen interno”, una circunstancia que en su momento sorprendió a todos, ya que desde dentro nunca se había admitido ningún tipo de problema interno. En plena guerra con el Gobierno en funciones y la Generalitat de Cataluña, admitió que la causa de las incidencias se debía principalmente a la “falta de planificación” y a la dimensión de los recursos de Vueling.

Algo esperado

Por ello, se sabía que, antes o después, iban a rodar cabezas como así ha sido. Fernando Estrada, responsable de Estrategia, ha sido la primera figura que la crisis del verano se ha llevado por delante, aunque ya había cesado alguna persona de segundo nivel como Francesc Paloma, director de Revenue Management, el área que se encarga de toda la venta de billetes.

Desde comienzos de verano, la compañía lleva preparando una reorganización de toda la cúpula directiva que se conocerá en las próximas fechas. La marcha de Estrada puede haberse precipitado, ya que se quería dejar para cuando estuvieran listos todos los cambios, pero ha sido el propio responsable de Estrategia quien ha preferido acelerar la salida, debido a la mala situación que se había creado.

Sobre Estrada estaban recayendo gran parte de las críticas y, aunque en la empresa quieren desvincular la marcha a los conflictos del verano, no hay duda de que ha sido el motivo esencial de su salida. Máxime también cuando del actual presidente ha estado cargando toda la responsabilidad en la falta de planificación.

Además, la empresa ha tenido unos resultados semestrales muy malos con pérdidas de 54 millones de euros, frente a los cinco millones de euros de número rojos registrados en igual periodo de 2015 y puede que la compañía cierre muy por debajo de 2015, algo que sería muy duro para el grupo IAG.

En la presentación de los resultados del grupo IAG -holding en el que están integrados también British Airways, Iberia y Aer Lingus-, se señaló que la compañía de bajo coste había registrado unos costes (sin contar el combustible) superiores a lo previsto, causados en una gran parte por el aumento de la plantilla (un 22,5% más en seis meses), los gastos en el mantenimiento de la base operativa de Barcelona y el aumento de las indemnizaciones a las que Vueling ha debido hacer frente por diferentes incidencias, como cancelaciones registradas.

Devolver el buen nombre de la aerolínea

El objetivo del nuevo equipo es lavar totalmente la cara de la aerolínea y devolver la imagen de una compañía seria y responsable. Y es que, la crisis de agosto ha ensanchado aún más la distancia que tiene con su mayor competidor Ryanair, que se ha consolidado como la low-cost con más usuarios de España -unos 23 millones de pasajeros entre enero y agosto-.

Por eso, el otro gran reto es recuperar como sea ese terreno perdido. En una carta enviada a los trabajadores, Sánchez-Prieto reconoce que están trabajando en definir un nuevo plan para lograr devolver a la empresa el liderazgo que tenía, “tanto en términos de operación como en términos de llegada al mercado y desarrollo futuro”. “Siempre con el objetivo de ser una compañía sostenible y rentable en el medio plazo”, señala. Y concluye diciendo, “os aseguro que soy uno más de vosotros en todo esto, aunque con una responsabilidad mayor. Espero ganarme vuestra confianza para que, entre todos, logremos sacar adelante con éxito a Vueling de la situación actual”, subraya.

El plan, por tanto, del nuevo equipo directivo no será crecer y crecer como se ha hecho hasta ahora sino en planificar más y mejor. Hasta el momento, Vueling ha estado subiendo por encima de los dos dígitos algo que ha acabado volviéndose en su contra, ya que su dimensión en cuanto a trabajadores y flota no ha amentado en la misma proporción. Es decir, Vueling ha crecido más de lo que el elefante podía soportar.

Demasiadas rutas abiertas

Por este motivo, Vueling sufrió este verano centenares de retrasos y cancelaciones en el Aeropuerto de El Prat -la empresa opera aquí el 40% de sus vuelos- por problemas operativos. El conflicto le estalló en plena operación salida y comienzo de las vacaciones de julio, lo que obligó a sus directivos a reforzar plantilla a marchas forzadas y aviones.

A nadie se le oculta tampoco que, desde hace tiempo, Vueling llevaba operando al límite, debido básicamente a que había asumido muchas más rutas de las que podía hacer frente. A nivel interno, se reconoce sotto voce que se ha querido crecer demasiado deprisa y que, tanto la flota de la empresa como la plantilla no bastan para cubrir todas las rutas que tiene abiertas.

Habrá que ver cómo afecta todo esto a los resultados finales de Vueling o si el último trimestre logra retomar el vuelo- El actual presidente, Javier Sánchez-Prieto, tiene un gran reto por delante.

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