UN BANCO EN EL RETIRO

Un mensaje sobre el Estado de la UE más cauto y menos apocalíptico

Los nacionalismos reclaman un trato específico y diferenciado que se aleja de la idea común europea

Jean-Claude Juncker to withdraw bid to lead European Commission ...
Jean-Claude Juncker.

Segundo mensaje del presidente de a Comisión Europea, Jean Claude Juncker sobre el Estado de la UE, el primero después del Brexit. En su alocución de 2015, Juncker reclamaba un programa de emergencia para realojar a los 160.000 refugiados llegados a Grecia e Italia. Una llamada bien acogida por Alemania pero menos bien por los países de Europa Oriental.

En su se­gundo men­saje, de 2016, Juncker evita estas exi­gen­cias co­no­cedor de que las ini­cia­tivas uni­fi­ca­doras se están des­va­ne­ciendo. Los na­cio­na­lismos re­claman un trato es­pe­cí­fico y di­fe­ren­ciado que se aleja de la idea común eu­ro­pea. En efecto, como ha dicho un ex-­pre­mier sueco: “Europa solo pro­gre­sará me­diante el acuerdo de los Estados Miembros que re­sis­tirán la acep­ta­ción de cual­quier im­po­si­ción de Bruselas”. El Brexit es la pri­mera ad­ver­ten­cia.

Las ini­cia­tivas con­te­nidas en el men­saje de la UE 2016 son más prag­má­ti­cas. Una re­fe­rencia a la de­fensa co­mún, cus­todia de las fron­teras ex­te­riores y un pro­yecto de in­ver­siones a través del BEI re­for­zado con ca­pi­tales pri­va­dos.

El Brexit in­vita a una mayor coope­ra­ción mi­li­tar. Bruselas está tra­ba­jando en un plan para emitir bonos para su fi­nan­cia­ción. En una pri­mera fase se plan­te­aría la re­vi­sión de los ob­je­tivos del BEI, que fun­da­men­tal­mente fi­nancia pro­yectos de in­fra­es­truc­tura, am­plián­dolos hacia ini­cia­tivas re­la­cio­nadas con la de­fensa.

En el medio plazo los Estados Miembros cons­ti­tui­rían un Pool de ca­pi­tales a la vez que bus­ca­rían fi­nan­cia­ción en los mer­cados in­ter­na­cio­na­les. Simultáneamente se in­ten­taría es­ta­blecer un pro­yecto común de su­mi­nis­tros mi­li­tares -helicópteros, barcos de guerra o dro­nes- que se­rían ad­qui­ridos di­rec­ta­mente por la Unión en lugar de por los Estados Miembros.

El pro­grama de in­fra­es­truc­turas ya plan­teado por Juncker pa­saría de 315 mil mi­llones a 500 mil mi­llones de euros en 2020 (una buena opor­tu­nidad para España en su ga­nada repu­tación de cons­tructor de in­fra­es­truc­turas y en su con­di­ción pe­ri­fé­rica para re­clamar una mejor co­ne­xión a través de los Pirineos o el desa­rrollo del Corredor Mediterráneo).

El men­saje con­tiene pro­puestas sobre la reor­de­na­ción de los de­re­chos de autor y pa­tentes en favor de los su­mi­nis­tra­dores de con­te­nidos por hacer frente a Youtube y otras re­des. También hay una in­tere­sante no­vedad sobre la crea­ción de un ser­vicio de ayuda y coope­ra­ción con los re­fu­giados que uti­li­zaría a 100 mil jó­venes eu­ro­peos. Juncker de­fen­dió, así mismo, la firma del acuerdo co­mer­cial con Canadá que sub­ra­yase la po­si­ción in­ter­na­cio­na­lista de la UE.

Esta vez no ha ha­bido exi­gen­cias para que los Estados Miembros hagan es­fuerzos para al­bergar a las cre­cientes olas de re­fu­gia­dos. Juncker ha re­co­no­cido que “la so­li­da­ridad Europea debe ser vo­lun­ta­ria, un acto de co­razón que no puede for­zarse ni im­po­ner­se”.

Más allá de la re­tó­rica, lo que sí ha sub­ra­yado Juncker es la ur­gencia por re­forzar los me­ca­nismos que con­so­liden la Eurozona. Este es el ob­je­tivo bá­sico porque solo la con­so­li­da­ción de la Eurozona evi­tará la es­tam­pida na­cio­na­lista. Es la hora de que Alemania y Francia hagan frente a los im­pulsos po­pu­listas de la Alternativa Para Alemania o el Frente Nacional.

El euro como el dólar es ese vínculo que los fun­da­dores de la UE des­ta­caron para ar­ti­cular un “Federalismo a la Inversa”, re­cla­mando pri­mero las trans­fe­ren­cias eco­nó­micas y luego los po­deres po­lí­ti­cos.

El ca­len­dario que se abre no es sin em­bargo el más pro­picio para la con­so­li­da­ción eu­ro­pea. Elecciones en USA, re­fe­réndum cons­ti­tu­cional en Italia se­guidos el pró­ximo año de elec­ciones en Francia y Holanda y en 2007 en Alemania. Triunfos aunque sean solo par­ciales pero sig­ni­fi­ca­tivos de los par­tidos po­lí­ticos con­tra­rios a la Unión di­fi­cul­tarán no solo el pro­ceso in­te­grador sino una ne­go­cia­ción con el Reino Unido por no ha­blar de ga­ran­tizar la con­ti­nuidad de Grecia en la Eurozona o la re­fi­nan­cia­ción de su deuda.

Como en otros mo­mentos di­fí­ciles de la cons­truc­ción eu­ropea ha­bría que re­cor­dar, ahora más que nunca, aque­llas pa­la­bras de los fun­da­dores de la Unión “no habrá paz en Europa ni pros­pe­ridad si los Estados se re­cons­truyen sobre una base de so­be­ranía na­cio­nal”.

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