El nuevo con­sejo de ad­mi­nis­tra­ción está obli­gado a dar la vuelta a las cuentas

Deoleo tiene un serio problema: reduce costes a menor ritmo que sus decrecientes ingresos

Incluso sin costes ex­tra­or­di­na­rios, la em­presa se­guiría per­diendo di­nero

Deoleo, aceite
Deoleo, aceite

No pa­rece que van muy bien las cosas en Deoleo, la firma ita­liana que se hizo cargo de la em­presa es­pañola de ali­men­ta­ción con marcas como Koipe y Hojiblanca. Pero no será hasta fi­nales de oc­tubre cuando Deoleo pre­sente las cuentas del tercer tri­mestre del año y se pueda com­probar si las cosas iban tan mal como para tener que montar una au­tén­tica re­vo­lu­ción en el con­sejo con el re­levo del pre­si­dente y el con­se­jero de­le­gado cuando no hacía ni tres meses que ha­bían pre­sen­tado su plan es­tra­té­gico para el quin­quenio 2017-2021.

De momento, con la información disponible, la empresa debe mejorar notablemente su margen para garantizar beneficios recurrentes futuros. Los costes caen menos que los ingresos, la actividad ordinaria se come parte de la caja y la acción vale ahora en Bolsa un 40% menos que hace un año.

Lunes, 1 de agosto de 2016. El informe de gestión de Deoleo correspondiente al primer semestre de 2016 dice textualmente en uno de sus puntos que “paulatinamente se están implementando los planes de ahorro diseñados, que proporcionarán no sólo mayor rentabilidad sino mayor competitividad de nuestra oferta”. El consejo de administración informaba ese mismo día de que había tenido conocimiento del plan estratégico 2017-20121 que supone, entre otras cosas, una “sólida apuesta por los máximos estándares de calidad”.

Miércoles, 7 de septiembre de 2016. La nueva presidenta, Rosalía Portela, anuncia su propio nombramiento y el de un nuevo consejero delegado, Pierluigi Tostato, para “impulsar la gestión, priorizando para ello la eficiencia y calidad de los procedimientos de producción y de las estructuras de organización”.

¿Qué había pasado en este corto espacio de tiempo? El 1 de agosto la acción de Deoleo costaba 19 céntimos en Bolsa. Una semana después de la revolución en el consejo vale 18,5 céntimos. Y el día en que se anunciaban los cambios cerraba a 19 céntimos. No se había producido, pues, un desplome bursátil. Lo que sí había, según señalan fuentes del mercado, era un run run entre los inversores sobre cómo se estaba resolviendo la crisis vivida en Italia, que se había comido ya 14 millones en costes extraordinarios a 30 de junio según informa la propia empresa y había disparado las pérdidas.

A mediados de noviembre de 2015, la Fiscalía de la ciudad italiana de Turín anunció que estaba investigando a las fábricas de Deoleo en Italia por un presunto fraude en la calidad de sus aceites (envasar oliva virgen y etiquetarlo como virgen extra). Las marcas italianas de Deoleo son Bertolli, Sasso y Carapelli (las más conocidas en España son Koipe, Carbonell y Hojiblanca) y son las que utiliza la empresa para una parte importante de sus exportaciones a EEUU y al norte de Europa. La noticia es responsable en gran parte de la caída de 42 millones de euros en los ingresos por ventas registrados en el mercado italiano durante el primer semestre del año.

Si a esto le sumamos que, en palabras del anterior consejo de administración, la empresa estaba volcada en vender sólo en los mercados de mayor calidad, lo que provoca alguna pérdida de negocios marginales, pues se llega a un primer semestre de 2016 con unas ventas netas de aceites (su principal fuente de ingresos con un 97,6% del total) que son inferiores a las del mismo período de 2015 en 69.943 millones (se quedan en 330,7 millones frente a los 400,7 millones de junio de 2015) y suponen una caída del 17,5%.

Desequilibrios de costes

Esta importante caída no ha ido acompañada de un descenso similar en los costes. Los estrictamente ligados a la producción como la compra de materias primas, sí han quedado recortados en 59.958 millones hasta junio. Pero en los que tienen que ver con la estructura de la empresa y los métodos organizativos (logística, marketing y servicios externos entre otros), la cosa cambia. Aquí el descenso ha sido únicamente de 4,2 millones (41,7 frente a 46 millones), aunque los anteriores gestores lo explican en parte por el coste excepcional de la crisis italiana. ¿Tendrá algo que ver en esto que el nuevo consejero delegado sea italiano?

En las cuentas oficiales del primer semestre, Deoleo calculó su EBITDA (beneficio bruto de explotación) considerando como costes excepcionales que sólo se producen una vez (oneoff) un total de 19.458 millones de euros, de los que un 70% (cerca de 14 millones) han estado originados entre enero y junio por la crisis italiana. El resto tienen que ver, según decía la empresa en agosto, con el “rediseño integral de productos, procesos, sistemas y estructura”. En 2015 la empresa también eliminó de los costes recurrentes para el cálculo del EBITDA a 30 de junio un total de 3.328 millones provenientes de procesos de reestructuración puntuales. ¿Tendrá que ver en todos estos procesos de reestructuración en la búsqueda de mercados estables y de calidad que la nueva presidenta fuera hasta la pasada semana consejera de DIA?

Sigue en pérdidas

Aparte de las preguntas sobre los nombramientos, que la evolución de la empresa se encargará de decir si son buenos o no, lo cierto es que dando por buenos todos estos métodos de cálculo para llegar al EBITDA, Deoleo seguiría perdiendo dinero sin estos sucesos extraordinarios. Menos que antes, eso sí, pero con una estructura de negocio lo suficientemente frágil como para no poder asegurar beneficios futuros en caso de cualquier convulsión de los mercados . El anterior consejero delegado, Manuel Arroyo, le gustaba decir que Deoleo no es una empresa diseñada para luchar por precios (bajos, remarcaba), sino por calidad y creación de valor. Pero con las cuentas actuales, cualquier variación significativa en los precios de la materia prima (la aceituna) podía poner contra las cuerdas a unos resultados ya de por sí frágiles. Haciendo un ejercicio de vacío y suponiendo que los gastos extraordinarios incluidos en las cuentas semestrales nunca hubieran existido, resulta que la empresa había perdido 5,4 millones en los primeros seis meses de 2015 y 1,5 millones en el primer semestre de 2016.

La reducción es significativa, pero con esas cifras, cualquier mala evolución en el precio de compra de materias primas que no pudiera ser trasladada inmediatamente a precios de venta de aceite envasado dispararía las pérdidas, porque la cuenta de resultados no tiene colchón para aguantar oscilaciones inesperadas. Las amortizaciones ya están bajo mínimos (8 millones en el primer semestre de 2016 con unos activos de más de 1.092 millones) y los gastos financieros han caído desde los 3 millones mensuales a 2,7 millones. La deuda, de 543 millones, sólo puede ser reducida de forma significativa a corto plazo con ventas de activos o a medio plazo con más generación libre de caja.

Menos caja

Siguiendo con el ejemplo de vacío, si los costes extraordinarios que Deoleo no tuvo en cuenta para el cálculo del EBITDA a 30 de junio último no hubieran existido, la empresa habría generado 2 millones netos de caja durante el primer semestre por actividades de explotación en lugar de los 17 millones que se ha comido en realidad. Pero el problema vuelve a estribar en que no hay colchón y lo auténticamente real es que durante los seis primeros meses del año, Deoleo ha pasado de tener 42 millones en caja a disponer tan solo de 23 millones al terminar el período.

Y todo esto sólo tiene una solución. O se aumentan los ingresos o se bajan los costes. O como diría algún clásico de las finanzas, ¿por qué no las dos cosas? Tras las cuentas del tercer trimestre, que aquilatarán aún más el coste real de la crisis italiana, el nuevo consejo tiene que presentar un nuevo plan estratégico del que previsiblemente dependerá el comportamiento del valor en Bolsa.

De momento, en los últimos doce meses ha pasado de 31 a 19 céntimos de media, lo que significa una caída del 40% del precio de la acción. Y probablemente no haya grandes variaciones hasta que los cambios se reflejen en las cifras. Y para eso hay que esperar un poco todavía.

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