La ac­ción se man­tiene a duras penas por en­cima de un euro por tí­tulo

Los inversores dan la espalda a los planes del nuevo consejero del Popular

Los sin­di­catos y la di­rec­ción, tras una pri­mera toma de con­tacto, se verán el martes

Pedro Larena, banco popular.
Pedro Larena, banco popular.

Pedro Larena, con­se­jero de­le­gado desde el pa­sado 1 de sep­tiembre del Popular, ha sido in­capaz de gran­jearse la con­fianza de los in­ver­sores y parar la san­gría en bolsa, aunque en línea con el resto de los bancos que co­tizan en el Selectivo. Ni el anuncio del nuevo or­ga­ni­grama de la alta di­rec­ción ni el ade­lanto de su planes de re­duc­ción de ofi­cinas y plan­tilla han evi­tado que la ac­ción del banco vuelva a co­que­tear con el nivel del euro por tí­tulo, nivel que los ana­listas con­si­deran clave. Mientras, los sin­di­catos ten­drán que es­perar al pró­ximo martes para ini­ciar las ne­go­cia­ciones de los des­pi­dos.

El nuevo consejero delegado del Popular, en el cargo de manera oficial desde el pasado 1 de septiembre aunque su nombramiento se anunció a finales de julio junto a los resultados del primer trimestre, ha servido de poco estímulo para que los inversores del grupo presidido por Ángel Ron recobren la confianza.

Salvo repuntes puntuales, la acción del Popular continúa como una de las más castigadas durante el ejercicio y se mantiene en las últimas semanas próxima a perder el valor de un euro por título, un nivel que algunas firmas consideran clave antes de que su cotización entre en una nueva tendencia bajista.

El anuncio del nuevo organigrama directivo con el que se dota Pedro Larena ha tenido poco efecto en los mercados, ya que se ha recibido con una nueva caída en línea con el comportamiento mostrado por el conjunto de los bancos que cotizan en el Ibex 35. Eso sí, sobre el Popular llueve sobre mojado.

La reorganización de la cúpula del Popular era algo esperado, y ya adelantado por algunos medios como Cinco Días el pasado lunes. Precisamente, en esa jornada las acciones del banco presidido por Ángel Ron lograron superar por la mínima la cotización con la que cerró el 29 de julio, cuando se conoció el relevo del número dos del banco: 1,253 euros frente a 1,252 euros.

A diferencia del fichaje del propio Larena, procedente del Deutsche Bank en su pasado más reciente, el resto de los directivos que se han movido en la alta dirección del banco ya eran hombres de la casa, por lo que no se ha recurrido a talentos externos de otras entidades financieras, como fue su caso. Esta circunstancia fue minimizada por el entonces director financiero, Francisco Sancha, durante la presentación de los resultados semestrales y ahora al frente del lastre inmobiliario, uno de los principales problemas para el grupo financiero.

Detalles del recorte Incluso, el adelanto de algunas cifras del recorte que se calcula en su plan de mejora de la eficiencia, del que apenas aportó novedades el propio Larena el pasado 5 de septiembre en su primer encuentro con los directivos, han insuflado potencial a las acciones del Popular en las últimas sesiones.

En un principio, los planes pasan por una reducción de la plantilla en unos 2.800 trabajadores, entre servicios centrales y los de la red comercial, además del cierre de un 20% de sucursales (hasta el momento unas 1.900 al cierre de junio). La mayoría de las bajas laborales serán mediante prejubilaciones, según algunas fuentes.

No obstante, los sindicatos esperan más detalles sobre esta nueva reestructuración, algo que no se ha producido en el primer contacto mantenido este jueves. Al final, tendrán que esperar hasta el próximo martes cuando arranquen las negociaciones sobre un recorte que el propio banco no ha especificado en una escueta nota informativa en la que sí destaca que todo el esfuerzo y sacrificio permitirá consolidar "su vocación de independencia".

Desde luego, las aguas bajan bastante revueltas entre los empleados y los inversores del Popular, como quedó de manifiesto en la última junta de accionistas celebrada el pasado 11 de abril en Madrid. Ya entonces, el presidente del banco, Ángel Ron, tuvo que encajar algo más que reproches a su gestión y la de su equipo, que se saldaron en parte con el cese fulminante de Francisco Gómez como consejero delegado en los últimos días del pasado mes de julio.

Incluso, algunos accionistas que tomaron la palabra en dicha junta llegaron a desear que se produjera la OPA de algún otro competidor y que mediante la compra se pudiera reconducir la gestión y situación del Popular. Por el momento, todos los cambios anunciados han servido de poco para la recuperación del valor en bolsa, con una capitalización de poco más 4.800 millones de euros.

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