Bankia y Sabadell fijan para pri­meros de 2017 la pre­sen­ta­ción de sus planes es­tra­té­gicos

Los bancos sestean pero sin dormirse ante los retos que llegan tras agosto

El nuevo con­se­jero del Popular afron­tará las me­didas para la me­jora ope­ra­tiva

Bankia
Torre de Bankia en Plaza de Castilla, Madrid

Agosto ha traído una calma apa­rente a los cuar­teles ge­ne­rales de los prin­ci­pales bancos del país, des­pués de unos días tre­pi­dantes a fi­nales de julio con las pre­sen­ta­ciones de los re­sul­tados y las pruebas de re­sis­tencia de la Autoridad Bancaria Europea (EBA). El me­re­cido des­canso es­tival no será, en al­gunos ca­sos, tan pla­cen­tero como en años an­te­riores ya que la ma­yoría de las en­ti­dades afrontan sep­tiembre con im­por­tantes re­tos. Bankia y Banco Sabadell tienen pen­diente la pre­sen­ta­ción de sus nuevos planes es­tra­té­gi­cos, mien­tras que el nuevo con­se­jero de­le­gado del Popular asume el cargo en sep­tiembre con el desa­rrollo de las me­didas para que el banco sea más efi­ciente.

El sector financiero español puede tomarse un pequeño respiro en los primeros compases de este mes, después del acelerado, o más estresado que cualquier prueba de la Autoridad Bancaria Europea (EBA, por sus siglas en inglés), cierre de julio que se ha vivido por parte de la mayoría de las entidades.

Sin embargo, la vuelta a la rutina en septiembre necesita de que algunos de los bancos estén más que preparados para acometer los cambios y retos que se avecinan, tanto los comunes a todos como los particulares. Con un ojo puesto en el panorama político y la formación de Gobierno, algunos banqueros ya se han quejado de la incertidumbre que dicha situación puede generar en su negocio y en la economía.

La toma de algunas decisiones han parecido condicionadas por esa falta de entendimiento para formar un Gobierno estable. En algunos casos, como el de Bankia, se ha descartado que el aplazamiento de la presentación de su nuevo plan estratégico se deba a dicho asunto. Su consejero delegado, José Sevilla, y algunos otros altos directivos de la entidad nacionalizada han argumentado las "incertidumbres regulatorias" como el factor que más ha pesado en dicho retraso.

"Tenemos un plan interno, pero sería poco responsable aventurarse en objetivos concretos", argumentaba el propio José Sevilla durante la presentación de los resultados del primer semestre. Bankia cerró el pasado ejercicio el plan a tres años con la mayoría de los objetivos cumplidos y en un principio se esperaba el nuevo plan para la pasada primavera. Ahora, todo indica que no se conocerá hasta primeros de 2017.

Aunque el consejero delegado de Bankia descarta factores políticos, sí que reconoce que "sería buen tener un gobierno pronto y marcar la hoja de ruta de la privatización". El Estado ha superado ya con creces el 65% del capital de la entidad presidida por José Ignacio Goirigolzarri y el compromiso con Bruselas para su rescate es la salida paulatina del accionariado.

La situación es algo diferente para el Banco Sabadell, que afronta los últimos meses de su plan estratégico (bautizado como Triple) con buena parte de los objetivos cumplidos, sobre todo su salto internacional con la compra del británico TSB y que se ha demostrado clave para el mantenimiento de sus cuenta de resultados hasta junio. Su consejero delegado, Jaime Guardiola, ya precisó que en el nuevo plan estratégico se aprobará a finales de este año y se podrá presentar en febrero de 2017. "El nuevo plan tendrá alguna noticia", dejó entrever el número dos del grupo presidido por José Oliu sin entrar en más detalles a finales del pasado mes de julio.

Nuevo en plaza

Si Bankia y Banco Sabadell pueden ya tener buena parte de los deberes hechos a estas alturas, más complejo se presenta el estreno de Pedro Larena como consejero delegado del Popular a partir de septiembre. Junto al nuevo plan estratégico ya presentado por el grupo de Ángel Ron con la reciente ampliación de capital, Larena tiene más retos en el horizonte.

Nombrado consejero delegado en vísperas de los resultados del primer trimestre, el director financiero, Francisco Sancha, ya avanzó en ese encuentro el lanzamiento de un plan "de optimización operativa". Por el momento, tan sólo se sabe que los ahorros estimados serán de unos 175 millones de euros anuales a partir de 2017 y con una inversión para lograrlo que se eleva a unos 375 millones de euros.

El reto de Pedro Larena es más que doble. Debe cumplir con el plan estratégico ya presentado y concretar las líneas de esa hoja de ruta para mejorar en eficiencia, así como el nuevo modelo de dividir el negocio bancario (el bueno) del inmobiliario (aunque no sea un banco malo, como precisó Francisco Sancha).

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