UN BANCO EN EL RETIRO

La buena salud del comercio exterior libra a España de una mayor prima de riesgo

Los equilibrios macroeconómicos han permitido recuperar la competitividad del sector privado

Competitividad
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Un gobierno en funciones y un déficit presupuestario denunciado por la UE. Factores de incertidumbre que no se reflejan, sin embargo, en los costes de financiación que exigen los mercados financieros al deudor España. La prima de riesgo está en sus niveles más bajos y el Tesoro emite deuda a un tipo de interés negativo. La explicación más evidente de esta confianza se encuentra en la buena salud del sector exterior.

En efecto, la ba­lanza de pagos por cuenta co­rriente ha re­gis­trado un su­pe­rávit ré­cord en el mes de mayo y en los cinco pri­meros meses de 2016.

La ba­lanza de pagos por cuenta co­rriente re­fleja los in­gresos y pagos por las transac­ciones con el resto del mundo co­rres­pon­dientes a bie­nes, ser­vi­cios y rentas (pagos y co­bros de in­tere­ses, re­mesas de emi­gran­tes). En los cinco pri­meros meses de 2016 se re­gistra un su­pe­rávit de 4.337 mi­llones de euros frente a un dé­ficit de 450 mi­llones en igual pe­ríodo en 2015.

En los exu­be­rantes años de la cons­truc­ción, el en­deu­da­miento ma­sivo y el de­sen­freno del con­sumo llegó a re­gis­trarse un dé­ficit ab­so­lu­ta­mente in­fi­nan­cia­ble. El dé­ficit fue “aceptado” por nuestra per­te­nencia a la eu­ro­zona.

En efecto, un deudor de­sen­fre­nado pero pro­te­gido por el ba­luarte de una mo­neda res­pal­dada, entre otras, por Alemania. Cuando se planteó la frac­tura de la eu­ro­zona la prima de riesgo se dis­paró. El deudor España perdía cre­di­bi­li­dad. Dos po­de­rosas ra­zones vi­nieron al res­cate: la de­cla­ra­ción BCE sobre la sos­te­ni­bi­lidad del euro, en primer lugar y el ajus­te-­de­va­lua­ción de los costes sa­la­ria­les.

Una mo­neda firme pero tam­bién un sis­tema pro­duc­tivo en ra­biosa bús­queda de com­pe­ti­ti­vi­dad; Un cambio de mo­delo al que puede fal­tarle más de un arre­glo, pero que ha hecho po­sible que las ex­por­ta­ciones anuales de bienes hayan cre­cido desde 185 mil mi­llones de euros en 2007 a 253 mil mi­llones en el pe­riodo de 12 meses que ter­mina en mayo de 2016.

Las im­por­ta­cio­nes, por su lado, han des­cen­dido desde 285 mil mi­llones en 2007 a 274 mil mi­llones en los úl­timos doce me­ses. Un ajuste sus­tan­cial; un sis­tema pro­duc­tivo más aco­plado a nues­tras po­si­bi­li­dades de su­per­vi­ven­cia, siendo, como so­mos, to­da­vía, un país fuer­te­mente en­deu­dado.

El sector pú­blico to­davía no ha co­rre­gido su ba­lance; pero el sector pro­duc­tivo de la eco­nomía en su con­junto ha pa­sado de ne­ce­sitar fi­nan­ciarse año tras año en el resto del mundo a fi­nan­ciar al resto del mundo.

Los in­gresos por im­por­ta­ciones y tu­rismo eran in­su­fi­cientes para atender la fac­tura de las im­por­ta­ciones junto a los pagos de in­tereses por nues­tras deudas así como las re­mesas de los emi­gran­tes. Ahora ocurre lo con­tra­rio. Somos pres­ta­mistas en lugar de pres­ta­ta­rios, aunque to­davía se man­tiene una deuda abul­tada.

El sector pú­blico no debe de­morar su com­pro­miso de ajuste pre­su­pues­ta­rio. El Parlamento es­taría le­gi­ti­mado como se afirma desde mu­chas pla­ta­formas por el fijar un tope de gasto. ¿Por qué no re­cabar un in­forme a la AIRef?.

El sector ex­te­rior está firme pero asis­tido por unas con­di­ciones tan pro­pi­cias como son los bajos pre­cios del pe­tróleo y la in­cer­ti­dumbre en la cuenca del me­di­te­rrá­neo.

Los cinco pri­meros meses de 2016 el dé­ficit ex­te­rior ener­gé­tico se ha re­du­cido en un 43% lo que ha fa­ci­li­tado una co­rrec­ción del dé­ficit co­mer­cial del 31% a la vez que la tasa de co­ber­tura ex­por­ta­cio­ne­s-im­por­ta­ciones haya avan­zado hasta el 94%, que es un ré­cord ab­so­luto en la serie his­tó­rica que se inicia el 2007, cuando esa tasa de co­ber­tura fue del 65%.

Agosto, calor in­cluso en el Guadarrama a la es­pera de la in­ves­ti­dura y apo­yados en un sector ex­te­rior que es un só­lido ga­rante de nuestro dé­ficit pre­su­pues­tario

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