El re­tro­ceso de Podemos y PSOE im­pulsa las ope­ra­ciones cor­po­ra­tivas

El mercado hotelero resucita a golpe de talonario tras el 26-J

Las grandes ope­ra­ciones se con­cen­tran en Madrid, más atrac­tivo para los fondos que Barcelona.

Hoteles Madrid
Hoteles Madrid

Apenas un mes des­pués de la ce­le­bra­ción de las elec­ciones ge­ne­rales que dieron un em­pujón al Partido Popular y de­frau­daron las ex­pec­ta­tivas de cre­ci­miento de Podemos, el mer­cado ho­te­lero es­pañol ha vi­vido un mes de julio muy ac­tivo en el te­rreno cor­po­ra­tivo. No hay Gobierno, ni hay visos de que el pro­ceso para for­marlo sea fá­cil, pero los grandes in­ver­sores in­ter­na­cio­nales han in­ter­pre­tado que los par­tidos ra­di­cales (léase el que li­dera Pablo Iglesias) no tendrá poder real en la pró­xima le­gis­la­tura.

Con la garantía de que las actuales reglas del juego continuarán, los grandes grupos internacionales han sacado el talonario y ha reanudado las compras. El grupo israelí Fattal Hotels, dueño de la cadena internacional Leonardo Hoteles, ha adquirido en el centro de Madrid los hoteles Alberto Aguilera (de 153 habitaciones) y Argüelles (de 75 habitaciones). Y otras dos operaciones de amplio calado están ya muy avanzadas, con la capital de España también como gran protagonista.

Por un lado, la cadena grupo estadounidense Choice Hotels última la compra de High Tech, dueña de la marca Petit Palace, en una operación valorada en alrededor de 120 millones de euros. La compañía, participada por N+1 y por los ejecutivos del grupo, cuenta con una gran presencia en Madrid (con un total de 20 establecimientos), y tiene otros once repartidos entre Barcelona, Sevilla, Bilbao, Valencia y Málaga.

Pero lo más llamativo es que la oferta de Choice Hotels (que valora el grupo en alrededor de 10 veces el ‘ebitda’) es muy superior a algunas de las recibidas por sus propietarios meses atrás. “Hay mucho dinero en el mercado dispuesto a entrar en activos de primera calidad. Aunque el panorama político en España es todavía incierto, la repetición de las elecciones ha instaurado la idea de que no van a cambiar las reglas del juego en el mercado inmobiliario español”, aseguran fuentes del sector.

En este nuevo entorno de mayor seguridad se enmarca también la oferta de más de 60 millones de euros por parte del Grupo Didra para comprar otra de las perlas del mercado madrileño, el Gran Hotel Velázquez. Y a mayor escala, la compra del madrileño Edificio España por parte de Trinitario Casanova. Entre sus planes (que también eran los del grupo chino Wanda) está la puesta en marcha de un gran hotel. El interés de las grandes cadenas por este espacio es extraordinario.

Hasta ahora, la compra del Hotel Villamagna por el grupo turco Dogus cerrada el pasado mes de marzo por 180 millones de euros ha sido la única gran operación en el segmento de cinco estrellas en el mercado hotelero de Madrid. Una operación que devolvió la actividad a un segmento que no registraba transacciones desde la venta, en 2015, del Hotel Ritz Olayan y Mandarin por 130 millones de euros.

Al rojo vivo

Ahora, el mercado hotelero madrileño vuelve a estar al rojo vivo tras el parón provocado por la incertidumbre electoral. Respecto al resto de grandes capitales europeas, Madrid tiene un recorrido al alza muy superior porque los precios de sus mejores hoteles son sensiblente más baratos -la mitad que los de París y Londres- y, sobre todo, porque en Madrid aún no ha consolidado un gran segmento de lujo.

Los movimientos son continuos. La cadena AC Hotels by Marriot, liderada por Antonio Catalán, ultima la incorporación a su cartera de otros tres establecimientos, todos ellos en el centro de Madrid. Uno de ellos es el inmueble situado en Gran Vía, 24, donde la cadena quiere abrir un hotel cinco estrellas con cerca de 80 habitaciones.

La reactivación del mercado hotelero español se produce en pleno proceso de consolidación en la industria hotelera mundial. En el vértice de la pirámide corporativa está la compra de Starwood por parte de Marriott. Hasta ahora, la única gran operación entre cadenas que se ha producido en españa es la adquisición de Occidental por parte de Barceló. Un movimiento que podría no ser el último si, como todo apunta, el proceso de consolidación del sector continúa.

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