Monitor de Infraestructuras

Rivera pen­diente de arrancar a Rajoy el com­pro­miso para 2017 de au­mentar el gasto en obra pú­blica

La inversión en infraestructuras se convierte en enfermedad crónica

Astic ad­vierte de que los pro­yectos por ca­rre­tera su­fren la mayor caída de los úl­timos 15 años

Infraestructuras
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Todos lo ase­gu­ran: la in­ver­sión en in­fra­es­truc­turas en España está en el nivel más bajo que se co­noce desde hace años. La crisis que arrancó en 2008 con el es­ta­llido de la bur­buja in­mo­bi­liaria ha arras­trado a la obra pú­blica y ac­tual­mente apenas si hay pro­yectos al margen de las in­ver­siones fe­rro­via­rias. La Asociación Internacional de Transportistas por Carretera (Astic) ad­vierte de la mayor caída que sufre la in­ver­sión en in­fra­es­truc­turas via­rias en los úl­timos 15 años.

Cuando parece que la construcción y el sector inmobiliario han comenzado a tomar un cierto impulso alentado por el dinamismo que está generando el crecimiento económico y la apertura de los bancos a conceder de nuevo créditos, la verdad es que el Estado sigue con la mano cerrada y apenas si se mueve dinero -ni público ni privado- para infraestructuras.

Todavía no se conocen las cifras presupuestarias que nos deparará el próximo ejercicio 2017, pero no cabe esperar demasiadas alegrías en inversión de infraestructuras, habida cuenta del control del techo de gasto que el futuro Gobierno deberá afrontar para cumplir con el déficit público que exige Bruselas.

En el acuerdo que PP y Ciudadanos están negociando, el aumento de gasto en infraestructuras debería ser uno de los compromisos que tendría que arrancar el partido de Albert Rivera. Ahora bien, el Estado deberá ahorrar unos 15.000 millones de euros para cumplir con Bruselas, por lo que se antoja complicado abrir el presupuesto para obra pública si se quiere evitar una fuerte sanción.

La construcción comienza a tirar

A pesar de que apenas hay licitaciones públicas, la construcción está tirando del carro, aunque lentamente. Los datos de Eurostat confirman que la construcción en España creció en junio pasado un 1,2%, el tercer mayor aumento registrado en la eurozona. En términos interanuales, acumula un incremento del 6,9%, el mayor aumento que se produce en la eurozona y el segundo más importante de toda la Unión Europea por detrás de Suecia, que contabilizó un incremento en el último año del 16,3%.

Este aumento en la actividad constructora está haciendo que, por ejemplo, el consumo de cemento no viva la peor crisis que se recuerda. La contradicción hay que verla en las cifras macroeconómicas del país. Mientras la economía se prevé crezca este año por encima del 3% -el BBVA pronostica un 3,1% en 2016 y un 2,3% en 2017-, no se entiende cómo la obra pública esté prácticamente a nivel cero.

La agrupación de fabricantes de cemento, Oficemen, alertaba precisamente en un informe publicado en julio pasado de la “alarmante” pérdida de capital en infraestructuras que vive nuestro país desde hace tres años y que alcanza ya los 10.000 millones de euros. Según la patronal, la paralización de obra pública ha provocado que España esté reduciendo por primera vez su stock de capital público, un indicador económico que, desde 1960, había progresado en línea ascendente y de forma ininterrumpida.

Oficemen recuerda además que, en anteriores periodos de crisis, como los vividos en los años 70 debido al estallido de la crisis energética que disparó los precios del petróleo a nivel mundial, y la sufrida también a principios de los años 90 por la misma causa, se ralentizó el crecimiento del capital público. En cambio, nunca se había presenciado una reducción del capital como la actual, provocada por la ausencia de mantenimiento de la tasa de reposición de infraestructuras. Y es que, según Oficemen, se está invirtiendo la mitad de lo que sería necesario para mantener el capital público.

“La práctica paralización de la obra pública ha supuesto un descalabro en nuestras previsiones para el cierre del año”, explica Jaime Ruiz de Haro, presidente de Oficemen. Añade que, “a fecha de hoy creemos que 2016 se cerrará con una caída próxima al 3%”. No obstante, el presidente de la patronal cementera matiza que “la caída no será más abrupta gracias a la evolución positiva del consumo de cemento para vivienda”.

El ferrocarril prima sobre las carreteras

Los transportistas, por su parte, inciden básicamente en la caída en picado que están sufriendo las infraestructuras viarias, la mayor que se vive en los últimos 15 años, frente a la progresión que registra el sector ferroviario. Astic asegura que, mientras en el ferrocarril se ha duplicado desde el año 2000, en la red de carreteras ha caído un 30%, a pesar de que las carreteras es el modo de transporte más utilizado.

En un informe, la asociación de transportistas por carretera recalca el segundo lugar al que ha quedado relegado la inversión en infraestructuras rodadas, cuando en realidad es el medio de transporte “dominante” en Europa, con más de un 45% de cuota de mercancías transportadas, frente al 11% que representa el ferrocarril.

Además, subraya la “gran diferencia” que existe en el coste y tiempos de ejecución, no sólo en la construcción de las grandes infraestructuras, sino también en el gasto de mantenimiento que se asigna a ambos medios de transporte. Por ejemplo, en España el coste anual de mantenimiento del AVE es de 100.000 euros por kilómetro, mientras que el gasto de mantenimiento de la red viaria se sitúa en unos 9.000 euros por kilómetro, con un déficit del 7% anual en los últimos dos años y una reducción de un 40% desde máximos de 2009.

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