UN BANCO EN EL RETIRO

Los buenos oficios de Rivera y Ciudadanos

Baja la prima de riesgo mien­tras España dis­fruta de va­ca­ciones y ro­me­rías

A votar.
A votar.

C’s re­pite su me­ri­torio es­fuerzo para al­canzar un acuerdo entre los par­tidos que per­mita la for­ma­ción de un Gobierno. Se in­vocan tiempos cru­ciales para re­clamar ese es­fuerzo de ge­ne­ro­sidad hacia quienes meses atrás ha­bían ur­dido una in­fame alianza con sus an­ta­go­nis­tas, Podemos, para im­pedir pre­ci­sa­mente la for­ma­ción de un go­bierno. Lo que antes se im­pidió se re­clama ahora.

¿Tiempos cruciales? Por fortuna, no. La ciudadanía disfruta muy masivamente de las vacaciones de verano, vírgenes y romerías, mientras la prima de riesgo, es decir la solvencia del país España, está en sus niveles más bajos.

Pocas medallas olímpicas pero muchísimas si se comparan con las conseguidas en aquella Olimpiada de Londres que coincidió con el régimen del general Franco y en la que sólo se consiguió una medalla en hípica, por equipos de caballeros andaluces y oficiales de la Remonta.

Tiempos no tan cruciales pero que sí exigen una mayor confianza entre la sociedad civil, también la militar, y el Gobierno del Estado. Muchos ciudadanos catalanes lo rechazan y muchos votantes del Estado, dos terceras partes, tampoco votan al señor Rajoy y a su partido.

C’s como el joven Eugène de Rastignac en esa novela, “Le Père Goriot”, de Horace de Sant Aubyn, alías Balzac, busca la riqueza y el poder desde la inocencia de su dorada juventud. Vautrin, el cínico e inteligente parisino le alerta: “La virtud es la flor de la estupidez y el camino hacia la miseria”.

Rajoy, de nuevo en el poder, seguiría siendo Rajoy como el Partido Popular, moldeando a su imagen y semejanza, seguiría siendo el que conocen esos dos tercios que le rechazan. ¿Quién responde de que una vez reinstalados en el poder no continúen ejerciéndolo de la misma manera hegemónica y corrupta?

Vautrin advierte al joven Eugene: “¿Quién garantiza que Dios no nos gastará la pesada broma de ausentarse del juicio final?”. La corrupción, sigue diciendo, “está por todas partes, se reproduce, es el arma de la mediocridad, nunca retrocede”.

“Pride and Prejudice”, Jane Austen disfrazada de Elisabeth comenta a su cándida hermana Jane aquello de “qué duro resulta reconocer que vivimos en un mundo en el que la maldad es un atributo muy extendido y no siempre fácil de identificar, sobre todo cuando las apariencias con sus buenas formas y modales ocultan la carencia de generosidad y honestidad”.

Preséntese el señor Rajoy al Parlamento sin utilizar la cobarde treta que le brinda C’s para convencer a quienes se resisten a extender una alfombra roja hasta la Moncloa.

Tiempos cruciales, sí lo son, pero no por la presentación del presupuesto en Bruselas (el tope de gasto se puede y debe discutir en el Parlamento ya constituido) sino por la desconfianza de la ciudadanía en sus dirigentes, por la extensión de la corrupción, y la sustitución del mérito y la competencia por la mediocridad y la incompetencia.

Sierra de Guadarrama y contertulios que comentan los comentarios de los locutores de TVE en la noche inaugural de los Juegos Olímpicos, “Brasil es el país con más agua corriente del mundo” refiriéndose a sus ríos y caudales de agua dulce. ¿Cómo pretender medallas con semejantes prese

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