MONITOR DE LATINOAMÉRICA

La opo­si­ción llama a la abs­ten­ción en las elec­ciones del pró­ximo no­viembre

La política arroja sombras sobre la economía en Nicaragua

Daniel Ortega blo­quea a sus ad­ver­sa­rios y se hace con todo el poder en el país

Daniel Ortega- presidente de Nicaragua
Daniel Ortega- presidente de Nicaragua

La de­riva au­to­ri­taria del pre­si­dente de Nicaragua, Daniel Ortega, arroja som­bras sobre la eco­nomía del país, uno de los que más cre­cerá este año en Latam. Y lo hace en un mo­mento en el que Nicaragua, que sigue ads­crita el eje bo­li­va­riano y a su grupo co­mer­cial, ALBA, co­mienza a des­puntar como des­tino con­fiable para el in­versor in­ter­na­cio­nal. La opo­si­ción, blo­queada por Ortega, ha lla­mado a los ciu­da­danos a des­co­nocer la le­gi­ti­midad de las pró­ximas elec­ciones y a no votar para evitar una “dictadura di­nás­ti­ca”.

La incertidumbre sobre el futuro político del país tras las maniobras de Ortega (Frente Sandinista de Liberación Nacional) contra la oposición y la retirada de ésta de las elecciones, así como el temor a que instaure una dinastía familiar en el poder dentro de un régimen de partido único crece a falta de meses para el 6 de noviembre, cuando se eligen presidente, vicepresidente y los 90 diputados del Legislativo.

En los últimos días, Ortega (70 años), que regresó al poder en 2007 y postula a un tercer mandato seguido, ha situado en la línea de sucesión a su esposa, Rosario Murillo, al designarla candidata a vicepresidenta en el tándem del FSLN a unas elecciones en las que el presidente ha prohibido los observadores foráneos. La decisión fue precedida de un golpe político y judicial a la oposición que ha puesto en manos de Ortega todo el poder.

El FSLN será el único gran partido que acudirá a las elecciones, calificadas ya por la oposición de farsa. Ortega, que controla el Tribunal Electoral y la Corte Suprema, ha logrado en cuestión de semanas deshacerse de sus adversarios. Hace unos días, el Tribunal Electoral entregaba a Ortega el control total del Parlamento, al despojar de sus escaños a los 28 diputados opositores, electos por el PLI en 2011 bajo el liderazgo de Eduardo Montealegre, medida que la oposición juzga un golpe de Estado al Legislativo. La medida se adoptó pese a que estos diputados se habían declarado independientes para tratar de evitarlo.

Los diputados del PLI ya habían sufrido un golpe previo en junio, cuando la Corte Suprema quitó la representación legal de ese partido al principal líder opositor Eduardo Montealegre, para dásrsela a Pedro Reyes (aliado de Ortega en la sombra), cuya actividad política era casi nula y quien reclamó la destitución de los diputados del PLI al no reconocer estos su liderazgo. Reyes había exigido obediencia a los 20 diputados elegidos en 2011 por el PLI y su aliado, el Movimiento Renovador Sandinista (MRS).

Desde su regreso al poder en 2007, tras pactar con Arnoldo Alemán una reforma constitucional que reducía la cantidad necesaria de votos para convertirse en presidente, los mandatos de Ortega han estado en entredicho. Tras lograr la Presidencia, se hizo con el control del Tribunal Electoral, lo que le ha permitido seguir en el poder pese a las denuncias de fraude en las siguientes elecciones, incluida las presidenciales de 2011.

Asimismo, logró que la Corte Suprema dictara un fallo en el que declaraba inaplicable para Ortega la prohibición constitucional que le impedía repetir mandato.Posteriormente Ortega usó su mayoría para reformar la Constitución y eliminar esa prohibición, con lo que se garantizaba ser candidato perpetuo a la Presidencia. La única pieza que escapaba a su control sobre el Estado era el Parlamento. Bajo el mando de Montealegre, en 2011 el PLI ganó 24 de los 91 diputados de la Asamblea, donde eran segunda fuerza tras el oficialismo.

La oposición, aglutinada en la Coalición Nacional por la Democracia, decidió en junio retirarse de las elecciones, al ser anulada la candidatura del opositor Luis Callejas, dejando a Ortega como único candidato importante en los comicios. El bloqueo a la oposición ya ha suscitado duras críticas en el exterior y, en los últimos días, un choque entre México y Nicaragua en la OEA.

Fuerte crecimiento económico

La crisis política podría oscurecer un buen panorama económico. Nicaragua goza de buena salud en medio de una recesión regional.Tras un avance del PIB del 4,7% en 2015, se prevé una expansión del 4,5% este año y del 4,3% en 2017, lo que sitúa al país entre los líderes en crecimiento del área. Nicaragua ha mejorado en infraestructura y seguridad y prevé que la construcción del Gran Canal Interoceánico, a cargo de la china HKND con una inversión de 50.000 millones, duplique la expansión. Se trata de una vía húmeda de 278 km que ligará Pacífico y Caribe y con la que se quiere competir como centro logístico con el Canal de Panamá y el canal seco de Guatemala.

Nicaragua basa su Plan de Desarrollo hasta 2022 en el impulso a in¬fra¬es¬truc¬turas, energía, turismo, TIC y agroindustrial y el macro-¬pro¬yecto del Canal, lo que abre oportunidades a la inversión española en construcción, renovables y turismo de interior y complejos hoteleros. Iberia estudia un vuelo directo Madrid-Managua y en el país están ya Telefónica, Mapfre, Repsol, Barceló, Gamesa. Pescanova, TSK, Acciona, FCC, Isolux, Cobra, Barceló, Gas Natural, Gamesa, Adolfo Domínguez, Mango… España, con más de 60 empresas en el país, que ge¬neran cerca de 17.000 em¬pleos di¬rectos e in¬di¬rectos, es el quinto inversor, con más de 163 millones en 2015 y un stock global de 1.000 mi¬llones.

Managua impulsa la energía limpia y otorga importantes incentivos en su Ley de Promoción de Generación Eléctrica con Fuentes Renovables. Y el turismo, aún incipiente, re¬portó 445 mi¬llones en 2014 (+6,8%). Cuenta, además, con un Régimen de Zonas Francas que con¬tem¬pla exen¬ción del 100% del pago del Impuesto sobre la Renta los pri¬meros diez años. Y con el TLC entre Dominicana, Centroamérica y EEUU y el acuerdo comercial UE-Centroamérica como apoyos para atraer inversión.

No todo brilla, sin embargo. Pese a la mejora del clima de negocios, Nicaragua cedió dos puestos en el último informe Doing Business y en competitividad cayó nueve según el índice del WEF. La llegada de IED bajó el 5% en 2015, a 835 millones, en línea con la mayor parte de la región y, por otro lado, la Cepal acaba de denunciar que el país presenta una preocupante tasa de evasión fiscal del 40%, una de las mayores de Latam.

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