Monitor de Latinoamérica

El país an­dino es el ter­cero con mayor en­trada de ca­pital ex­te­rior este año

Chile mantiene su ‘gancho’ para empresarios e inversores

En 2015 fue el prin­cipal des­tino de la in­ver­sión es­pañola, pese a ser mer­cado ma­duro

Autopista de Sacyr en Chile
Autopista de Sacyr en Chile

Uno de los pri­meros des­tinos de la in­ver­sión es­pañola en los no­venta y primer hub para las firmas es­pañolas a la hora de ex­pan­dirse por la re­gión, Chile, re­tiene su en­canto para la in­ver­sión, no­ta­ble­mente en energía e in­fra­es­truc­tu­ras, a pesar de ser con­si­de­rado desde hace tiempo mer­cado ma­duro en con­traste con nuevos des­tinos como Perú o Colombia. Chile fue en 2015 el des­tino más atrac­tivo para la in­ver­sión es­pañola. Y es el tercer país de Latam al que ha lle­gado más flujo de in­ver­sión global en lo que va de este año.

El interés español por Chile sigue firme, pese a la diversificación geográfica que las empresas han realizado en los últimos años para entrar en otros mercados. De hecho, en 2015, la inversión española en Chile superó a la realizada en otras grandes economías del área , concentrando el 29% del total, con 715,5 millones de euros, frente al 25% de Brasil, el 23% de México, el 11% de Colombia y el 7% de Perú, según el ICEX y la Cámara Oficial Española de Comercio de Chile. Y esta vez no se trata sólo de grandes compañías, protagonistas de la ola inversora de los 90: hay una alta presencia de pymes.

La relación económica entre España y Chile, según la Cámara, vive uno de sus mejores momentos y si actualmente hay cerca de 400 firmas españolas instaladas en territorio chileno, también Chile comienza a ser clave para España, que habrá mantenido en 2015 el puesto de segundo receptor de inversión chilena que logró entre 1990 y 2014 (en torno al 20% del total), con más de 60 millones de euros sólo en 2014 y creciente presencia en los sectores de construcción e inmobiliario y servicios financieros.

Tras unos años de decaimiento, la llegada de capital español a Chile retomó la senda positiva en 2011, impulsada por grandes proyectos como la operación de Gas Natural en 2014 (compra de CGE por 3.500 mi¬llo¬nes), pero también por la creciente llegada de pymes. Aunque cada vez más diversificada, la parte mayoritaria la inversión española sigue dirigiéndose a los sectores de la energía (gas, electricidad, renovables); infraestructuras (construcción, agua), telecomunicaciones y sector financiero.

La inversión en el sector energético totalizó en 2015 más del 63%, con proyectos notables en generación de energía eólica y solar protagonizados por Abengoa y Acciona. El sector alimentario supuso el 20% del total de la inversión, por delante del sector de construcción y servicios asociados (10%) e intermediación financiera (4,5%).Y ello pese a que en 2015 hubo una baja de la inversión española en Latam de la que no se libraron Chile (-67% sobre 2014), Colombia (-57%) y Perú (-51%).

Según el Ministerio de Economía chileno, España es el tercer inversor en Chile, con flujos cercanos a 12.000 millones entre 2009 y 2014, casi el 10% de la inversión total, algo que Santiago atribuye a las condiciones de estabilidad que ofrece el país (pese a la ralentización de la economía en los últimos años); al favorable entorno de negocios; a la gran seguridad jurídica; a la solvencia de las instituciones y la madurez y sofisticación del mercado.

La economía chilena bajará el ritmo en 2016 al 1,5%-1,6% desde el 2,1% de 2015, para volver a esa cifra en 2017. La confianza renovada de las empresa españolas hace que Chile aspire de nuevo a ser plataforma para el desarrollo de estas compañías en países vecinos (Perú, Colombia), como en el pasado.

Enorme potencial

Especialmente las empresas españolas del sector energía tienen un enorme potencial en Chile, tanto en renovables como en el ámbito convencional. En la actualidad hay 110 empresas operando en el sector, uno de los que ha anotado más presencia de empresas españolas en los últimos años, notablemente en renovables (solar y eólica). Entre ellas Repsol, Acciona, Abengoa Solar, Enhol, Gas Natural, Endesa, CGS Renovables y Solarpack.

Chile se fijó el pasado otoño como meta elevar las fuentes de generación renovables e impulsar un futuro energético bajo en emisiones y a costos competitivos, en el que el 70% de la matriz eléctrica en 2050 provenga de fuentes limpias.

Chile, además, tiene en cartera un multimillonario plan de in¬ver¬siones en in¬fra¬es¬truc¬turas hasta 2020, un sector en el que operan Sacyr, FCC, OHL, Ferrovial, Acciona, ACS, Cobra, Dragados, Isolux, San José, Grupo Ortiz, OSSA… Pero la presencia española abarca prácticamente todos los rubros, con firmas como Telefónica, Abantia, Abertis, Adolfo Domínguez, Aenor, Atento, Sabadell, Santander, BBVA, Caixabank, Mapfre, Planeta, Grifols, Iberia, Indra, Nutrexpa, Técnicas Reunidas, Telepizza, Unísono, Viajes El Corte Inglés, Zara...

Tras el deterioro de la inversión exterior en los últimos tres años, en lo que va de 2016, el capital exterior parece ir regresando lentamente a la región y a Chile. A fines del mes de julio, el país andino se situaba, con 306 millones de dólares, como tercer destino de la inversión foránea en términos netos, por detrás de Brasil (1.331 millones) y de Colombia (343 millones), según la firma DVA Capital.

De hecho, todos los grandes países de la región, excepto México, muestran aumento de flujos procedentes del exterior, pese a que la situación sigue siendo delicada y la región continuará en recesión en 2016. No obstante, los cambios políticos acontecidos en Argentina, Perú y Brasil y el acuerdo de paz en Colombia, parecen haber aumentado la confianza en el área.

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