Monitor de Latinoamérica

Quito alienta a las firmas es­pañolas a in­vertir en tu­rismo, in­dus­tria y energía

Ecuador se moviliza para atraer más inversión

El país ca­lienta mo­tores para su “Cumbre de Inversiones 2016” de oc­tubre

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Juan Carlos Cassinelli, ministro Comercio de Ecuador.

Ecuador, con más de 150 em­presas es­pañolas y de cre­ciente in­terés para España, ha puesto el turbo a su po­lí­tica de cap­ta­ción de in­ver­sión ex­tran­jera para mi­tigar la di­fícil si­tua­ción eco­nó­mica. La caída del precio del pe­tró­leo, la apre­cia­ción del dólar (que resta com­pe­ti­ti­vidad a la ex­por­ta­ción y afecta al tu­rismo) y los desas­tres na­tu­rales (El Niño y el te­rrible sismo de abril) han dado un triple zar­pazo a la eco­no­mía, que caerá en re­ce­sión por pri­mera vez en más de una dé­cada. Para im­pulsar la atrac­ción de ca­pital ex­te­rior, Quito pre­para una cumbre in­ver­sora en otoño.

La desaceleración ha cogido a Ecuador en pleno esfuerzo por diversificar la matriz productiva y hacerla menos dependiente del petróleo con nuevas palancas de crecimiento como el turismo o la agroalimentación con valor agregado. A la caída del crudo (el 13% del PIB y el 50% de la exportación), se une el golpe del dólar alto a una economía dolarizada desde 2000, que no puede emitir moneda ni usar devaluaciones competitivas, y los daños del terremoto, que ha devastado un área pujante, restado inversión y obligado a subir un año el IVA (uno de los más bajos de Latam), del 12% al 14%. Quito cifra en 3.500 millones el coste de la reconstrucción, el 3,5% del PIB.

Ello ha llevado al Gobierno Correa a redoblar el esfuerzo por atraer capital exterior en sectores prioritarios y estratégicos para el nuevo modelo productivo: agroindustrial, farmacéutico, petroquímico, turístico, biotecnológico, telecos, inmobiliario, recursos hídricos, logístico, renovables y bioenergía, industrias básicas e infraestructura, donde están los grandes proyectos y oportunidades. Son 96 planes, por 37.159 millones, a los que Quito apoya con incentivos.

Entre ellos destacan el trasvase Daule-Vinces; el acueducto Santa Elena; una planta de biogás; varios astilleros; el corredor vial Santo Domingo-Juján; la modenización de puerto y aeropuerto de Manta; el eco-parque industrlal Tungurahua; centros de acuicultura; planes de vivienda social y proyectos de desarrollo urbano; el complejo turísitico La Fluvial y proyectos de balnearios y centros hoteleros, entre otros de interés para unas firmas españolas que están en Ecuador presentes en obras emblemáticas como el Metro de Quito (Acciona). El país ya ha acometido grandes inversiones en infraestructuras (red de fibra óptica), y ha invertido 8.000 millones en vías, puertos y aeropuertos.

Estos proyectos fueron detallados días atrás en Madrid por el ministro de Comercio Exterior, Juan Carlos Cassinelli, que coincidió en la capital con el canciller ecuatoriano, Guillaume Long. Cassinelli, que participó en CEOE en un foro de inversión, culminó en Madrid una gira internacional (“Ecuador República de Oportunidades) que le ha llevado a Reino Unido y Alemania, que le hará visitar Asia y Norteamérica y que tendrá colofón en octubre en Quito con la “Cumbre de Inversiones Ecuador 2016”.

En Madrid explicó los beneficios que fijan el Código Orgánico de Producción y Comercio y la Ley Orgánica de Incentivos de Asociaciones Público-Privadas. “Estamos listos para recibir inversión en sectores con futuro” dijo ante cien empresarios Cassinelli, para quien la inversión exterior es hoy fundamental para impulsar la transformación productiva, el desarrollo de los sectores turístico, industrial y tecnológico y la diversificación de la matriz energética, con mayor peso de las renovables.

Por su parte, Long insistió en que Quito quiere cambiar de modelo y convertirse en país exportador de bienes y servicios de valor añadido, superando su tradición de mero vendedor de commodities. Tras expresar su confianza en la recuperación económica y el éxito de la diversificación, animó a las firmas españolas a invertir en la “refundación del Ecuador”. “Queremos crear un país que no dependa de cuatro productos (crudo, banano, atún y camarones)”, dijo. Tradicionalmente en los últimos puestos de la IED global y española en la región, en 2014 Ecuador vio crecer ésta el 6%, a 774 millones. La inversión española (70 millones en 2015), acumula un stock de 1.700 millones y subió el 7,7% en 2011-15. El país, que en 2011 creció un 7,9% y en 2012, 2013 y 2014 lo hizo a un paso del 5,2%, el 4,2% y el 3,8%, bajó el ritmo al 0,1% en 2015 y caerá en recesión en 2016 y 2017 (-4,5% y -4,6%) tras haber superado los peores años de la crisis global (2008 y 2009) con avances del 6,5% y 0,6%.

Para apoyar el impulso inversor, Ecuador, además de la “estabilidad política y económica desde 2007, tras haber tenido siete presidentes en los diez años previos”, según Long, ofrece una de las menores cargas fiscales del área e incentivos tributarios y arancelarios. El Código de Producción fija reglas e incentivos claros, como un Impuesto a la Renta (IR) del 22% o la exoneración del Impuesto a la salida de divisas para financiamiento externo.

Existen también incentivos en los sectores prioritarios y segmentos de sustitución de importaciones. Además, la Ley de APP fija incentivos para proyectos en servicios públicos; infraestructura; desarrollo urbano; inmobiliario; vialidad; puertos y aeropuertos; hidroeléctricas y energías alternativas; celulosa; astilleros; refino... entre ellos, la exoneración del IR durante 10 años.

Long destacó que Ecuador es ejemplo de que la inversión pública atrae capital privado si se usa en obras que dinamizan la economía, como infraestructuras. Resaltó que Quito prevé reanudar en 2017 su amplio plan de inversión pública, que en 2014 fue del 15% del PIB y que se ha reducido por el bache económico. E incidió en que la finalización este año de 8 hidroeléctricas liberará fondos, al permitir que el país pase de importador a exportador de energía.

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