El in­mo­bi­liario pesa en el Popular y su be­ne­ficio se des­ploma un 50% hasta junio

CaixaBank se pone a la cabeza por beneficios en España con 638 millones

BBVA re­co­noce que es di­fícil crecer en el mer­cado do­més­tico pero no en Turquía

Bankia y CaixaBank
Bankia y CaixaBank

Las ne­ga­tivas pre­vi­siones sobre la banca es­pañola se han cum­plido, en mayor o menor me­dida, con los re­sul­tados del primer se­mes­tre. CaixaBank es la en­tidad que se pone en ca­beza por be­ne­fi­cios, con 638 mi­llones de eu­ros, y arre­bata el primer puesto que tuvo el Santander en el primer tri­mes­tre. El be­ne­ficio neto del BBVA, con 410 mi­llo­nes, es in­fe­rior al de Bankia y Santander. El peor pa­rado vuelve a ser el Popular, con un des­plome del 50% y sólo 94 mi­llones por el lastre del in­mo­bi­lia­rio.

Caixabank se ha puesto en el primer puesto de la banca española por beneficios, aunque en el primer semestre se hayan reducido un 9,9% hasta los 638 millones de euros por la falta de las ventajas fiscales que tuvo en el pasado ejercicio por la integración del negocio de Barclays en España. Además, sin el impacto del inmobiliario y participadas, el beneficio se habría disparado hasta los 943 millones de euros.

De esta manera, el grupo que ahora preside Jordi Gual y gestiona como consejero delegado Gonzalo Gortázar arrebata el puesto que tenía el Santander al cierre del primer semestre del año. El grupo presidido por Ana Botín ha cerrado el semestre con un beneficio de 616 millones de euros, aunque descontadas las pérdidas de 144 millones por la actividad inmobiliaria el resultado final quedaría en torno a los 472 millones.

BBVA, que en el beneficio consolidado se anota una caída del 33,6%, no logra excesivos avances en sus cuentas domésticas. El beneficio por la actividad bancaria se sitúa en los 619 millones de euros, un 15,3% menos. Las pérdidas del inmobiliario le restan 209 millones, pese a que se han reducido, por lo que el resultado neto se sitúa en los 410 millones de euros, un 4,6%.

El consejero delegado del BBVA, Carlos Torres, reconoce que es muy difícil crecer en el mercado doméstico, aunque ha reiterado la confianza de su banco por Turquía a pesar del frustrado golpe de Estado vivido y las medidas represivas que ha puesto en marcha Erdogan en ese país.

Torres, ahora con más poderes tras la reciente purga de FG en la cúpula directiva, destaca que el beneficio estanco del segundo trimestre (1.123 millones de euros) es el más elevado de los últimos años del grupo y contrasta con el raquítico arranque de ejercicio. Su previsión es que las cuentas vayan a más a lo largo del año, algo que no se aprecia por el momento en el negocio en España.

Farolillo rojo

Si se ha producido un cambio en la parte alta de los siete grandes bancos españoles, en la última posición se mantiene un Popular lastrado por el inmobiliario y que ha procedido al cambio de su consejero delegado, Francisco Gómez, por Pedro Larena. El encargado de explicar las cuentas ha sido el director financiero, Francisco Sancha.

El Popular ha visto limitado su beneficio a 94 millones de euros, un 50% menos, debido a las pérdidas de 483 millones de euros por su actividad inmobiliaria. En cambio, el beneficio por la actividad bancaria habría sido de 577 millones de euros en el primer semestre, aunque cedería un 18,9% en la comparativa interanual.

El director financiero se ha esforzado en explicar la división que desde ahora se aplica al negocio inmobiliario, con el foco puesto en la reducción de los activos no productivos, y el negocio principal, con una rentabilidad (ROTE) del 16,2%, un nivel que "no existe en Europa", ha puntualizado Francisco Sancha.

En el improvisado papel de consejero delegado, Sancha ha justificado el cambio aprobado por el consejo de administración en una nueva etapa, en la que además se pondrá en marcha un plan para ganar en eficiencia y que aún no está cerrado.

El director financiero del Popular ha defendido que la decisión del consejo de administración refrenda al presidente Ángel Ron y a su gestión, como quedó patente con el apoyo recibido en la macroampliación de 2.500 millones de euros.

Francisco Sancha ha restado importancia a que el nuevo consejero delegado haya sido fichado de otra entidad competidora, ya que en el Banco Popular hay otros altos directivos que han llegado de otros bancos. "Se ha creído oportuno que haya un perfil que complemente a los que ya hay en la casa", al mismo tiempo que ha negado diferencias entre los consejeros o injerencias de los supervisores para este cambio.

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