La unidad en España me­jora su be­ne­ficio un 7,6% y el la­drillo ya lastra sólo un 11,7%

Banco Santander presenta una perspectiva estable frente a la incertidumbre en España y UK

El re­sul­tado del grupo cede un 32% por los ex­tra­or­di­na­rios y la de­pre­cia­ción de di­visas

José Antonio Álvarez, CEO Santander.
José Antonio Álvarez, CEO Santander.

El Santander ha sido capaz de pre­sentar unos re­sul­tados firmes hasta ju­nio, aunque con un des­censo del 32% por el cambio de di­visas y al­gunos ex­tra­or­di­na­rios. La es­ta­bi­lidad en sus cuentas con­trasta con las in­cer­ti­dum­bres po­lí­ti­cas, tanto en España por la falta de la for­ma­ción de un Gobierno es­ta­ble, como por las con­se­cuen­cias del re­fe­réndum del Reino Unido, cuyos efectos se po­drán medir en oc­tubre con más exac­ti­tud. Frente a la tran­qui­lidad mos­trada en abril, su con­se­jero de­le­gado, José Antonio Álvarez, urge ahora a la crea­ción de un Gobierno en España.

La banca no vive momentos fáciles y los resultados del Santander en el primer semestre de 2016 es una prueba de ello. Junto a los bajos tipos de interés que impactan en sus principales márgenes, algunos factores exógenos tampoco colaboran a una buena evolución del negocio.

Entre esos factores, el Santander se ve afectado tanto por su presencia en el Reino Unido, donde obtiene un 20% de su beneficio (un 23% a cierre de marzo), como por la situación política en España (el resultado se mantiene en un 15% de aportación por esta unidad de negocio excluida la actividad inmobiliaria y el centro corporativo).

El consejero delegado del Santander, José Antonio Álvarez, se ha mostrado categórico en esta ocasión sobre la necesidad de una formación de un Gobierno estable en España lo más pronto posible, después de haber minimizado su importancia en el pasado mes de abril, durante la presentación de los resultados del primer trimestre.

"Lo deseable es que haya un Gobierno y que sea estable", sostiene Álvarez ya que "las cosas pueden cambiar", se entiende que a peor, si la formación de un Ejecutivo que pueda tomar medidas se prolonga más allá de lo deseado. El mensaje no varía respecto a ocasiones anteriores, pero el tono del consejero delegado ya aporta un grado más de exigencia a la clase política en una nueva ronda para la formación de un Gobierno.

España mantiene el peso de su contribución al beneficio del grupo en el 15% y ha obtenido un beneficio de 616 millones de euros hasta junio, lo que supone un incremento interanual del 7,6%. Eso sí el margen de intereses en España se contrae un 7,2% sumadas las comisiones, aunque la Cuenta 1/2/3 supone una importante aportación al negocio doméstico.

De esa cantidad, el Santander tiene que detraer los 144 millones de euros de pérdidas pro la actividad inmobiliaria, aunque esos números rojos se han reducido un 11,7% respecto a lo que suponían en junio de 2015. Los directivos del Santander consideran que esa merma irá a menos en los próximos trimestres y puede ser casi nula durante el próximo ejercicio.

Brexit

Otro de los focos de preocupación para el Santander se centra en el Reino Unido tras el referéndum para su salida de la Unión Europea. El consejero delegado del Santander, José Antonio Álvarez, ha quitado hierro a este espinoso asunto y considera que el Reino Unido tendrá que lograr un acuerdo con los países europeos que no suponga una ruptura total en el viejo continente.

Respecto a su negocio en el mercado británico, el consejero delegado del Santander considera que aún es muy prematuro para sacar conclusiones y que salvo el negocio hipotecario no se han visto muy afectados en su actividad habitual. Eso sí, las conclusiones más firmes se podrán conocer en octubre, cuando se presenten los resultados correspondientes al tercer trimestre.

Pese a todos estos asuntos y las condiciones difíciles para su negocio, el Santander se reafirma en sus objetivos, entre ellos el de incrementar el dividendo en efectivo por acción en un 10% en 2016 y el dividendo total por acción en un 5%. Es decir, una estabilidad en sus planes de negocio y resultados frente a las incertidumbres geopolíticas.

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