OPINIÓN

La españolísima campaña culé de apoyo al evasor Messi

Real Madrid 3-4 Barcelona: Lionel Messi scores hat-trick in ...
Lionel Messi tiene su papá.

No me im­porta que Messi robe; soy del Barça”. Este es uno de los ti­tu­lares más de­pri­mentes que he leído en años, y co­rres­ponde a la de­cla­ra­ción li­teral de un afi­cio­nado que había acu­dido a mos­trar su apoyo a este as del balón y de la tri­bu­ta­ción crea­tiva cuando co­menzó el pro­ceso contra él. Esto no tiene mayor im­por­tancia más allá del re­trato so­cio­ló­gico, ha­bida cuenta que España pa­dece un alto ratio de cre­tinos por metro cua­drado que se mul­ti­plica en los ale­daños de ese bello de­porte lla­mado fút­bol.

Lo verdaderamente indignante es que una importantísima institución deportiva como es el FC Barcelona disculpe y aliente la tolerancia y la palmadita en el hombro a un evasor fiscal convicto y condenado. El obtuso “de esas cosas se ocupa mi papá” entonado por el astro argentino parece ser suficiente para el club catalán, cuyo departamento de marketing ha orquestado una vergonzosa campaña de apoyo al delincuente abanderada por el hashtag #TodoSomosMessi.

Huelga decir que la iniciativa no es sólo una mano tendida al infractor, sino también una forma de desprestigiar y vilipendiar al aparato recaudador del país, del que depende el amniótico Estado de bienestar en el que todos flotamos cómodamente, también los catalanes. La opresiva, abusona y chupóptera hucha de Madrid, que no contenta con robarnos ahora quiere usar como chivos expiatorios a los deportistas que dan gloria a los Països Catalans.

La cosa es que Messi tiene pasaporte argentino, y no conoce más patria que la de su rolliza cuenta corriente, hasta el punto que se ha desvinculado de la selección albiceleste, por aquello de que no compensa estar perdiendo una final tras otra. Tampoco tiene empacho alguno en amenazar con marcharse cuando un entrenador no le gusta o la cúpula barcelonista duda en satisfacer sus estratosféricas renovaciones de contrato.

La ‘marea azulgrana’ pro Messi tiene, por tanto, un doble objetivo: primero, apaciguar a la estrella, no vaya a ser que le embriaguen los cantos de sirena de la premier o, peor, los de Concha Espina. Después, ‘hacer país’, como decía Laporta, y desacreditar a las españolísimas Hacienda y Justicia, marionetas de Madrid que agreden el sentimiento nacional catalán.

Messi somos todos, y no Hacienda, que para eso está Panamá. En el Nou Camp parecen no darse cuenta de que el eslogan no puede ser más cañí, pues ensalza al caradura despótico y desprecia la norma. Como siempre que intentan distinguirse, caen en el tópico español más rancio.

(@josesmendoza81)

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