LA SEMANA BURSÁTIL

Peor pensarlo que pasarlo

Salió cruz. Por sor­presa, es­talló la bomba del ‘Brexit’ y los mer­cados in­ter­na­cio­nales se hun­den, pre­sio­nados por la huida hacia la ca­lidad de los in­ver­so­res. Las ex­pec­ta­tivas de la renta va­riable eu­ropea se han en­ne­gre­cido, ante un es­ce­nario pla­gado de in­cer­ti­dum­bres, pues nadie sabe cuáles serán las re­per­cu­siones glo­bales de la sa­lida del Reino Unido de la UE.

De esta manera, la inestabilidad se ha instalado en los mercados, sin que todavía se intuya como se atajará este ‘crash’, que por lo pronto generó en el Ibex 35 el pasado viernes la mayor caída de su historia en una sesión (12,35%), superando el deterioro que provocó la quiebra de Lehman Brothers. El selectivo español quedó en 7.787,70 puntos, tras haber establecido un mínimo anual intradía en 7.743,40, muy cerca del mínimo de febrero (7.746,30).

Todas las plazas del Viejo Continente sufrieron fuertes desplomes que, posteriormente, se moderaron, aunque sólo de forma discreta, lo que puso de relieve que además de la preocupación generada por la desconexión británica también había inquietud ante las elecciones españolas del 26-J. Y es que se extendió el temor a que el resultado del referéndum pudiera desencadenar una escalada del populismo que provocara un cambio en la dinámica del voto en España.

Curiosamente, el FTSE 100 de Londres fue el índice europeos que menos acusó el viernes el impacto, ya que sólo retrocedió un 3,15%, algo que sólo se entiende, tras conocer que la libra esterlina registró una depreciación del orden del 10% frente al dólar y del 7% frente al euro, que provocó fuertes alzas entre las empresas exportadoras. En general el dólar se ha revalorizado frente al grueso de las divisas mundiales, apreciándose en un promedio del 2,4% frente al euro, mientras la onza de oro estableció máximos de dos años en 1.327 dólares, caían los precios del petróleo y la prima de riesgo española quedó en 168,97 puntos básicos, un nivel desconocido desde mayo de 2014.

Lo peor fue que en los cierres del pasado viernes no se detectaron síntomas de agotamiento en las caídas, lo que hace presagiar nuevas jornadas de desplomes y elevada volatilidad Algunos inversores prevén que, en el corto plazo, se acentúen los movimientos hacia activos refugio, en tanto puedan medirse con mayor precisión las consecuencias reales de la desconexión británica. Se estima que los activos estadounidenses, de renta fija y variable sean unos de los refugios favoritos. Claro que en la intensidad y duración de estos movimientos y transvases jugará un papel importante la efectividad que alcancen las medidas de los bancos centrales. Se prevé que el BCE incremente el montante de compras de deuda y alargue el plazo de actuación, que el Banco de Inglaterra rebaje tipos y reanude las compras de deuda y ya no se esperan nuevas subidas de tipos por parte de la Reserva Federal este año.

En cualquier caso, pasado el primer susto, aunque todavía los mercados van a seguir acusando el temor a las consecuencias de la nueva situación, lo cierto es que muchos valores, sin exposición al Reino Unido, han caído a cotas muy atractivas y, antes o después, van a atraer compradores, que corrijan excesos. Y desde luego, aunque tanto el PIB de la UE como el de Reino Unido van a acusar el impacto y registrarán menores crecimientos, lo cierto es que no se espera que las consecuencias del ‘Brexit’ resulten todo lo catastróficas que algunos han pregonado. En definitiva, peor pensarlo que pasarlo.

Se estima que a consecuencia del Brexit el PIB de la UE crezca entre un 0,4% y un 0,5% menos de lo estimado inicialmente en 2017 (1,9%), mientras que la repercusión en el Reino Unido se calcula que restará en torno a un 1% el crecimiento, con lo que éste podría crecer en torno a un 1,1% en 2017. El FMI prevé que el impacto acumulado en la economía británica para el periodo 2016-2019 generará retrocesos de entre un -1,4% y un -5,6%, mientras que para la UE la repercusión se estima en el entorno del 0,5% en esos años, suponiendo que las consecuencias de este referéndum no generen nuevas tensiones político-territoriales en Reino Unido, ni hagan proliferar más consultas anti europeístas en la UE. Se ha extendido la impresión de que los mercados van a tardar en recuperarse de este golpe. Se ha iniciado un nuevo periodo de volatilidad, que, si bien acabará absorbiéndose, precisará que transcurra tiempo antes de terminar de asentarse.

El impacto psicológico de la decisión británica contribuye a acentuar el retraimiento de la inversión, algo que debería hacer que la UE mueva ficha e instrumente inversiones paneuropeas a fin de contribuir a restablecer la confianza. Lo peor sería que los deterioros que registran los mercados se afiancen y terminen contagiando a la economía real.

En la semana que ahora empieza abundarán las referencias macroeconómicas en los principales mercados internacionales, si bien lo lógico sería que estos datos pasen casi desapercibidos, desplazados por acciones y anuncios de las autoridades monetarias, declaraciones políticas sobre el proceso y las elecciones españolas, cuyo resultado podría acentuar o frenar este desplome. Sería positivo que la UE acelerara el calendario para lograr que la desconexión se alcanzase en el menor plazo posible, algo complicado dada la división existente en el partido conservador británico y las elecciones que se celebrarán la próxima primavera en Francia y en Alemania. Sería deseable que la Unión Europea refuerce su proyecto anunciando próximos plazos para alcanzar objetivos, como la unión fiscal, bancaria, etc., única forma de combatir con eficacia el euroescepticismo.

El lunes, en la Unión Europea, se conocerán las ventas minoristas de Alemania en mayo y la masa monetaria en circulación (M3) de la Eurozona en mayo. A su vez, en Estados Unidos, se harán públicos la balanza comercial de mayo y el PMI de servicios de junio. El martes, en la UE, se publicarán los datos de confianza en junio de Francia y de Italia y las ventas minoristas de España en mayo. En EEUU, por su parte, se darán a conocer el PIB del primer trimestre, el índice de precios de viviendas S&P/Case-Shiller de abril y el dato de confianza del consumidor de junio elaborado por Conference Board.

El miércoles, en la UE, se darán a conocer la confianza del consumidor (GFK) de Alemania en julio, los IPCs armonizados de Alemania y de España en junio y el sentimiento económico, el clima empresarial y la confianza del consumidor de la Eurozona en junio. En EEUU, se hacen públicos el índice de precios PCE, los ingresos personales y los gastos personales, así como las ventas de viviendas pendientes todos de mayo.

El jueves, en Japón, se publicará la producción industrial de mayo. En la UE, el índice de confianza del consumidor (GFK) de junio en Reino Unido, el IPC armonizado de Francia en junio, la tasa de paro de Alemania en junio, la balanza comercial por cuenta corriente de España en abril, el PIB de Reino Unido en el primer trimestre y los IPCs armonizados de la Eurozona y de Italia en junio. En EEUU, se conocerán las peticiones de subsidios de desempleo cursadas la semana anterior y el índice de los jefes de compras de Chicago de junio.

Finalmente el viernes, en Japón, se publicarán los datos de IPC de junio, el PMI manufacturero de junio y las encuestas Tankan manufacturera y no manufacturera de grandes empresas en el segundo trimestre. A su vez, en China, se darán a conocer los PMI manufacturero y no manufacturero de junio, así como los PMI elaborados por Caixin manufacturero y no manufacturero del mismo mes. En la Unión Europea, se hacen públicos los PMIs manufactureros de la Eurozona, de Alemania, de España, de Francia, de Italia y de Reino Unido en junio, así como la tasa de paro de la Eurozona en junio. Por su parte, en EEUU, se conocerán el PMI manufacturero de junio, el índice ISM manufacturero de junio, los gastos de construcción de mayo

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