La com­pañía en pre­con­curso confía en volver a al­canzar la ren­ta­bi­lidad ope­ra­tiva en 2017

A Abengoa revuelta, ganancia de competidores

La em­presa an­da­luza pierde más de 1.600 mi­llones en con­tratos a manos de sus ri­vales

Abengoa
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Desde no­viem­bre, Abengoa ha per­dido cerca de 1.600 mi­llones de euros en pro­yectos ad­ju­di­cados por falta de fi­nan­cia­ción y no ha po­dido pre­sen­tarse a otros va­lo­rados en 3.200 mi­llones por el mismo mo­tivo. Desde que se de­claró en pre­con­curso, Abengoa ha visto can­ce­lados pro­yectos como el de una planta de bio­masa en Gante (Bélgica), una ins­ta­la­ción de tra­ta­miento de agua en Colombia, la planta de co­ge­ne­ra­ción de energía de Salina Cruz, en México, y ahora la de bio­masa en el Puerto de Teeside, en Middlesbrough (Reino Unido).

En este último proyecto acaba de morder el polvo a manos de un competidor nacional. Se trata de un contrato de referencia en el Reino Unido que se han llevado finalmente técnicas Reunidas en consorcio con Samsumg) para desarrollar por unos 600 millones de euros la mayor central de biomasa del mundo.

El grupo británico MGT Power ha seleccionado como oferta preferente al consorcio que integran la española y la coreana para desarrollar este proyecto, que originalmente (agosto 2015) fue adjudicado a Abengoa y la japonesa Toshiba. La crisis de la firma sevillana ha impedido conseguir los avales bancarios necesarios, lo que ha llevado al cliente a buscar nuevos constructores.

Este revés comercial es un mal presagio para los planes de negocio del grupo, que sólo este año prevé hacerse con proyectos llave en mano o concesiones por 2.000 millones de euros, una cifra que elevará hasta los 4.600 millones de euros anuales en 2020.

Sólo en los próximos meses, Abengoa preveía anunciar la contratación de proyectos de ingeniería y construcción (EPC) por un valor próximo a los 800 millones de euros. La compañía ha sido seleccionada para desarrollar estos contratos en los últimos meses, pero la citada situación preconcursal en que se halla desde el pasado 25 de noviembre ha impedido poder cerrarlos.

Las áreas de trabajo en las que prevé cosechar éxitos comerciales son el segmento de ingeniería y construcción (EPC), uno de los nichos de negocio en que quiere centrarse la nueva Abengoa. Se trata de un puñado de contratos de tamaño moderado en redes eléctricas y agua, fundamentalmente, en regiones como Oriente Medio (Emiratos Árabes Unidos y Omán, entre otros), Latinoamérica (con Uruguay y Perú como punta de lanza) y África (Sudáfrica y los países del norte).

La compañía confía en volver a alcanzar la rentabilidad operativa en 2017, con un ritmo de entrada de pedidos que crezca a doble dígito hasta 2020. Sólo este año prevé hacerse con proyectos llave en mano o concesiones por 2.000 millones de euros, una cifra que elevará hasta los 4.600 millones de euros anuales en 2020.

El grupo andaluz proyecta una cartera de pedidos de 4.600 millones de euros en 2020, frente a los 2.000 millones de este año. En 2015, la empresa logró 3.800 millones en nuevos contratos. Del total previsto para 2020, 2.500 millones serán llave en mano, frente a los 1.500 millones de 2016, y los de tipo concesional se dispararán hasta 2.100 millones, más de cuatro veces por encima de los 500 millones del presente ejercicio.

El plazo de ejecución del contrato que ahora ha perdido Abengoa a manos de Técnicas Reunidas y Samsung asciende a 41 meses a partir del cierre financiero. A falta de esa financiación final del proyecto, Técnicas consigue su primer gran contrato en Reino Unido (asumiendo que el consorcio es al 50% con Samsung, a TRE el contrato le supondría un 2,5%e de su cartera de pedidos al cierre de 1T16). Noticia positiva, a la espera de su confirmación oficial.

La central pretende proporcionar energía renovable para el equivalente de, al menos, 600.000 hogares. Además, ayudará a reducir la huella de carbono del Reino Unido y promoverá la transición energética del país hacia fuentes renovables y más eficientes. En este sentido, la instalación evitará la emisión de alrededor de 1,2 millones de toneladas de dióxido de carbono (CO2) al año.

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