News Links

El ganador del debate fue el propio debate al consagrar la muerte del bipartidismo

La pre­sencia de cuatro lí­deres por pri­mera vez ‘muestra el gran giro po­lí­tico que se ha pro­du­cido en España’

Alberto Garzón y Pablo Iglesias
Alberto Garzón y Pablo Iglesias

Claro que lo de anoche fue di­fe­rente a todo lo co­no­cido hasta ahora, pero tam­poco para tanto como su­giere esta frase medio épica y un tanto ex­ce­siva: ‘Por pri­mera vez desde el final de la dic­ta­dura de Franco, se ha ce­le­brado un de­bate en te­le­vi­sión entre los cuatro prin­ci­pales can­di­datos a las elec­ciones del 26 de ju­nio’. Pues na­tu­ral­mente: como que es la pri­mera vez que no hay dos par­tidos prin­ci­pa­les, sino cua­tro. Vaya des­cu­bri­miento.

Luego hay una cierta aclaración pero sin abandonar ese tonillo como de acontecimiento histórico: ‘Fue el fin de cuatro décadas de duelos en la TV de los dirigentes del PP y el PSOE, los dos partidos que se han alternado en el poder desde el régimen de Franco’.

Esa es la visión de la RAI italiana sobre el debate, un tanto forzada para explicar lo que todo el mundo sabe: que el bipartidismo español de la transición ha evolucionado hacia un ménage à quatre. Euronews va más directa al núcleo central de lo que estaba en juego: ‘Los líderes de los partidos en España pugnan por arrancar votos en un debate en TV’. Incide también en lo de ‘primera vez’, pero no se remonta a la prehistoria. Sólo recuerda que la presencia de los líderes de Podemos y Ciudadanos junto a los del PP y PSOE ‘muestra el gran giro político que se ha producido en España’ .

Las tres conclusiones de Euronews, todas bastante obvias: primera, se espera que los partidos emergentes fuercen un resultado repartido entre cuatro; segunda, el pronóstico augura un nuevo triunfo de Rajoy pero sin mayoría, con lo que se repetirá el atasco del 20-D, y tercera, los cuatro líderes se han comprometido a no permitir una tercera convocatoria electoral. El cómo van a cumplirlo no lo sabe la cadena europea, y tampoco los cuatro dirigentes. O no lo dicen.

Entre las primeras reacciones de la prensa internacional al debate sobresale la crónica de urgencia en la madrugada de Tobias Buck, corresponsal de Financial Times. Su título: ‘El debate en TV de los líderes de los partidos españoles presenta un dilema familiar’. ¿Qué quiere decir? Sencillamente, que no hubo nada nuevo. Bueno, algo sí: el debate fue ‘bronco’. Esa aspereza en los intercambios entre los candidatos le llama la atención, aunque los cruces dialécticos se desarrollaron en territorios bien conocidos, como la política económica, la corrupción y los posibles pactos.

Escribe Buck sobre el continente, ya que según él el contenido discurrió más o menos como estaba previsto: ‘El formato del debate ofreció una prueba descarnada del profundo cambio político que se ha producido en España en estos últimos años’. El combate mano fue un catch a cuatro. Lo explica así: ‘La decisión de cambiar el formato se hizo inevitable tras las elecciones generales de diciembre, en las que el PP y el PSOE perdieron millones de votos a favor de dos partido emergentes’.

Al analizar las intervenciones, FT coincide con otras interpretaciones en el sentido de que fue un tiroteo de tres contra uno, con acusaciones tan previsibles y conocidas como las respuestas de Rajoy. Y destaca algunos aspectos de las intervenciones de cada uno de los cuatro candidatos. Sobre Sánchez: ‘En lucha para conservar la posición como principal fuerza de la izquierda, usó la mayor parte de su tiempo para atacar a Rajoy y a Pablo Iglesias; también prometió someterse a una cuestión de confianza en dos años, para sugerir a los votantes que cumplirá sus promesas’.

Sobre Iglesias: ‘Necesitará el apoyo de los socialistas para ser presidente; instó a Sánchez a coaligarse con Unidos Podemos: ‘Sólo hay dos opciones, el PP o un gobierno de progreso’. Sobre Rivera: ‘Buscó asestar una serie de golpes contra Podemos, acusando a ese partido de querer sacar a España de la UE, y contra la política económica de Rajoy. ¿Y sobre Rajoy? De Rajoy, FT sólo reproduce una frase: ‘Gobernar es muy difícil, predicar es muy fácil’.

Artículos relacionados