UN BANCO EN EL RETIRO

Social demócratas frente a liberales: la urgencia presupuestaria

Un libro de Manuel y Pablo Moreno centra el de­bate elec­toral frente a la dis­ci­plina fiscal

Alberto Garzón y Pablo Iglesias
Alberto Garzón y Pablo Iglesias

Pablo Iglesias se de­clara so­cial­de­mó­crata; de­cla­ra­ción in­con­sis­tente con su tra­yec­toria y su alianza con co­mu­nistas or­to­do­xos, de­cla­rados enemigos de los so­cial­de­mó­cra­tas, como Julio Anguita, y otro co­mu­nista en pe­ríodo de for­ma­ción como Alberto Garzón. Dos fun­cio­na­rios pú­bli­cos, Economistas del Estado, Manuel y Pablo Moreno, acaban de pu­blicar un libro “Socialdemocracia o Liberalismo”. Muy elo­cuente y re­ve­la­dor.

Los editores impusieron la conjunción “o”, mitad disyuntiva mitad copulativa. En el texto no siempre es fácil distinguir ningún tipo de antagonismo entre ambas ideologías, más bien recorren la misma ruta, aunque el liberal insiste más en el largo plazo, la recuperación de un equilibrio temporalmente interrumpido, mientras el socialdemócrata, más impaciente, defiende que los problemas deben resolverse en el corto plazo.

Las políticas monetarias de los bancos centrales han impedido la recesión pero hasta la fecha no han desactivado el estancamiento. ¿Factores estructurales? En efecto: envejecimiento de la población, incertidumbre sobre el impacto de las nuevas tecnologías en el empleo, inquietud por el frenazo de las economías en desarrollo que no consiguen alcanzar a sus modelos industrializados en los que, a su vez, se asiste a una dramática extensión de la desigualdad que, también a su vez imposibilita la recuperación de la demanda; elevado nivel de ahorro con tipos de interés nulos o negativos.

Los autores descienden sin paracaídas sobre el territorio patrio. Primera alarma: “ingresos fiscales insuficientes y mal distribuidos”. Insuficientes en la medida en que la presión fiscal en España (datos de Eurostat) representa el 38,2% del PIB, cuando la media de la UE-28 es del 45,3% y la de la Eurozona es del 46,7%. Por otro lado la estructura impositiva en España es igualmente singular. Las cotizaciones sociales representan el 37% de la recaudación, los impuestos indirectos el 33% y los directos el 30%. En la UE existe un mayor equilibrio entre estas tres fuentes de ingreso, es decir más impuestos y menos cotizaciones.

Otra peculiaridad. En España el 65% de las cotizaciones recaen sobre la empresa frente al 52% en la media europea. La llamada cuña fiscal, es decir el porcentaje que representan las cotizaciones sociales sobre el coste laboral, alcanza en España un 40,7%, superior a la media de la OCDE del 35,9%; curiosa paradoja cuando el nivel de paro es muy superior en España. Existe, no obstante, una resistencia, máxime en períodos electorales, a proponer reducir las cotizaciones e incrementar la imposición sobre el consumo, es decir el IVA.

Podemos reclama rebajar los tipos del IVA, como también propone el PP. Ahora bien, el tipo general en España es del 21% que se corresponde con el tipo medio de la eurozona, pero con la peculiaridad de que sólo se aplica al 42% de la cesta de consumo, porcentaje muy inferior al 82% de Alemania, el 71% de Francia o el 58% de Italia. Las excepciones al tipo general en el caso español representan el 50% de la recaudación, lo que unido al complejo diseño del impuesto facilita, cuando no estimula, el fraude. En resumen, se recauda poco y mal.

Existe otra importante peculiaridad resultante del diseño del IVA que favorece la importación de mercancías y perjudica a las exportaciones. En las transacciones entre países comunitarios la cadena de transmisión del IVA se rompe. Las mercancías exportadas no pagan IVA, el exportador es reembolsado del IVA en tanto que el importador en su primera transmisión carga el IVA al cliente.

Como quiera que las mercancías españolas con un IVA reducido, productos alimenticios por ejemplo, que llegan a Francia o Alemania, se ven sujetos al IVA local que las encarece. Contrariamente, los productos importados soportan el IVA español inferior. Resultado existe una especie de mini dumping que abarata las importaciones y encarece las exportaciones aunque sólo suceda con aquellos productos sujetos al IVA reducido.

Segunda alarma, el régimen general de la financiación autonómica, según los autores, es técnicamente complejo y opaco. El 70% de los recursos destinados a las Autonomías se canalizan a través del Fondo de Garantía (FG) que se reparte en función de la población con algunas correcciones. A continuación está el Fondo de Suficiencia (FS) que efectúa los oportunos ajustes para que ninguna autonomía disponga de menos recursos de los que resultaría de aplicar el esquema anterior a 2009.

Por otro lado, el Fondo de Cooperación (FCo) favorece la convergencia de las Comunidades Autónomas con una menor renta per cápita o un crecimiento menos favorable de la población. Finalmente el Fondo de Competitividad (FCom) persigue como objetivo reducir cualquier diferencia en la financiación de competencias homogéneas por habitante.

Un excesivo número de Fondos de difícil coordinación, por ejemplo el impuesto sobre los depósitos bancarios establecido en Extremadura, pero sobre todo un mecanismo más opaco que transparente. El propio sistema retrasa las alertas sobre el cumplimento de la ejecución presupuestaria. Descontrol y sorpresas.

En efecto, en 2015 la deuda de las CCAA ascendía a 250 mil millones de euros lo que significaba que se había multiplicado por 3,5 la existente en 2008. Si el Estado central hubiese seguido una pauta equivalente la financiación de la deuda pública sería insostenible. La opacidad del sistema provoca todo tipo de suspicacias, incluida la desconfianza de los independentistas.

Banco de El Retiro, encuestas electorales que favorecen los extremos y que responden al propósito de eliminar la opción socialdemócrata-liberal que representa el pacto PSOE- Ciudadanos, electores, que no lectores, de éste inteligente ensayo “Socialdemocracia o Liberalismo”

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