Monitor del Seguro

La in­cor­po­ra­ción ma­siva de ser­vi­cios adi­cio­nales in­quieta al sector

¿Reventará el seguro de Hogar?

El pro­ducto se en­ca­rece y no está claro que el cliente lo aprecie

Mapfre
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El se­guro de Hogar es uno de los más po­pu­lares y la mo­da­lidad de Multirriesgo que más crece. En lo que lle­vamos de año, con datos de a fi­nales de abril, el ritmo de avance de las primas es del 3,4%. El nú­mero de vi­viendas ase­gu­radas en España su­pera li­ge­ra­mente los 18 mi­llones por valor de unos 2,3 bi­llones de eu­ros. La tasa de ase­gu­ra­miento de las vi­viendas ha au­men­tado hasta si­tuarse en el 73,1%; al tiempo que la ratio de anu­la­ciones res­pecto a las pó­lizas ha ido des­cen­diendo y se ha si­tuado a fi­nales de 2015 en el 12,5%.

En definitiva, se trata de un ramo que evoluciona bien y que da alegrías a las compañías aseguradoras. Lo que no quiere decir que no se enfrente a retos importantes.

Uno de ellos es el de la necesaria adaptación a la evolución del cliente, que ahora es más exigente, con más información, con más capacidad de decisión, con más cultura aseguradora…, y con más ganas de ‘saltar’ de una compañía a otra. Según Carlos Sanz, director de Negocio de Reparalia SAU, “el cliente actual no busca productos sino soluciones sencillas, flexibles, cómodas, fáciles de usar, transparentes y personalizadas”. No parece poco.

¿Y qué han hecho las aseguradoras? Una de las reacciones ha sido la de ir incorporando poco a poco, pero en gran cantidad, servicios de valor añadido y nuevas garantías a las pólizas con el objetivo de retener, fidelizar y diferenciarse en el mercado. Hay muchos ejemplos recientes. Entre ellos, Ergo ha lanzado un seguro con servicios ecológicos que incluyen, entre otros, servicios de aislamiento térmico para mejorar la eficiencia energética de las viviendas; o Santalucía, que ha incorporado la garantía de derrumbe accidental, que ampara el hundimiento de inmuebles por causas accidentales no cubiertas en las pólizas de Hogar y que obligue al desalojo definitivo del edificio.

“Se puede incluir prácticamente cualquier cosa que se nos ocurra”, aseguran desde el sector. Aunque cómo no, muchos de estos nuevos servicios adicionales están relacionados con la tecnología. Por ejemplo, Caser ha creado una póliza en el marco del conocido como Internet de las Cosas (IoT), que, a través de una app, permite al asegurado controlar dispositivos como cámara de vídeo, detector de humo, sensores de movimiento y temperatura…, con el objetivo de saber en todo momento qué ocurre en el domicilio.

Hasta aquí todo muy bien, ¿pero qué pasa con los costes? Esta pregunta se la han hecho las aseguradoras. Desde alguna de ellas reconocen que no saben si el producto acabará reventando. Especial inquietud genera el proceso de digitalización. En unas recientes jornadas organizadas por ICEA sobre el seguro de Hogar y Comunidades, Albert Manzanares, responsable técnico Multirriesgos Particulares de Caser, explicaba respecto a la nueva póliza que incluye el kit de domótica que el seguro de Hogar es un producto con una prima media de 200 euros al que hay que incorporar una tecnología de más de 200 euros: “La complejidad está en cómo equilibrar un coste que es casi mayor que el de la propia póliza apostando por una permanencia sin podérsela requerir, y que la expectativa del cliente se vea cumplida”.

La clave para equilibrar esos costes probablemente esté en la esperada reducción de la siniestralidad que propiciapará el IoT. Según algunos cálculos, con los nuevos aparatos que miden la temperatura o el humo de la casa podría llegar a descender hasta un 70%; pero los actuarios no lo tienen tan claro, y creen que ese porcentaje es excesivo. De hecho, Albert Manzanares reconoce que con el nuevo seguro se ha bajado algo la siniestralidad, pero hoy por hoy su efecto no es importante.

Todavía es pronto para sacar conclusiones porque estos productos acaban de arrancar y, en cualquier caso, si algo tiene claro el sector es que es el futuro: “El camino va a ser difícil. Se plantean grandes retos e incógnitas que a día de hoy no están resueltas, pero todos acabaremos teniendo en casa aparatos que se conecten a nuestros portátiles, teléfonos…, y vamos a pedir que eso se aplique también a nuestros seguros”, explica Jesús Marcos, director de Patrimoniales de Reale Seguros.

El reto digital en el marco del desarrollo de las nuevas coberturas y servicios adicionales, es solo uno más, y muy concreto. Pero más en general, el desafío en sí mismo es la de la propia incorporación generalizada de esos nuevos servicios de valor: “Hay tantos que el cliente puede no saber ni lo que tiene”, afirma Amalio Berbel, director técnico de BBVA Seguros. En el mismo sentido, Jesús Marcos comenta que las aseguradoras le dan mucha importancia a esos servicios adicionales (‘manitas’, cobertura para los animales domésticos, asistencia informática…), “pero a veces cargamos tanto la póliza que no sabemos lo que damos, ni el cliente lo valora. Hay que orientar los servicios a lo que cada cliente necesite en cada momento”.

Parece que el sector asegurador tiene motivos para inquietarse por el efecto de la incorporación masiva al seguro de Hogar de nuevos servicios, ya que según se deduce, encarece el producto y no está muy claro que lo aprecie el cliente. Ignacio Gómez, socio de Simon-Kucher & Partner, comenta que en ocasiones las aseguradoras “incluyen coberturas innecesarias que no aportan valor”. Este experto recomienda al sector crear un producto completo al que posteriormente el asegurado fuera reduciendo coberturas y garantías; y a la hora de establecer la prima, considera que la clave es conocer el valor que se percibe con el producto.

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