El em­pre­sario pierde el es­tatus de primer ac­cio­nista de Colonial

La semana 'horribilis' de Villar Mir: OHL apenas vale 1.300 millones en Bolsa

Las fuertes pér­didas acu­mu­ladas por el grupo se dis­paran tras su ines­pe­rada sa­lida del ín­dice Ibex 35

Villar MIr
Villar Mir, OHL

"La sa­lida del Ibex es la pun­tilla a corto plazo para OHL. La em­presa ya es­taba su­friendo un cas­tigo muy duro antes de que se co­no­ciera la sa­lida del ín­dice, porque sus re­sul­tados no con­ven­cieron y el mer­cado tiene mu­chas dudas sobre la ca­pa­cidad del grupo para re­ducir deuda al ritmo deseado. Ahora, la ines­pe­rada ex­clu­sión del Ibex (que el pa­sado viernes pro­vocó un des­plome de la co­ti­za­ción su­pe­rior al 8%) deja a Villar Mir en una po­si­ción de­li­ca­da", ase­gura un repu­tado ana­lista del sector cons­truc­tor.

Y es que apenas ocho meses después del cierre de la ampliación de capital de 1.000 millones de euros que en octubre del año pasado permitió al grupo aligerar su deuda y financiar nuevos proyectos, el saldo para los cientos de inversores que apostaron por el grupo es muy negativo. Entonces, OHL vendió sus nuevas acciones 5,02 euros por acción. Hoy, después de una dura caída semanal del 10%, la cotización se mueve en los 4,35 euros, el nivel más bajo desde el pasado mes de febrero.

La caída desde los máximos alcanzados en abril ya alcanza el 30% y adelgaza el tamaño del valor hasta límites insospenchados. Ya vale en bolsa 1.300 millones de euros, la tercera parte de lo que capitalizaba al cierre del ejercicio 2013 y ya por detrás de compañías como Vidrala, NH o Codere. Un fiasco para los accionistas históricos del grupo, que suscribieron el 99,85% de la ampliación de capital en el periodo de suscripción preferente reservado a quienes por entonces eran accionistas de OHL.

En este sentido, la salida del Ibex es un gran paso atrás para Villar Mir, que tras la ampliación de capital era un grupo mucho más grande y líquido (el número de acciones en circulación se multiplicó por tres). Pero la debilidad en bolsa del valor ha podido más y OHl tendrá que buscar fuera de los focos del principal índice español la confianza perdida entre los inversores para intentar dejar atrás las perdidas acumuladas en 2016, que ya se acercan al 20%.

La razón real de la salida es que -como Sacyr- OHL incumplía el criterio de que el valor de mercado suponga al menos el 0,3% de capitalización media del Ibex durante tres meses. Un objetivo que el desplome del valor en bolsa impide en una compañía que hace solamente dos años y medio capitalizaba 3.000 millones de euros y era el valor de moda en el sector constructor.

"OHL tendrá que demostrar muchas cosas a partir de ahora. Entre otras, que es capaz de enderezar sus cuentas. En este sentido, la presentación de los resultados del primer semestre del año resultará decisiva", aseguran fuentes del mercado. En los tres primeros meses del año, el grupo constructor y de servicios firmó un beneficio neto de 24,8 millones de euros y unas ventas de 956 millones que defraudaron las expectativas de los analistas.

Difícil a corto plazo

A corto plazo, el grupo se enfrente al problema de que muchos fondos que necesitan replicar la composición del Ibex en sus carteras van vender las acciones que por obligación tienen de OHL. Los expertos creen que más alla de rebotes puntuales, a la compañía le costará bastante tiempo digerir la salida del selectivo después de seis años entre los 35 grandes de la bolsa española.

La exclusión del Ibex es un golpe para imagen corporativa del grupo, que ve como su principal accionista sigue haciendo caja en sus principales apuestas empresariales en los últimos días. A la venta de acciones de Abertis (un 0,38% del capital por 51 millones de euros) se suma ahora, pero en gran escala, la colocación de un 5,04% de Colonial por por 107 millones de euros.

Tras la dessinversión, Juan Miguel Villar Mir ha reducido hasta el 9,291% su participación en Colonial, y cede a Qatar el puesto de primer accionista de la compañía. Un paso atrás de enormes proporciones en una compañía en la que el empresario tenía enormes expectativas y en la que, obligado por sus necesidades financieras, ya vendió un 10% del capital para poder acudir a la macroampliación de capital de OHL. Mientras, con la capitalización bursátil en el chasis, el mercado se pregunta si puede ser necesario un nuevo aumento de capital en la compañía.

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