ANÁLISIS

La hoja de reclamaciones de los inspectores del Banco de España produce sangre

La res­puesta de Luis María Linde a sus re­cla­ma­ciones les en­va­len­tona

Luis Linde, ex gobernador del Banco de España.
Luis Linde, gobernador del BdE.

Ha sido la pri­mera vez en la his­toria que un Gobernador del Banco de España res­ponde a las quejas pú­blicas de los ins­pec­tores del su­per­visor con una carta. Curiosamente, en lugar de apa­ci­guar los áni­mos, esta de­ci­sión del Gobernador les ha en­va­len­to­nado. Consideran que les ha dado carta de na­tu­ra­leza ante la opi­nión pú­blica.

Hasta ahora solo aparecían en los medios de comunicación debido a sus buenas relaciones con los medios de comunicación tras las reuniones de la Asociación de Inspectores del Banco de España. Tras la decisión de Luis María Linde de lanzarles unas advertencias a través de una carta oficial se sienten a su vez reconocidos oficialmente.

Además de todo lo que han denunciado hasta ahora, los apoyos que han encontrado tras la decisión de quien fuera el candidato de Unión Progreso y Democracia, Andrés Herzog, al proponer que se investigue al exvicepresidente de la CNMV y actual subgobernador del Banco de España, Fernando Restoy, junto al exgobernador, Miguel Ángel Fernández Ordóñez y otros altos cargos del instituto supervisor, les anima para reivindicar un mayor reconocimiento al trabajo que hace. Consideran que tienen una larga lista que añadir a sus ya conocidas reivindicaciones.

Lo primero que esperan, aunque lo consideran una cuestión menor, es no tener que enfrentarse a tantas dificultades, como hasta ahora, para que el Banco de España les ceda un salón en condiciones, con la acústica adecuada, para poder reunirse.

En la reunión del pasado mes de abril, finalmente acabaron congregándose en la sede central del supervisor, en la calle de Alcalá en Madrid, renunciando a hacerlo en un salón fuera de la entidad a cambio de que no pudieran asistir periodistas a la misma.

La posibilidad de que pudieran asistir periodistas la estuvieron barajando algunos de los inspectores hasta muy pocos días antes de que se celebrara la reunión porque consideraban que la mayor transparencia de sus actuaciones sería buena, no solo para el Banco de España, sino para la sociedad española en su conjunto.

A las quejas sobre cómo fueron tratados, casi despreciados, los informes de los inspectores durante la fase previa de la crisis, añaden ahora sus diferencias con el destino que se ha dado a algunos de los responsables de esos informes.

¿Cómo es posible, se preguntan, que quien no detectó la gravedad de la situación en Bankia, sobre la que el Supremo ha dictaminado que se falsificó la información, haya sido ascendido de categoría y sea director general adjunto de la entidad?

También discuten que la persona que inspeccionó otra caja intervenida, como es CaixaCatalunya, ha visto ‘reconocido’ su trabajo enviándole a Fráncfort.

No es distinto el caso de quien tampoco logró advertir de lo que sucedería más tarde en Banca Cívica, que también ha sido ascendida.

Todavía más crítica consideran la decisión de que quien fuera subgobernador y que tantas veces asegurara ante el Congreso de los Diputados, en la subcomisión del FROB, que con 2.000 o 4.000 millones de euros se arreglaba todo el problema de insolvencia de las cajas, tras recuperar su importantísimo fondo de pensiones logrado por su trabajo en el Banco de España, se le haya enviado en nombre de España a Fráncfort a uno de los puestos mejor remunerado de un funcionario de una institución comunitaria.

El Consejo de Gobierno del Banco Central Europeo aceptó la propuesta de España de designarle como uno de los cinco miembros del Comité Administrativo de Revisión del Mecanismo Único de Supervisión (MUS), según comunicaba en su día el propio Banco de España.

No se les ha caído todavía a nadie la cara de vergüenza.

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