Monitor de Latinoamérica

La Administración Macri abre una nueva era y pide dis­culpas a las em­presas

Argentina escenifica en Madrid su reconciliación con España

Prat-Gay anima a España a “ganar” a EEUU y ser el primer in­versor en el país

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Mauricio Macri, pte. de Argentina.

El mi­nistro de Hacienda y Finanzas Públicas ar­gen­tino, Alfonso Prat-Gay, ha es­ce­ni­fi­cado esta se­mana en Madrid el giro de 360 grados en el rumbo de la po­lí­tica eco­nó­mica del país con la Administración del pre­si­dente Macri res­pecto a la era kirch­ne­rista. Prat-Gay no sólo se ha es­for­zado en dar la imagen de una Argentina di­fe­rente, que “ha re­gre­sado al mun­do”, sino que ha de­jado clara la in­ten­ción de Buenos Aires de re­com­poner ple­na­mente la re­la­ción con España.

Tras animar a los empresarios a una mayor presencia inversora en su país, ha pedido disculpas a las compañías españolas por los años de zozobra y maltrato experimentados bajo la anterior Administración.

La visita de Prat-Gay ha tenido tres ejes: recuperar la confianza y las relaciones con el sector económico español, deterioradas en los últimos años; dar a conocer en detalle a autoridades y empresarios la nueva política económica y presentar las oportunidades de inversión que se abren tras el giro político que supuso el triunfo de Macri el pasado noviembre y el final de la era Kirchner.

El ministro, que se reunió con miembros del Gobierno en funciones español, con CEOE y financieros antes de viajar a París para participar de la reunión anual de la OCDE, destacó el lunes en un evento de Nueva Economía Fórum, al que asistió la vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría, que “Argentina está de vuelta” y que la prioridad es restablecer los lazos con los países de los que Argentina se alejó en los últimos años, pero especialmente con España.

“El anterior Gobierno dilapidó recursos y amistades” y la principal tarea es recuperar esa confianza y restablecer los vínculos con España”, sostuvo el ministro, para quien los ejes de la nueva gestión son ordenar el desorden económico heredado; recuperar la confianza y sentar las bases para un aumento de la inversión generadora de empleo y el crecimiento sostenido.

Con el aval de las reformas acometidas por Macri en apenas seis meses (fin de restricciones cambiarias y control de capitales; eliminación de impuestos a la exportación; formalización del pago de la deuda y reincorporación a los mercados financieros; recuperación de la relación con el FMI y normalización de las estadísticas económicas, falseadas por el kirchnerismo), “la nueva Argentina”, tras adoptar “decisiones difíciles”, vuelve a ser “un país previsible” en su actuación y con garantías y seguridad jurídica para la inversión, señaló.

Ahora las reglas del juego vuelven a ser claras y hay previsibilidad. Y esperamos restablecer la confianza”, apuntó el ministro, quien destacó que “tras años de destrucción sistemática de las reglas básicas”, la Administración precisará al menos cuatro años para tener éxito en reorientar y sanear la economía y evitar el regreso a experimentos populistas e intervencionistas.

“En las estadísticas oficiales se mintió diez años (lo que generó un aviso del FMI) y ahora se están normalizando, resumió Prat-Gay, que recordó que Macri recibió un pesado legado político, económico y social y un país aislado del mundo. Resaltó que la reducción del déficit se hará gradualmente para atender la mala situación social heredada y que se analiza una baja de impuestos en sectores clave que se materializará cuando se haya puesto orden fiscal.

Tras admitir que el PIB apenas crecerá en 2016, dijo que el problema nunca fueron los recursos. “Hay recursos, pero hay que eliminar el despilfarro en el gasto”, algo que fue común en la anterior etapa, dijo Prat-Gay, que criticó la “corrupción obscena” de unos gobiernos que elevaron el déficit al 6% del PIB.

En la vía prioritaria de la reconciliación con España, pidió perdón a los inversores. “Pido disculpas a las empresas españolas por los últimos años. Sé lo que han sufrido en Argentina en forma y fondo y la paciencia que tuvieron”, señaló, en alusión a la difícil relación con la Administración Kirchner y a una política de arbitrariedad legal y falta de garantías jurídicas que generó una desconfianza y desencuentro cuyo culmen fue la expropiación de YPF a Repsol. “Fue un disparate lo que se hizo a Repsol”, dijo el ex presidente del banco central, aunque matizó que la firma fue suficientemente compensada. El Gobierno español aceptó la disculpa. De hecho Sáenz de Santamaría alabó la “decisión y el coraje” que muestra el nuevo presidente y la conversión de Argentina en un socio “confiable” en el futuro. “España sabe que Buenos Aires no sólo necesita palmadas en la espalda, sino inversión”, dijo la vicepresidenta.

España es el segundo inversor en Argentina tras EEUU, con un stock de 8.000 millones de euros y más de 300 compañías en todos los rubros de la economía, pero Argentina pide más. “Queremos que España no sólo pelee con EEUU por el liderazgo en inversión extranjera, queremos que le gane”, dijo el ministro, que animó a las empresas a aprovechar las oportunidades que se abren en múltiples sectores, desde infraestructuras a renovables y turismo pasando por servicios, tecnología y telecos.

“No podemos hacerlo solos”, resumió Prat-Gay, quien añadió que Argentina necesita un equivalente a 6 puntos del PIB de inversión y al menos 4 tienen que venir del sector privado. “Hay oportunidades en todos los sectores y están ahora”, resumió.

Para ordenar la llegada de capital, la Administración ha creado la Agencia Federal de Inversiones, encargada de hacer un inventario de dónde se precisa inversión e impulsar proyectos nacionales y regionales. En septiembre, Buenos Aires organizará un evento para presentarlo a inversores de todo el mundo.

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