Martínez Campuzano, de Citibank, se con­vierte en el por­tavoz de la pa­tronal

Roldán acomete su segunda reforma de la AEB en el ecuador de su mandato

Se crean ahora tres di­rec­ciones tras la sa­lida en fe­brero de Martín López

José María Roldan
José María Roldan

El pre­si­dente de la Asociación Española de Banca (AEB), José María Roldán, ha dado una se­gunda vuelta de tuerca al or­ga­ni­grama de la pa­tronal ban­caria dos años des­pués de asumir el cargo. En pleno ecuador de su man­dato, Roldán am­plía a tres las di­rec­ciones con la in­cor­po­ra­ción de Rocío Sánchez Barrios, Juan Carlos Delrieu (aunque ya es­taba en el Gabinete de Presidencia) y José Luis Martínez Campuzano. El hasta ahora ana­lista es­tra­tega de Citibank se con­vierte en por­tavoz de la aso­cia­ción, con el sector en en­tre­dicho por di­versos mo­ti­vos.

Segundo cambio de calado en tan sólo dos años en la Asociación Española de Banca y bajo la presidencia de José María Roldán, cuya designación para el cargo ya estuvo en su momento rodeada de polémica por llegar a la patronal bancaria tan sólo poco más de un año de haber salido del Banco de España.

Frente a la tradicional simplificación de la AEB en el pasado, el actual organigrama se amplía con el nombramiento de tres nuevos directores: Rocío Sánchez Barrios, que se pondrá desde septiembre al frente del área de Public Policy (regulación, mercado, digitalización, internacional, etc.); Juan Carlos Delrieu, como responsable de Planificación Estratégica (ya estaba en el Gabinete de presidencia), y José Luis Martínez Campuzano, que se convierte en portavoz y máximo responsable de la comunicación de la patronal bancaria.

El fichaje del conocido analista estratega de Citibank se presume como el cambio más significativo en toda la organización, aunque Encarna Pérez se mantiene en sus responsabilidades de comunicación en la AEB. Martínez Campuzano, colaborador de diversos medios de comunicación, será el encargado de la imagen de banca española ante la opinión pública bajo la nueva figura de portavoz.

El propio presidente de la patronal bancaria reconocía, durante la presentación de los últimos resultados anuales del sector, el déficit que aún registran las entidades en su imagen pública, casi tan en mínimos como la rentabilidad de su negocio. José María Roldán se ha volcado, desde su llegada al cargo en abril de 2014 como sustituto de Miguel Martín, en la recuperación de la reputación perdida por el sector.

El negocio bancario se basa en la confianza y en muchos clientes ha desaparecido con las prácticas de algunas entidades en el pasado. Además, la generación de la crisis económica de los últimos años se liga a la mala situación del sector financiero, aunque se centrara principalmente en las cajas de ahorros. La ampliación de capital en curso del Popular también pone de manifiesto que los problemas no han sido únicos del sector de las antiguas cajas de ahorro.

Desde luego, la nueva organización de la AEB en el segundo año de mandato de Roldán cobra más tintes de auténtico lobby bancario ante los diversos frentes que tiene abiertos todo el sector: desde la continua regulación, incluso internacional, hasta el reto digital o el cambio del modelo de negocio ante los bajos tipos de interés.

¿Dos sin tres?

José María Roldán tan sólo lleva dos años al frente de la AEB pero los cambios que ha introducido en tan poco tiempo ya comenzaban a ser más que evidente, incluso antes de la creación del nuevo organigrama en el que se mantiene como secretario general y secretario del consejo Javier Rodríguez Pellitero, siempre como máximo responsable de la asesoría jurídica de la asociación. Desde luego, otro de los frentes abiertos para el sector bancario, muy presente en los últimos tiempos ante los tribunales.

El ascenso de Rodríguez Pellitero fue el primer gran cambio que introdujo Roldán en la organización. El anterior secretario general, Pedro Pablo Villasante, dimitía de su cargo en la AEB a finales de abril de 2015, casi un año después de la sustitución de Miguel Martín por el actual presidente.

El último movimiento de calado en la patronal bancaria española se producía el pasado mes de febrero, con la salida de David Martín López como director general de la AEB. Este asturiano tan sólo duró unos 20 meses en ese cargo, después de haber sido asesor de presidencia hasta abril del año pasado.

La nueva AEB se perfila con los últimos cambios como la cara y voz del sector financiero español, después de que la desaparición de un buen número de cajas de ahorros haya dejado a la otra patronal, la Confederación Española de Cajas de Ahorros (CECA), en un segundo plano.

Antes del estallido de la crisis económica, la confederación de cajas tuvo un papel mucho más relevante que la AEB, sobre todo bajo la presidencia de un Juan Ramón Quintás omnipresente en numerosos foros y con comentarios o análisis muchas veces polémicos. Pero los tiempos actuales son muy distintos.

La cuestión es si ha llegado el momento de la fusión de las dos mayores patronales de la banca. Muchos parecen resistirse a esa idea y el distanciamiento entre el presidente de la AEB y la director general de CECA, José María Méndez, fue más que evidente en el reciente encuentro en la sede de la confederación de cajas ante la presencia del vicepresidente del Banco Europeo de Inversiones (BEI), Román Escolano.

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