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Del 15-M al Unidos Podemos, pasando por la recuperación y la mejora del empleo

‘Es vital que España in­vierta en su ca­pital hu­mano si quiere desa­rro­llar sec­tores con alto valor aña­dido’

Alberto Garzón y Pablo Iglesias
Alberto Garzón y Pablo Iglesias

Hora de hacer ba­lance, pa­rece. Al cum­plirse cinco años del aquel mo­vi­miento in­dig­nado del 15-M, Madrid sigue ce­le­brando la fiesta de San Isidro, que este año hace puente desde el fin de se­mana hasta el lunes 16. Y las ros­qui­llas ton­tas, listas y de Santa Clara están igual de ri­cas. Pero en este lus­tro, casi todo lo demás ha cam­biado en España: el Gobierno, el in­qui­lino de La Moncloa, la crisis eco­nó­mica, la san­gría del em­pleo, el bi­par­ti­dismo.

En este aniversario, y en plena ebullición de la precampaña electoral para el 26-J, una inédita repetición de elecciones que no se habría producido sin la herencia del 15-M, la prensa internacional está pasando revista. Primero, al propio movimiento que acampó en la Puerta del Sol. Politico, uno de los portales informativos y de opinión más famosos de EEUU, ha publicado en su versión europea un amplio análisis sobre ‘Los felices indignados de España’. Guy Hedgecoe, el autor, hace una especie de moviola para recordar lo que pasaba en 2011 y compararlo con 2016. Y llega a la conclusión de que la ira de entonces es ahora mucho menor y más ocasional ‘desde que la economía empezó a recuperarse’.

¿Cuál es la herencia más visible? Según Hedgecoe, el hecho de que el bipartidismo ha saltado por los aires. Eso lleva a Podemos, que para el 26-J se llama desde este viernes Unidos Podemos en conjunción con Izquierda Unida. La agencia Associated Press no entra como otros a llamar la atención sobre el hecho de que la coalición omite la palabra ‘izquierda’. Sin embargo, y como tiene que indicar a sus abonados y a sus lectores la orientación de la formación, lo hace de la manera más directa: Unidos Podemos es ‘una nueva alianza de partidos de extrema izquierda’.

Igual de expeditiva es la descripción de la situación actual y cómo se llegó a ello, una especie de resumen desde el 15-M: ‘Cabreados por el 20% de paro, por la austeridad, las recortes y la corrupción, los españoles fragmentaron en las elecciones del pasado 20-D el sistema tradicional de partidos, que pasó de dos a cuatro. De ahí, AP y otros medios pasan a explicar el atasco político y la incapacidad de todos los partidos, los dominantes antes y los nuevos, para formar Gobierno. En Les Echos, Cécile Thibaud parece transmitir no sólo el hartazgo de los votantes, sino el suyo propio por la imposibilidad hasta de pactar una reducción de gastos de la campaña: ‘Definitivamente, los partidos españoles están en desacuerdo en todo’.

En la agencia Bloomberg, Maria Tadeo analiza la ‘incertidumbre política’ y el informe de BBVA Research al respecto. Y llega a la conclusión de que ‘le está pasando factura al crecimiento’. En efecto, de una estimación de aumento de PIB del 3% este año y el 3,2% en 2017, la parálisis ha frenado inversiones, operaciones y contrataciones y ha hecho caer ese perspectiva hasta 0,6%: España crecerá posiblemente sólo un 2,7% estos dos años, porque ‘la economía se está acelerando por debajo de su potencial cuando se tiene en cuenta el impacto de tener un Gobierno en funciones y unas nuevas elecciones’.

No obstante, la ‘gráfica del día’ que acompaña al análisis de Tadeo refleja la evolución del PIB desde el comienzo de la crisis: un 3,8% en 2007, un 1,1% en 2008 para hundirse en 2009 en territorio negativo. El 15-M de 2011 todavía la economía estaba en rojo, se aceleró tras los primeros ajustes de Zapatero y más tras las medidas iniciales de Rajoy en 2012. Desde 2013, las reformas parece que surtieron efecto y en 2014-2015 el crecimiento ha sido incluso el triple que la media de la Eurozona. De todas formas, el desplome del PIB en la crisis fue 8’9% del PIB. Hasta ahora se ha recuperado sólo la mitad, un 4,6%. El nivel previo se alcanzará, según las proyecciones, a finales del año que viene.

¿Y el empleo, qué? Va para más largo. Aparte de los datos de paro registrado del ministerio de Empleo y de la EPA, los organismos internacionales, los servicios de estudios de los grandes bancos y otras entidades no le pierden el ojo. Y muchos no dejan de asombrarse por la altísima tasa de paro y por su contumacia. El último análisis lo ha publicado BNP Paribas: le da una especie de aprobado con reservas, con muchas reservas. Reconoce que la curva del desempleo, que iba en rápida flecha ascendente desde 2008, ha empezado el descenso. Pero porca miseria: la tasa es todavía más del doble de la media de la eurozona, y lo mismo o peor en cuanto al desempleo juvenil.

BNP Paribas no se limita a evaluar los efectos ‘mixtos’ de la ‘reforma emblemática’ del Gobierno Rajoy. Va más allá y le pone deberes a los próximos gobernantes, ya repitan los mismo o vengan los del cambio. Estos deberes: ‘El presente crecimiento económico y la mejora del mercado de trabajo ayudarán a reabsorber parte de ese desempleo juvenil. Pero es vital que España invierta en su capital humano, que incluya formación de los trabajadores jóvenes, si quiere desarrollar sectores con alto valor añadido; el nivel educativo de la juventud española todavía es inferior al de muchos países europeos, pese a una leve mejoría’.

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