El Banco de España asume que su­pondrá un fuerte es­fuerzo, pero con poco im­pacto

Linde aprieta, pero no ahoga, con su nueva circular

El cri­terio de pér­dida es­pe­rada se aplaza hasta 2018 con la nor­ma­tiva de la UE

Luis María Linde, Banco de España
Luis María Linde, Banco de España.

Los bancos es­pañoles tienen un nuevo reto du­rante este ejer­ci­cio, más allá de los tipos de in­terés a cero y la di­fícil co­yun­tura para sacar pro­vecho a su ne­go­cio: la adap­ta­ción a la nueva cir­cular para el aná­lisis y co­ber­tura del riesgo de cré­dito. El go­ber­nador del Banco de España, Luis María Linde, ha con­ce­dido una pró­rroga de tres me­ses, hasta oc­tu­bre, para dicha adap­ta­ción que, se re­co­noce, su­pondrá un "fuerte es­fuer­zo". Eso sí, el im­pacto será li­mi­tado, al menos entre los bancos sig­ni­fi­ca­ti­vos. El su­per­vi­sor, en cam­bio, hará un mar­caje es­trecho a los cré­ditos con­ce­didos a pér­di­das.

El tibio arranque del actual ejercicio de la banca española se complica aún más con la nueva circular del Banco de España sobre el análisis y cobertura del riesgo de crédito. Todas las entidades deberán estar lista en el próximo mes de octubre a los nuevos requerimientos, con posibles modelos internos por parte de algunas, pero supondrá "un fuerte ejercicio de adaptación y de demostración", como se reconoce en fuentes del organismo supervisor.

El gobernador Luis María Linde se ha mostrado indulgente con todo el sector y ha concedido una prórroga de tres meses, ya que la previsión inicial era que la nueva circular fuera de obligada aplicación a partir de junio. Con el agua casi al cuello en muchos casos, la banca ha obtenido un margen algo mayor para poder cumplir con una anticipación de la nueva normativa comunitaria que se avecina para 2018, con la modificación de la NIIF 9.

Será a partir de ese año cuando el criterio de la pérdida incurrida en un préstamo ceda el paso a la pérdida esperada, un cambio que se temía en este momento por todo el sector ante la revisión por completo de algunos créditos concedidos. El esfuerzo sería mayor en estos meses hasta octubre, pero la nueva circular ya anticipa conceptos que serán obligatorios en poco más de año y medio.

Fuentes del Banco de España descartan que el impacto vaya a ser elevado para los bancos más significativos, aunque evitan pronunciarse sobre aquellas entidades más pequeñas y que no sean capaces de presentar modelos internos para la cobertura de posibles morosidades en los créditos concedidos.

Esas mismas fuentes rechazan que con las estimaciones colectivas de coberturas para determinados créditos se penalicen algunos préstamos con la nueva circular. Por ejemplo, la financiación a pymes pasa a requerir una provisión del 40% inicial desde el 25% anterior, aunque la cobertura total del préstamo se alarga de manera progresiva con el paso del tiempo. Algo similar ocurre con la financiación al consumo o los créditos a la construcción o promoción de viviendas.

Juego limpio

Desde luego, el Banco de España no va a poner freno a la concesión de créditos a familias y empresas, en pleno repunte de la economía. Sin embargo, el supervisor no está por la labor de que la libre competencia entre bancos deje margen a prácticas que son más "una trampa" con préstamos por debajo del coste.

Algunos banqueros ya habían advertido de estas prácticas por parte de otros competidores y del riesgo que incurre todo el sector con unos créditos de bajo coste que pueden incurrir en pérdidas para el banco que ha concedido dichos préstamos. El supervisor se va a mantener alerta ante estas estrategias para captar cuota de mercado y exigirá un reconocimiento del riesgo contraído en el momento de las provisiones que tenga que realizar cada entidad.

En conjunto, sin embargo, el Banco de España reconoce que el volumen de provisiones de los bancos nacionales está en un nivel "realista", aunque la nueva circular obliga a una revisión de las clasificaciones. Desde octubre, la categoría de subestándar, aquellos préstamos al corriente de pago pero con cierto riesgo, desaparece.

Esos préstamos se incluirán en buena parte en la categoría de "normales bajo vigilancia especial", pero también será significativo el número que acaben bajo la catalogación de dudosos, lo que puede suponer un ligero incremento de la tasa de morosidad cuya media en el sector aún está por encima del 10%, según los últimos datos del propio Banco de España.

En definitiva, la banca española afronta una nueva vuelta de tuerca normativa. Muchos banqueros han unido en los últimos tiempos su queja ante la cambiante regulación sobre el sector y cómo consume tiempo, esfuerzo y dinero que no se dedican a la evolución del negocio principal de los bancos.

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