Argumentará los efectos po­si­tivos y ne­ga­tivos de la compra de TSB hace un año

Oliu llega a la junta del Sabadell sin el lastre de la deuda corporativa de Abengoa

El grupo en­cara este año el final de su plan es­tra­té­gico y el di­seño del pró­ximo

Josep Oliu
Josep Oliu

El pre­si­dente del Sabadell en­cara este jueves la junta de ac­cio­nistas anual del Banco Sabadell con los de­beres cum­plidos y sin la losa de los 75 mi­llones de euros de deuda cor­po­ra­tiva que tenía en Abengoa. Tras romper con el de­no­mi­nado G7, el grupo de los siete bancos acree­dores de la com­pañía de los Benjumea, José Oliu se pre­senta con el primer ejer­cicio en el que ha in­te­grado TSB, el banco bri­tá­nico ad­qui­rido hace justo un año y que re­per­cute de ma­nera de­sigual en sus prin­ci­pales ra­tios. En la recta final de su úl­timo plan es­tra­té­gico, el grupo ya tra­baja en el que les lle­vará hasta 2019.

Todos los puntos del día hacen presuponer que José Oliu afronta una de las juntas de accionistas del Banco Sabadell más tranquilas de los últimos tiempos, que se desarrollará como es tradicional en horario vespertino en la Fira de Sabadell (las presentaciones de los resultados, anuales y trimestrales, se convocan en la antigua sede del Banco Atlántico en Barcelona capital).

Hace tan sólo unas semanas, el Sabadell soltaba el pesado lastre de la deuda corporativa que tenía en Abengoa por 75 millones de euros, aunque con importantes descuentos. De esta manera, el grupo presidido por José Oliu se desmarcaba del denominado G7, el grupo de los bancos acreedores que ahora queda reducido a seis: Santander, Caixabank, Bankia, Popular, HSBC y Credit Agricole.

Con esa venta de la deuda, Oliu podrá repetir, en caso de ser inquirido por algún accionista durante la junta, lo mismo que respondió a los medios de comunicación por su participación en la OPS de Bankia en julio de 2011. "Muerto el perro, se acabó la rabia", afirmó durante la presentación de los resultados anuales del grupo. Las cuentas de 2015 también acompañan al presidente del Banco Sabadell, que lleva 17 años en el cargo.

El beneficio neto del pasado ejercicio superó los 708 millones de euros, casi el doble que en el año precedente, y a poca distancia del obtenido por Caixabank en el mismo periodo, por diversos extraordinarios.

Eso sí, esos mayores beneficios se han visto mejorados por la integración desde finales de junio de TSB, el banco británico adquirido hace ahora justo un año y que ha tenido sus ventajas e inconvenientes en las distintas ratios del banco. Mientras que la morosidad se ha visto mejorada, hasta el 7,79%, la eficiencia ha empeorado hasta el 50,4%. Eso sí, tanto Oliu como su consejero delegado, Jaime Guardiola, consideran que tienen mucho margen de mejora con la entidad adquirida en el Reino Unido.

Bien es cierto que dicha adquisición ha supuesto un salto cualitativo y cuantitativo en el plan estratégico, denominado Triple, y que se culmina a finales de 2016. Una de las metas incluidas en dicho plan era sentar las bases para el salto internacional del grupo, que se ha logrado con creces con TSB y su incipiente entrada en Latinoamérica de la mano de accionistas de referencia como el colombiano Jaime Gilinski.

Para este año, los objetivos del Sabadell es alcanzar un ROTE (rentabilidad) del 10%, cuando al cierre de 2015 esta ratio era del 7,6% impactada por la integración de TSB. Algo similar ocurre con la eficiencia, aunque el propósito es reducirla desde el 50,4% hasta el 48%. En cambio, el factor positivo del banco británico en la morosidad invita a José Oliu a fijarse un objetivo del 6%, incluso por debajo y cerca de un 5% que sería un síntoma de "normalidad".

Plan en diseño A finales de enero, el presidente del Sabadell ya avanzó algunos trazos de lo qué consistirá el nuevo plan estratégico hasta 2019. José Oliu se fija la reducción sustancial de activos problemáticos (que se inflaron en su momento con la adjudicación de la alicantina CAM, aunque con esquema de protección de activos) y la normalización del balance por la mejora del mercado inmobiliario.

A todo ello, se suma una rentabilidad (ROE) de doble dígito, aunque "no muy alto por las exigencias de capital", precisó Oliu. La transformación digital, como ocurre con el resto del sector, será también otro de los objetivos, junto con la consolidación de su aventura internacional, tanto en América como en el Reino Unido. Las explicaciones más amplias sobre el nuevo plan se esperan para finales de este año o principios de 2017.

Entre uno de los puntos del día de la junta de accionistas figura la ratificación de la remuneración de los consejeros. El Sabadell mostró una de las mayores moderaciones en este sentido, con un incremento conjunto de todos los consejeros del 3,56% y en el caso de su presidente de tan sólo un 0,21%.

Sobre cuestiones políticas, José Oliu ya se ha referido en vísperas de su encuentro anual con los accionistas al indicar que se necesita un Gobierno sólido "cuanto antes". En su opinión, "cuanto más dure la incertidumbre, más puede frenarse el pulso positivo de la economía" española. Y esa incertidumbre se extiende en tres mercados básicos para el Sabadell: España, Cataluña y Reino Unido, con el temido 'Brexit'.

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