La ac­ción sale de la de­pre­sión en marzo y sube un 7% en tres días

BME se cuelga el cartel de ganador ante el baile corporativo de las bolsas en Europa

Los March, dueños del 10,57% del ca­pi­tal, apuestan a ser los grandes be­ne­fi­ciados

Antonio Zoido, BME
Antonio Zoido, BME

El nuevo in­tento de fu­sión entre las bolsas de Londres y Francfort ha vuelto a poner a Bolsas y Mercados Españoles (BME) en el punto de mira. La com­pañía, cuya co­ti­za­ción había em­pe­zado el mes de marzo de­pri­mida (sufrió nueve caídas con­se­cu­tivas entre el 3 y el 15 de marzo) por el des­censo de las ci­fras de con­tra­ta­ción en fe­brero, ha em­pren­dido una briosa reac­ción tras el anuncio de una fu­sión entre iguales tras la que el mer­cado in­ter­preta que BME será la si­guiente pieza que se mo­verá en el ta­blero cor­po­ra­tivo.

En las tres últimas sesiones, la acción del grupo que preside Antonio Zoido y que tiene como mayor accionista a la familia March ha subido un 7% y se sitúa a las puertas de los 30 euros por acción. Con todos los focos puestos sobre el valor por el supuesto interés de Euronext, el precio de BME está muy lejos de los 43 euros que llegó a alcanzar en la primavera de 2014 y por debajo también de los que se barajaban hace un decenio de cara a una posible OPA.

“Si realmente hay interés por la compra de BME el precio que hoy marca el valor en bolsa no es una referencia. El interés por el grupo español es muy antiguo. La bolsa alemana lo quiso adquirir hace 10 años y entonces se barajaba un precio de 33 euros por acción. BME ni siquiera consideró el ofrecimiento del mercado alemán”, señalan fuentes del mercado.

Hoy, con los mejores resultados desde 2008 encima de la mesa (el grupo ha ganado 173,5 millones de euros en 2015, un 5,2% más) y a pesar de un mal año bursátil en el que pierde un 6,5% de su valor, BME tiene muchos argumentos para defender que cualquier operación corporativa (por la que el grupo, que siempre ha izado la bandera de la independencia, sigue sin mostrar entusiasmo alguno), debería exigir una gran prima.

La comparación con el resto de gestores de las bolsas cotizados europeos dice que BME no es el más grande, pero sí el más eficiente de todos ellos. Y también que cuenta con una posición financiera muy saneada y que ha sabido hacer frente a la competencia de las grandes plataformas alternativas de contratación. A todo ello hay que sumar una estructura de costes muy ajustada.

Además, tras la caída acumulada este año en el parque, el PER se sitúa en torno a las 13 veces, con mucha diferencia el más barato del sector. Por lo tanto, fuentes del mercado creen que el proceso corporativo en marcha solo puede beneficiar a la compañía española “porque le va a ayudar a poner en valor la cotización y porque es muy posible que nuevos jugadores se sumen al proceso poniendo mucho más dinero encima de la mesa”.

Baile corporativo

Para empezar, el mercado espera que nuevos actores se sumen a la puja por el London Stock Exchange. Todos los ojos están puestos en el ICE, la matriz de la Bolsa de Nueva York, que podría estar preparando una contraoferta, lo que supondrían ‘de facto’ elevar las valoraciones de todas las compañías mundiales del sector.

En un escenario en el que ICE se hiciera con la Bolsa de Londres, la Deutsche Boerse se vería obligada a cambiar de objetivo, y BME podría ser la pieza más codiciada, con el valor añadido que supone ser la vía de entrada a Latinoamerica a través de Latibex. Un escenario que favorece sobre todo a Corporación Alba, que en los últimos meses no ha dejado de elevar su participación en BME aprovechando la corrección del valor y que ya cuenta con el 10,57% del capital. En el hólding de mercados se limitan a ver y esperar. Como en los últimos 10 años.

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