GEOPOLÍTICA

Si Podemos entra en el gobierno, deberá adherirse al Pacto Antiyihadista

De Roma a Bruselas, Occidente se pre­para a in­ter­venir en Libia

A estas al­turas de la crisis de go­bierno en España ya debió ha­berse pro­du­cido una con­sulta entre el eje­cu­tivo en fun­ciones de Mariano Rajoy y Pedro Sánchez, el can­di­dato so­cia­lista a la in­ves­ti­dura como jefe de go­bierno, en torno a la cues­tión de Libia. Porque es ne­ce­sario que el líder so­cia­lista esté bien in­for­mado por parte del go­bierno para que, en sus con­ver­sa­ciones con el jefe de Podemos para formar un po­sible go­bierno de iz­quier­das, Pablo Iglesias tenga en cuenta la ne­ce­sidad de sus­cribir el re­ciente pacto an­ti-­yiha­dista que la ma­yoría de las fuerzas po­lí­ticas fir­maron re­cien­te­mente, pero que fue re­cha­zado por Podemos. Libia es el es­ce­nario geo­po­lí­tico na­tural que más ame­nazas po­ten­ciales ge­nera contra la se­gu­ridad de España en estos mo­mentos

La mayor parte de los países de la Unión Europea, más los Estados Unidos, están preparando una ayuda militar al gobierno libio para contener militarmente la propagación del llamado Estado Islámico (EI) en Libia. Esta es ya una cuestión ‘caliente’ en las cancillerías y ministerios de Defensa de todos los aliados de España, y es inconcebible que Madrid se pueda mantener al margen de cualquier tipo de ayuda que se pueda prestar a ese gobierno. También es impensable que una formación política que aspira a entrar en el nuevo gobierno español se desentienda de los compromisos que el jefe de ese gobierno deberá adoptar para ayudar y acompañar a los aliados, en cualquier acción en el campo de la seguridad europea, como la que se prepara en relación a Libia. Así que, si Podemos ha de entrar en el gobierno por decisión de Pedro Sánchez, debe saber que políticamente está obligado a firmar el pacto antiyihadista. Pedro Sánchez, a su vez, debe ser consciente de que ése es un requisito inexcusable que imponer a cualquier socio de coalición.

Quedan por saber, pues, dos cosas: ¿ha hablado el presidente del gobierno en funciones, o su ministro de Exteriores, con el candidato a la investidura o con su equipo, sobre lo que los aliados preparan? ¿Presentó Sánchez a Iglesias la cuestión del pacto antiyihadista como asunto de estado inexcusable, para llegar a cualquier acuerdo sobre la investidura?

##Se prepara una acción militar en Libia

Las alarmas sobre la implantación del EI en Libia, a unos pocos cientos de km. de las costas italianas, han sonado fuerte en las dos pasadas semanas, desde Washington a Roma, pasando por Londres y París. A finales de enero, el presidente Obama dio una directiva al consejo de seguridad nacional que inicia los preparativos para enfrentar al EI en Libia, bajo la forma de medidas antiterroristas que probablemente implicarán el empleo de medios militares, como operaciones de las fuerzas especiales y ataques aéreos. El pasado noviembre aviones de Estados Unidos atacaron el puerto libio de Darna, al objeto de dar muerte a Abu Nadil, ex-agente de al-Qaida y luego caudillo del EI en Libia.

El 2 de febrero, el secretario de Estado Kerry dijo que “lo último que queremos es un falso califato (en Libia), con acceso a miles de millones de dólares por ingresos del petróleo”. Kerry hablaba en Roma, en una conferencia de 23 naciones dedicada principalmente a las acciones del EI en Siria e Iraq, de donde están saliendo efectivos yihadistas con dirección a Libia, a medida que el EI va perdiendo terreno en esos países.

Se da por descontado que efectivos especiales del Reino Unido, Francia e Italia operan en el interior de Libia, haciendo el relevamiento de posibles objetivos, estableciendo contactos con fuerzas amigas, y obteniendo inteligencia sobre movimientos de los cabecillas del EI. Estas operaciones y su posible expansión serán examinadas esta semana en Bruselas, en una reunión de más de veinte ministros de Defensa, entre ellos el secretario de Defensa de los Estados Unidos, Ash Carter.

El propósito será, posiblemente, y tal como lo describió el mes pasado el jefe del Estado Mayor Conjunto de los Estados Unidos, gen. Joseph Dunford, “emprender una acción militar decisiva contra el EI, en conjunción con un proceso político legítimo”. Por su parte, el secretario de Defensa, Carter, ha advertido que el EI estaba creando campos de entrenamiento en Libia, que ya había numerosos militantes extranjeros sobre el terreno y que ya recaudaba impuestos sobre la población ocupada. Se estima el número de militantes del EI en Libia entre 5.000 y 6.500.

Con su observación sobre el proceso político, el general Dunford se refería a la necesidad de que la acción militar sea llevada a cabo mediante entendimiento con el gobierno libio. Aunque Libia tiene un gobierno internacionalmente reconocido que se halla refugiado en Tobruk, y otro no reconocido, en Trípoli, el comisario de las Naciones Unidas para Libia, Martin Kobler, obtuvo recientemente el acuerdo de las dos entidades para formar un gobierno de salvación nacional, que aún debe recibir aprobación parlamentaria. Delegados de las dos entidades debían encontrarse este fin de semana en Skirat, Marruecos, para consentir en su formación. Si hay acuerdo, los nombres de los ministros serán sometidos a la aprobación de la Cámara de Representantes de Tobruk, y ese será el instante en que el gobierno estará en condiciones de pedir (o no, lo que parece improbable) la ayuda exterior.

Hay quien ve la intervención militar como algo inevitable en todo caso. La ministra italiana de Defensa, Roberta Pinottti, declaró a finales de enero que todo estaba preparado para combatir al EI, aún si no hubiera gobierno de unidad.

##Túnez se aísla de Libia

Si llega a producirse el choque entre el EI y las fuerzas militares occidentales en Libia, sus repercusiones pueden sentirse en un número de ámbitos. La vecina Túnez acaba de ultimar la construcción de un vallado y foso en su frontera con Libia, que será vigilado electrónicamente. Hay unos 3.000 combatientes de origen tunecino en las filas del EI. Túnez ha sido objeto en 2015 de tres ataques terroristas, con cerca de cien víctimas mortales. Otro efecto no suficientemente ponderado está implícito en las tensiones creadas dentro de la Unión Europa durante la crisis de los refugiados. Se puede atribuir, razonablemente, al EI la intención, con fines desestabilizadores, de propiciar la recuperación de Libia como un canal de emisión de refugiados a través del Mediterráneo, como venía siendo hasta hace un año hasta que fueron las islas griegas y la ruta de los Balcanes las principales vías de acceso al corazón de Europa.

Ni la campaña electoral del 20-D ni las tratativas para formar gobierno han sido ocasión para que la política exterior española, y mucho menos la de defensa, fueran tratadas por los diversos candidatos. El desafío yihadista en el entorno geopolítico de España es ya una realidad, y debería ser uno de los condicionantes de la formación del nuevo gobierno, empezando por el perfeccionamiento del pacto antiyihadista.

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