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Campaña internacional de Puigdemont y su ‘ministro de Asuntos Exteriores’

‘Sería in­te­li­gente que la UE de­jara se­guir como miembro a un socio se­rio, fiable y con­tri­bu­yente neto como Cataluña’

Carles Puigdemont
Carles Puigdemont

Carles Puigdemont cum­ple. Y con toda ra­pi­dez. En su dis­curso de in­ves­ti­dura, el pre­si­dent de la Generalitat ca­ta­lana pro­metió su total en­trega a la hoja de ruta hacia la in­de­pen­den­cia, que entre otras cosas in­cluye ‘la plena in­ter­na­cio­na­li­za­ción del pro­cés’. Dicho y he­cho: en las úl­timas ho­ras, tanto él mismo como su fla­mante Conseller d'A­fers Exteriors, Relacions Institucionals i Transparència han dado el salto y se han afa­nado en ex­plicar su sueño a Europa y más allá. Y a pa­sarles le pa­tata ca­liente.

Todo ello, para más desplante, lo hacen justo al tiempo que el Gobierno recurre al TC esa Conselleria de Asuntos Exteriores. Lo escenifican en dos medios en inglés. Pero en una traducción un poco chusca, Raül Romeva asciende y en lugar de ‘counselor’ se presenta como ‘minister’. La pompa del cargo ya la viene utilizando en su edición inglesa, sin ir muy lejos, la Agencia Catalana de Noticias que fundó precisamente Puigdemont. Y se lo traga Helena Spongenberg en una entrevista con Romeva para EU Observer, un medio digital bien conocido en Bruselas.

¿Qué dice el ‘ministro de Asuntos Exteriores de Cataluña’, como lo presenta la periodista? Algunas cosas son las de siempre, con la peculiar apelación de los soberanistas a la ‘democracia’, y al ‘mandato democrático del pueblo catalán’. Pero no entra en que sólo hay mayoría de escaños, pero minoría de votos. De todas formas, sigue con la obstinada interpretación de que con las cifras del 27-S se puede ir a la independencia y forzar sin escrúpulos a la mayoría. Y de que Cataluña es Europa y los catalanes son europeos y por tanto todos seguirán dentro de la UE.

Ambas ideas las han desmentido por activa y por pasiva los líderes europeos: desde el presidente de la Comisión Jean Claude Juncker hasta la alemana Angela Merkel y el británico David Cameron. Spongenberg no entra en ello. En todo caso, matiza que el Gobierno español ‘dice que el intento catalán de independencia va contra la Constitución’.

Fuera de eso, la entrevista es un escaparate regalado a Romeva, quien afirma rotundo: ‘La única opción ahora es convertirnos en un Estado normal y tener una relación normal con el mundo’. Se queja, cómo no, de lo mal que el Estado español trata a Cataluña porque el Gobierno no puede autorizar un referéndum imposible. Lo han pedido 17 veces y cree que eso, o pedirlo otra 17, basta para saltarse la Constitución.

También se aparta de los hechos cuando dice que llevan ‘décadas’ tratando de encajar a Cataluña en la Constitución, cuando en realidad más del 90% de los votantes la aprobaron en 1978. Y en otro alarde de disparates, lamenta que cuando la Generalitat intenta buscar inversores extranjeros, ‘constantemente hay que tener a un representante español para mirar por encima del hombro, no para ver si favorecen los intereses económicos, sino de la unidad de España’.

Pero hay novedades en el planteamiento. Y también en la entrevista de Puigdemont con Esteban Duarte para Bloomberg. Como el Gobierno español se opone, y como ellos están decididos a ir a la independencia, por tanto el problema se lo pasan a Europa. Así lo argumenta Romeva: ‘Cataluña es parte de la Unión Europea y los 7,5 millones de catalanes tienen la nacionalidad de un Estado miembro de la Unión Europea y por tanto también tienen ciudadanía de la UE. Eso no se puede quitar’. Por tanto, todo problema que se plantea seguirá siendo ‘una cuestión europea’.

Puigdemont va más lejos. Y las coge al vuelo. No acaba de secarse la tinta del acuerdo entre Cameron y el presidente del Consejo Europeo para frenar la salida del Reino Unido de la UE y ya trata de usarlo en beneficio propio. Así lo cuenta Duarte: ‘La propuesta de Donald Tusk para evitar la llamada Brexit muestra que la UE puede aceptar grandes cambios en la situación política del continente, dice Carles Puigdemont, que como presidente regional aspira a liderar a Cataluña a la independencia el año que viene’.

Y así lo dice textualmente el president: ‘La UE está exhibiendo una saludable adaptación a su entorno. Es un buen precedente en vista de lo que podría pasar en Cataluña’. Y sigue comentando el acuerdo de principio Bruselas-Londres, que en algunos critican duramente por las concesiones a Cameron y el riesgo para la propia concepción de la UE: ‘Ambas partes han demostrado que quieren que el Reino Unido siga en la UE. La UE tiene capacidad para idear propuestas de manera que la realidad política pueda adaptarse, y eso es alentador para Cataluña’.

Bloomberg sí recuerda que ya le han dicho que Cataluña quedaría automáticamente fuera de la UE y tendría que ‘ponerse a la cola’ para entrar, en expresión que en su día usó Cameron. Pero no entra en otra desenvuelta afirmación de Puigdemont, que nada menos que emplaza a la UE a abrazar el soberanismo: ‘En la tradición del realismo político de la UE, como acaba de demostrarse, sería inteligente que permitiera seguir como miembro a un socio serio, fiable y contribuyente neto como Cataluña’.

No da datos, ni Bloomberg los aporta. Pero Cataluña no es contribuyente, es España. Y España, y Cataluña dentro de ella, ha recibido muchísimos recursos europeos netos desde la entrada en 1986. Algunas estadísticas cifraban en 240.000 millones de euros, 88.000 netos, el dinero que ha llegado de Bruselas. La propia oficina de la UE en Barcelona informaba que de 20007 a 2013, sólo los fondos de cohesión y estructurales de la UE que terminaron en Cataluña ascendieron a 9.412 millones de euros.

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