Botín, Echenique, Álvarez y el me­xi­cano Fernández sacan la che­quera al uní­sono

La plana mayor de Santander sale en defensa de la acción en el nivel de los 3,5 euros

La ac­ción re­bota con fuerza desde los mí­nimos del año y la ca­pi­ta­li­za­ción bur­sátil vuelve por en­cima de los 50.000 mi­llones

Santander Private Banking
Santander Private Banking

“Para mu­chos in­ver­so­res, el nivel de los 3,5 euros era clave. Santander lo perdió el miér­coles y va­rios fondos em­pe­zaron a pi­co­tear. Que el mayor banco es­pañol ca­yera por de­bajo del listón de los 50.000 mi­llones de euros de ca­pi­ta­li­za­ción bur­sátil era para mu­chos ges­tores la señal que Santander era un opor­tu­nidad clara de com­pra. En cuanto el Ibex ha subido, el valor se ha dis­pa­rado un 5,6% este jue­ves. Y con mucho vo­lumen de ne­go­cio” ase­guran en uno de los 'broker' más ac­tivos en el va­lor.

La cota de los 3,5 euros no sólo ha persuadido a algunos fondos de que es el momento de tomar posiciones y a algunos 'hedge fund' que apuestan a la baja por el valor de que toca cerrar parte de las posiciones cortas. También la plana mayor del banco ha salido al rescate de la acción con una ferocidad con muy pocos precedentes entre las empresas cotizadas españolas en apuros. En una semana, Ana Botín, Rodrigo Echenique, José Antonio Álvarez y Carlos Fernández han comprado acciones por valor de casi 6 millones de euros.

Ha sido lo más similar a un acción concertada, con compras continuas entre el 28 de enero y el 3 de febrero que han querido lanzar al mercado un mensaje inequívoco de confianza en la evolución de las acciones desde unos niveles muy deprimidos. Santander fue el peor banco del Ibex en 2015 y en 2016 ha llegado a acumular una pérdida superior al 20% que tras la fuerte reacción de este jueves se han reducido a un en cualquier caso muy abultado 18,7%.

“Los grandes accionistas institucionales siempre valoran positivamente que los consejeros y la alta dirección del banco compre acciones en los momentos en los que un valor está siendo atacado. Pero otra cosa es la efectividad de las compras, porque el problema de Santander es el del resto de sus competidores nacionales e internacionales. El atractivo del sector bancario es muy limitado incluso a estos niveles, porque en un entorno de tipos de interés cero las cuentas de resultados van a seguir sufriendo”, señalan fuentes del mercado.

En cualquier caso, la ofensiva compradora de las manos más fuertes de Santander es de gran calibre, sin apenas precedentes entre las grandes empresas cotizadas en los últimos tiempos. Las cifras son muy superiores a la de la última oleada de compras que realizaron el año pasado consejeros y directivos de Repsol en plena caída de la acción por el impacto del desplome del precio del petróleo.

Entonces, el presidente Antonio Brufau, el consejero delegado Josu Jon Imaz y el director financiero Miguel Martínez realizaron al unísono compras de títulos por más de 1,5 millones de euros con la acción del grupo en los niveles más bajos de los tres últimos años. La ofensiva se produjo con la acción en torno a los 12 euros. Hoy Repsol se sitúa ligeramente por encima de los 9 euros después de otra caída acumulada del 9% sólo en lo que va de año.

La apuesta de la alta dirección de Repsol apenas supone una cuarta parte de las cifras que acaba de desembolsar la cúpula de Santander después de la presentación de los resultados del grupo en 2015, que fueron recibidos con reticencias entre inversores y analistas. La presidenta Ana Botín ha adquirido 300.000 acciones por un importe conjunto de 1,15 millones de euros que amplían su participación en el banco hasta el 0,125%.

Por su parte, el vicepresidente Rodrigo Echenique ha comprado 100.000 acciones por valor de algo más de 350.000 euros, el consejero José Antonio Álvarez 135.000 títulos por alrededor de medio millón de euros y el mexicano Carlos Fernández (consejero independiente y presidente de Finaccess) ha realizado el mayor desembolso con la compra de un millón de títulos por 3,7 millones de euros. Una apuesta de alto voltaje a la espera de una reacción consistente de la cotización que, de momento, se hace de rogar.

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