Monitor de Consumo Bancario

El Tribunal Supremo y Europa es­timan que estos prés­tamos son un pro­ducto no apto para pe­queños aho­rra­dores

Las hipotecas multidivisa, contra las cuerdas

La banca se en­frenta a un vo­lumen mí­nimo de 15.000 de­mandas por este mo­tivo

Vuelven las hipotecas
Vuelven las hipotecas

Algunos ban­cos, dentro y fuera de España, ten­drán que asumir las con­se­cuen­cias de la co­mer­cia­li­za­ción de hi­po­tecas mul­ti­di­visa. Se ave­cina un agua­cero de re­cla­ma­ciones ju­di­ciales contra las en­ti­dades fi­nan­cieras des­pués de que tanto la Justicia es­pañola como la eu­ropea de­ter­mi­naran que este tipo de prés­tamos son un pro­ducto de in­ver­sión com­plejo y, por lo tanto, inade­cuado para los pe­queños aho­rra­do­res. ¿Qué son las hi­po­tecas mul­ti­di­visa?

Una hipoteca multidivisa es un préstamo a interés variable en el que la moneda de referencia es una divisa extranjera, que el usuario puede elegir entre varias posibles. El índice de referencia utilizado para determinar el tipo de interés que se aplica es distinto del Euribor, en la mayoría de los casos el Líbor. Actualmente existen en España más de 60.000 préstamos de este tipo.

Las multidivisa vivieron su auge cuando el Euro cotizaba al alza frente a otras divisas. Esta coyuntura hacía muy atractivas a las hipotecas multidivisa, puesto que al estar referenciadas en una moneda de valor más bajo, las cuotas a amortizar eran más baratas.

Los problemas llegan cuando el Euro sube su cotización y no sólo aumentan las cuotas mensuales de la hipoteca, sino también el importe del capital prestado.

Miles de clientes, ignorantes de los riesgos que podía acarrear la volatilidad de los tipos de cambio, firmaron este tipo de préstamo siguiendo los consejos de las entidades. Los usuarios, en muchos casos, no fueron informados adecuadamente de los cambios que podían producirse en las condiciones de un producto cuyo funcionamiento es muy complicado y sólo apto para conocedores de la materia.

Un nuevo frente judicial para la banca

En esta línea se pronunció el Tribunal Supremo en sentencia de 30 de junio de 2015, la cual afirma que las hipotecas multidivisa contienen derivados implícitos que la convierten en un producto complejo. Por consiguiente, es de aplicación la Ley del Mercado de Valores y en determinados casos la normativa Mifid.

El Supremo argumentó que este tipo de hipotecas “dificultan que el cliente se haga una idea cabal de la correlación entre el activo financiado (la vivienda) y el pasivo que lo financia, pues a la fluctuación del valor del activo adquirido se añade la fluctuación del pasivo contraído”.

El Tribunal de Luxemburgo, por su parte, respaldó la jurisprudencia del Alto Tribunal español fallando el pasado 5 de diciembre que las hipotecas multidivisa deben considerarse “servicios de inversión”, por lo que debe aplicarse la normativa de protección del consumidor.

La banca se prepara para el aluvión de demandas que le lloverán por esta causa. Según fuentes jurídicas, se cifra en 15.000 el volumen mínimo de reclamaciones que se tramitarán contra las entidades financieras.

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