Más de 45.000 mi­no­ristas se han aco­gido a la oferta du­rante los dos pri­meros días

Bankia: ¿muerto el perro se acabó la rabia de los inversores?

Los ins­ti­tu­cio­nales y los que can­jearon pre­fe­rentes se quedan al margen del acuerdo

Junta de accionistas de Bankia
Junta de accionistas de Bankia

El ac­tual equipo gestor de Bankia, ca­pi­ta­neado por José Ignacio Goirigolzarri, trata de nor­ma­lizar al má­ximo po­sible la si­tua­ción del grupo na­cio­na­li­zado y, por el mo­mento, la aco­gida de su oferta a in­ver­sores mi­no­ristas que acu­dieron a la po­lé­mica OPS de 2011 ha res­pon­dido al ob­je­tivo con más de 45.000 pe­queños aho­rra­dores ad­he­ri­dos. Sin em­bargo, el os­curo pa­sado de Bankia im­pide que se de car­pe­tazo a mu­chos ca­sos, entre ellos a la si­tua­ción de al­gunos ins­ti­tu­cio­nales y los pre­fe­ren­tis­tas, que quedan la margen de la so­lu­ción.

El presidente del Sabadell fue el que lanzó la popular y lapidaria frase de "muerto el perro, se acabó la rabia", durante la presentación de sus resultados anuales. De esta manera, José Oliu se desmarcaba de cualquier reclamación o demanda a Bankia por su salida a bolsa, a la que acudió su grupo como inversor institucional.

La venta de las acciones de Bankia en su momento por parte del Sabadell zanjaba cualquier acción judicial para recuperar las pérdidas, como dejó entrever el propio Oliu. Pese a su rotunda afirmación, la rabia de algunos inversores (y no sólo institucionales grandes, sino pequeños) no parece haberse aplacado.

Por el momento, Goirigolzarri y su equipo gestor en Bankia han logrado apaciguar los ánimos de miles de pequeños inversores con su oferta de reintegrar la cantidad invertida, asumir las costas judiciales y añadir un 1% de interés como si en el tiempo en el que han mantenido su inversión hubieran contratado un depósito a plazo (pocos ofrecen en la actualidad esa remuneración, ante los bajos tipos de interés oficiales).

Según los datos de Bankia, en los dos primeros días más de 45.000 pequeños inversores han acudido a la oferta anunciada. El grueso durante el pasado jueves, el primer día hábil para la devolución del dinero invertido. El consejero delegado del banco nacionalizado, José Sevilla, cifró en más de 200.000 los minoristas que pueden acogerse. El plazo ofrecido es de tres meses.

La solución ofrecida a estos pequeños inversores se podrá cubrir con las provisiones constituidas para todas las potenciales demandas que la entidad pudiera recibir. Más allá del ahorro de costes, cifrado en unos 400 millones de euros, los responsables de Bankia buscan de manera especial que el daño reputacional de los procesos judiciales y de las manifestaciones contra los actuales directivos se minimice o desaparezca.

El próximo 15 de marzo será una fecha clave para saber si la oferta ha atenuado las protestas de los inversores, al menos los minoristas. Ese día, Bankia celebra sus junta de accionistas en Valencia, un acto que ha tenido que encarar su presidente José Ignacio Goirigolzarri con airadas protestas, incluso con algún inversor que se quedaba en paños menores.

En el horizonte inmediato, el equipo gestor actual de Bankia tiene pendiente la presentación de su nuevo plan estratégico a tres años que será más ambicioso en algunos aspectos que casi estaban vetados en el que concluía a finales de 2015 y que se había elaborado para el reflotamiento de la entidad rescatada.

Flecos pendientes

El consejero delegado de Bankia sostuvo la semana pasada que su oferta para los inversores minoristas tendría que tener un reflejo en la cotización de las acciones de su entidad, que se encuentran desde hace varias sesiones por debajo de un euro. Sin embargo, la previsión de José Sevilla no se ha cumplido hasta el momento.

Bankia cerró la semana pasado con una caída del 4,13% en la sesión del viernes y desde que se produjo el anuncio de la oferta a los minoristas que acudieron a la OPS el descenso acumulado ha sido del 2,87%. Desde luego, la volatilidad actual de los mercados impide que este termómetro sea muy fiable para medir la repercusión que haya tenido su decisión entre los inversores.

Además de los institucionales, entre los que habría un centenar de pequeños con una inversión en torno al millón de euros, Bankia aún se enfrenta a la situación en la que quedaron los preferentistas. Aquellos que asumieron el canje por acciones durante el proceso de arbitraje también se quedan al margen de la oferta realizada a los minoritarios que acudieron a la salida a bolsa en julio de 2011.

La presencia continua ante los tribunales de los anteriores gestores de Bankia o de Caja Madrid, como Rodrigo Rato o Miguel Blesa, tampoco ayuda mucho a la mejora de la imagen de la entidad nacionalizada. Eso sí, el equipo actual se congratula de que ya se comienza a diferenciar entre el pasado y el presente.

Esa diferenciación puede ser más acusada entre los medios de comunicación que entre la opinión pública en general. La millonarias ayudas recibidas por los bancos para su rescate no logran encajar entre un buen número de ciudadanos. Y para algunos otros tampoco es comprensible que se compense con dinero público a los que invirtieron sus ahorros en una salida a bolsa. Fuera o no con información falsa o insuficiente de la situación real de una entidad como Bankia.

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