La de­manda en EEUU, el mayor mer­cado, se es­tanca por los há­bitos de los jó­venes

La todopoderosa industria de los diamantes, víctima colateral del tsunami de las materias primas

Nace la la Asociación de Productores de Diamantes para im­pulsar la de­manda y pro­mover la imagen de las pie­dras pre­ciosas

Los jóvenes ya no regalan diamantes
Los diamantes ya no son lo que eran.

La to­do­po­de­rosa y ren­table in­dus­tria de los dia­mantes se ha des­ta­pado como la otra víc­tima de la brutal crisis que sa­cude el mer­cado de las ma­te­rias pri­mas. Una con­fluencia de fac­tores en con­tra, una es­pecie de tor­menta per­fecta, se ha echado en­cima de este ne­go­cio, que mueve unos 80.000 mi­llones de dó­lares al año y que ha mer­mado sus­tan­cial­mente a pro­duc­to­res, in­ter­me­dia­rios y ven­de­dores sus pin­gües be­ne­fi­cios an­te­rio­res.

Es una combinación de cambios en los hábitos sociales a la hora de expresar sentimientos hacia otras personas, de la pérdida de poder adquisitivo drástica que afecta a varios mercados clave donde habitan gran cantidad de millonarias, como Rusia, China y los países del Golfo Pérsico, y de una retracción de los flujos de dinero que habitualmente iban a las piedras preciosas como opción de inversión que mantuviera el valor en dólares del dinero invertido en ellos.

Con la Fed amagando con iniciar una larga senda de subida de tipos, el valor de muchos grandes patrimonios está asegurado. La apreciación del dólar en el 2015, y la expectativa de que continúe en el corto plazo conforme la Fed empieza a elevar las tasas, reduce el atractivo de las materias primas como instrumento de inversión.

Los datos muestran que la demanda de diamantes en Estados Unidos, el mayor mercado del mundo, palidece con los cambios de hábitos de los consumidores. Por ejemplo, entre 2004 y 2013, el sector de electrónica de lujo registró un crecimiento anual de casi el 14% y el vino de calidad y champagne lo hicieron un 11%. Mientras tanto la joyería creció el 1,9%. Tabaco, belleza o relojería también han superado esas cifras. Es decir, que la competencia en el sector del lujo y las nuevas actitudes de los más jóvenes han obligado a repensar la estrategia de una industria que ve amenazado el statu quo.

El resultado es que los precios de los diamantes cotizan en los mínimos en cuatro años. En los últimos meses el desplome se ha agudizado. Sólo en el último año cayeron un 18%, según International Diamond Consultants. Las cotizaciones de los diamantes pulidos y en bruto se han hundido un 12% y un 23%, respectivamente, desde los máximos de mayo de 2014. Los pulidos valen ahora 7.100 dólares por quilate.

Y este retroceso de los precios está teniendo lugar cuando la oferta está echando el freno. Pero hay mucho stock acumulado. El volumen de producción de diamantes en bruto se redujo en un 4% a nivel mundial, cayendo a los 125 millones de quilates. Las mayores caídas se produjeron en Australia y África.

Las acciones de Anglo American, que posee el 85% del gigante de los diamantes De Beers, se han hundido en los últimos meses y acaba de anunciar que reducirá su plantilla de 135,000 a menos de 50,000 empleados. La empresa explicó a los inversores que reducirá su plantilla de empleados y subcontratados mediante despidos y la cesión de activos. El recorte será progresivo y concluirá después de 2017. Sólo en Latinoamérica, Anglo American opera ocho minas en Brasil, cuatro en Chile y una en Colombia, según su web.

En medio de este tsunami, los grandes productores de diamantes (De Beers, Rio Tinto y Alrosa) han decidido formar la Asociación de Productores de Diamantes, con el objetivo de estimular la demanda y promover la imagen del diamante, conseguir que los jóvenes sigan los pasos de sus padres y sus abuelos y consideren las piedras preciosas como la máxima expresión del romanticismo y el lujo.

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