Monitor de Latinoamérica

La en­tidad re­clama in­vo­lu­crar a otros agen­tes, como los fondos de pen­siones

Infraestructuras: el BID pide más presencia del sector privado

Aconseja más ins­tru­mentos fi­nan­cieros y una mayor in­ver­sión en mo­neda local

Banco Interamericano de Desarrollo (BID)
Banco Interamericano de Desarrollo (BID)

Aunque la ma­yoría de países de la re­gión han desa­rro­llado en los úl­timos años pro­yectos para re­ducir el grave dé­ficit en in­fra­es­truc­tu­ras, uno de los retos un cre­ci­miento sos­te­nido, la me­jora de vías, puertos y ae­ro­puertos sigue siendo asig­na­tura pen­diente. El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) acaba de pe­dir, como otras ins­ti­tu­cio­nes, mayor es­fuerzo en este apar­tado fun­da­mental y ha ofre­cido tres re­co­men­da­cio­nes: más in­ver­sión fi­nan­ciada en mo­neda lo­cal, más par­ti­ci­pa­ción del sector pri­vado y ma­yores ins­tru­mentos fi­nan­cie­ros.

“Claramente la región necesita invertir más y mejor y, dado el tamaño de la brecha, inversión pública y privada han de aumentar”.

Latam precisaría dedicar casi el 5% de su PIB cada año a la mejorar infraestructuras de transporte y energía si quiere alcanzar el nivel de las economías avanzadas, frente al 3% actual, según el estudio “Financiamiento de la infraestructura en América Latina: ¿cómo, cuánto y quién?”, que acaba de publicar el BID, y en el que se anima a la región a reducir el déficit y se aboga por implicar a otros agentes financieros, como los fondos institucionales.

En los últimos años, la mayor parte de los países ha lanzado millonarios y ambiciosos planes de infraestructura, desde México a Perú pasando por Colombia y Centroamérica, y son cada vez los que han implantado o modernizado leyes de asociación o participación público privada (APP/PPP) para acometer semejante esfuerzo, conscientes de que el Estado no puede acometer en solitario inversiones de esa magnitud. Pero no basta.

El BID apunta que si bien en las últimas décadas en Latam se ha prestado especial atención a cuánto hay que invertir en infraestructura, no ha pasado lo mismo sobre cómo financiar esa inversión. También señala que, pese a los ingentes esfuerzos, el área no invierte lo suficiente: la media anual entre 1992-2013 fue del 2,4% del PIB, frente a promedios del 8,5% en China, del 5% en Japón o del 4% en Corea del Sur, Canadá y Australia. La inversión en infraestructura en la región es un 0,8% de PIB inferior a la de EEUU o la UE, áreas con dotación mucho más desarrollada y que centran la mayor parte en mantenimiento”, indica el BID, para el que prácticamente la totalidad de la región presenta bajos niveles de inversión en infraestructura.

Solo Nicaragua

De hecho, sólo Nicaragua superó el umbral del 5% del PIB en 2008-13 y ninguno de los grandes (Brasil, México, Argentina, Chile) invirtió más del 3% del PIB. Por ello, la entidad pide un aumento de la inversión privada con acciones paralelas en dos ámbitos: fortalecer la capacidad regulatoria e institucional para elaborar una cartera de proyectos bien preparados y potenciar la infraestructura como activo para canalizar ahorro privado hacia el sector.

El banco sostiene que “la infraestructura es vital para el crecimiento”. Según la entidad, el incremento del stock de infraestructura entre los períodos 1991-95 y 2001-05 aportó 1,1 puntos anuales al crecimiento de la región. Y según S&P elevar el gasto en infraestructura en un 1% del PIB aumentaría el tamaño de la economía en un 2,5% en Brasil, un 1,8% en Argentina y un 1,3% en México a partir de los tres años. Pese a esta evidencia, la inversión en infraestructura en la región ha caído desde fines de los 80.

EL BID identifica tres claves para impulsar las infraestructuras. En primer lugar, una mayor inversión financiada mediante moneda local, ya que la financiación a largo en moneda extranjera no es siempre posible ni deseable. Primero, porque los flujos de las dimensiones requeridas tienden a ser volátiles y sujetos a interrupciones repentinas y, segundo, porque la IED no suele estar destinada al sector de la infraestructura.

Asimismo, pide un mayor rol del sector privado en su desarrollo. El sector público ha financiado históricamente la mayor parte de la infraestructura de la región, pero las necesidades hoy son hercúleas para las posiciones presupuestarias. “Confiar sólo en el sector público no es deseable debido a que el espacio fiscal disponible ha demostrado ser insuficiente y en tiempos de crisis el sector público ha tendido a recortar la inversión en infraestructura”.

Más inversión pública**

Para el BID, el aumento las infraestructuras a niveles adecuados difícilmente serán logrados sólo con inversión pública: se necesita elevar la inversión privada y, para ello, generar las condiciones necesarias. Si la inversión pública alcanza el 2% del PIB (escenario optimista) la inversión privada necesitará triplicarse (del 1% a 3% del PIB) para alcanzar el 5% del PIB requerido.

El documento señala que la historia de Latam muestra que en situaciones de crisis, la inversión pública en infraestructura es uno de los principales rubros del gasto en reducirse, y de modo significativo (en la crisis de los 80 y principios de los 90 la reducción alcanzó el 60%), y asegura que la inversión pública en infraestructura es mayor que la privada en todos los países.

La inversión pública en infraestructura como porcentaje de inversión pública total disminuyó en los 90, cayendo la cifra a un 30% que permaneció estable hasta mediados de la década del 2000. A partir de 2005, la composición de la inversión pública cambió a favor de la infraestructura, que incrementó su participación en la inversión pública total hasta el 50%. “El desafío es mantener el alza en la inversión pública”, a la par que se aumenta la privada. El rol del sector privado en el financiación de de infraestructura es clave”, se indica.

En tercer lugar, el BID pide mayores instrumentos financieros. “La cartera de proyectos bien diseñados es pequeña; existe una falta de instrumentos financieros apropiados con la suficiente liquidez (como por ejemplo los bonos de proyectos) que movilicen a los inversores locales”, destaca el estudio, según el cual, las inconsistencias en contratos, concesiones y otros documentos persisten, así como siguen existiendo problemas para recuperar en su totalidad los costos de la inversión y para asegurar un flujo de fondos predecibles”.

Actores privados

El estudio señala que los principales actores privados en la financiación de la infraestructura en Latam son los bancos comerciales y que en 2004-14, uno de cada dos dólares para infraestructura privada procedió de esas entidades. En este contexto, la entidad aboga por buscar mayor participación de otros agentes, como los inversores institucionales (fondos de pensión, compañías de seguro y fondos de inversión) en la financiación de infraestructuras en el área, algo que comienza a ser habitual en los países de 4la OCDE.

“La infraestructura representa un activo idóneo para inversores con metas a largo, como los fondos de pensiones, que gestionan fondos equivalentes al 20% del PIB regional”, dice el BID, que señala que su inversión en infraestructura (en torno al 1% de sus carteras) es muy bajo según estándares globales y considerando que la infraestructura, vista como clase de activo para invertir, reúne características para ese inversor: largo plazo y retornos estables y protegidos de la inflación”.

Y eso que Latam tiene una creciente reserva de fondos de pensiones en Chile, México, Perú, Colombia y Brasil. Con todo, “esa inversión adicional ayudaría a reducir la brecha, pero no bastaría para cerrarla”, según el BID, que admite que trabas regulatorias y escasa capacidad institucional dificultan que la financiación privada vaya a infraestructura.

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