DESDE EL PARQUET

Iberpapel, un valor de cartera

Los ex­ce­lentes ra­tios de Iberpapel llaman po­de­ro­sa­mente la aten­ción de los in­ver­so­res. Una em­presa pe­queña, sin apenas cre­ci­miento inor­gá­nico en la úl­tima dé­cada, pero muy efi­ciente. Sus prin­ci­pales vir­tudes son el con­trol de la deuda, apenas inexis­tente, y el cons­tante flujo de caja.

Factores clave para la “commoditie”, obligada a trabajar con estrechos márgenes de rentabilidad. Esto ha permitido al grupo cerrar en positivo todos los ejercicios en la última década con beneficios constantes y sin sorpresas.

Un magnífico balance que le permite afrontar sin problemas las inversiones de mantenimiento, expansión y pago de dividendos. Este último es otro de los apartados donde también destaca con una rentabilidad del 3,2%, muy razonable para su tamaño y crecimiento.

Es más, todo el dividendo lo puede pagar con su propia caja; sin necesidad de pedir dinero ni a los accionistas ni a los bancos para cumplir con su política de retribuciones.

Todo ello le ha permitido superar los últimos años de turbulencia con una excelente nota en Bolsa. El valor no ha dejado de subir desde 2009 después de un período de ajustes de dos años con el comienzo de la crisis global. Las acciones de la papelera se mueven ahora por encima de los 21,5 euros en zona de máximos históricos tras acumular una revalorización de más del 30% en el ejercicio.

Precios que dan cierto vértigo tras el “rally” marcado desde 2014. Los expertos técnicos aseguran no observar aún signos de agotamiento en esta tendencia alcista, pero aconsejan esperar a posibles ajustes en caso de querer entrar ahora en el valor pues a estas alturas los riesgos no compensan los posibles beneficios.

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