Las con­di­ciones de las ofertas más atrac­tivas del mer­cado em­peoran sen­si­ble­mente.

La banca resta atractivo a cuentas y depósitos y empuja a sus clientes al riesgo

Santander, ING, Wizink o Self Bank re­cortan las ven­tajas de sus pro­ductos Estrella.

Banco Santander
Banco Santander

Poco im­porta que las ren­ta­bi­li­dades en los mer­cados de deuda hayan subido (el bono es­pañol a 10 años que en agosto ba­jaba por pri­mera vez del 1% se sitúa ahora al­re­dedor del nivel del 1,60%) desde la vic­toria de Donald Trump en las elec­ciones es­ta­dou­ni­den­ses. Los bancos si­guen me­tiendo la ti­jera a la ren­ta­bi­lidad y a las con­di­ciones de sus me­jores pro­duc­tos. Un mo­vi­miento que está siendo es­pe­cial­mente re­le­vante en los úl­timos días en las cuentas re­mu­ne­ra­das.

Estos productos pierden atractivo a toda velocidad y empujan a los ahorradores hacia otras opciones menos conservadoras para mantener el valor de su dinero. ING Direct, Wizink (Banco Popular), Self Bank o Banco Santander en su popular Cuenta 1,2,3 son algunas de las entidades que sin solución de continuidad han decidido sacar la tijera y rebajar el nivel de sacrificio de márgenes que supone remunerar a sus clientes con tipos superiores a l media del mercado.

Durante un largo período de tipos al 0% que aún continúa en Europa, las mejores cuentas se habían convertido en un oasis de rentabilidad. Y también de liquidez, porque a diferencia de los depósitos permitían recuperar el ahorro sin ningún tipo de penalización. Pero ya no hay chollos. De una tacada, Wizink ha reducido desde el 0,75% hasta el 0,5% la rentabilidad de su Cuenta Ahorro y la de la Cuenta Self bajará a partir de enero desde el 0,30% hasta el 0,15%.

Dos movimientos que siguen al que ya realizó hace unas semanas ING, cuando redujo la rentabilidad de la Cuenta Naranja desde el 0,2% hasta el 0,1% y, además, anunció que a partir del año que viene dejará de practicar la bonificación del 2% a los recibos domiciliados en su Cuenta Nómina. Por lo tanto, los movimientos se están produciendo desde las entidades que durante la larga crisis financiera han liderado el castigado segmento del ahorro sin riesgo en España.

Objetivos cumplidos

“Las entidades están al límite y no quieren erosionar más sus dañados márgenes. Pero hay otro factor importante, y es que muchas ya han cumplido sus objetivos de captación para este año. Por lo tanto, ya no necesitan competir a cara de perro con la competencia. Ya tendrán tiempo de subir sus ofertas a lo largo de 2017 si el mercado lo permite y los grandes rivales suben el listón. Pero, de momento, el movimiento casi al unísono de los bancos les da unos meses de tranquilidad”, señalan fuentes financieras.

Un movimiento que ha aprovechado Banco Santander para modificar las condiciones y la estructura de comisiones de su Cuenta 1,2,3 que se ha convertido en la bandera del ahorro en España. En este caso, el recorte no ha llegado directamente desde el lado de las rentabilidades, sino desde el de las comisiones. Los clientes con cuenta corriente en el banco tendrán que contratar tres tarjetas con una comisión de tres euros al mes, que se suma a la de mantenimiento por la misma cantidad mensual.

Por lo tanto, el cambio de escenario es radical y pone al ahorrador tradicional ante la obligación de cambiar de estrategia para no perder poder adquisitivo. Ya no hay productos con rentabilidades superiores al 1% (casos de Santander o Banca Mediolanum) que a cambio no exijan condiciones de contratación de otros productos o cobren comisiones.

En una estrategia que comenzó con los depósitos y ahora se extiende de manera generalizada a las cuentas, la banca sigue empujando a sus clientes hacia el segmento del riesgo, donde las comisiones son suculentas y no sufre la cuenta de resultados.

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