DESDE EL PARQUET

Grifols, un pura sangre

El sector far­ma­céu­tico se ha con­ver­tido en una de las grandes apuestas de los ges­tores pa­tri­mo­niales para 2017. Pocos son los que no co­locan en sus car­teras un in­tere­sante por­cen­taje de las com­pañías li­gadas a la sa­lud.

Dentro de las cotizadas españolas, muchos expertos destacan a laboratorios Grifols como una de las empresas con mayor potencial. Su negocio en Estados Unidos la convierte en un valor de gran interés, pues el sector puede ser uno de los más favorecidos por los cambios de política anunciados por la nueva administración Trump.

En especial se habla de la posible derogación de la reforma sanitaria realizada por Obama, lo que podría impulsar la mejora de rentabilidad para las empresas de gestión de salud debido a la reducción de los costes relacionados con el Affordable Care Act (ACA).

A ello se suma la creciente fortaleza del dólar frente al euro, apoyado en una política monetaria más restrictiva por parte de la Reserva Federal. A medio plazo se espera además una contención de los gastos fiscales y menores costes de deuda que encarecerán a la divisa norteamericana. Un factor que repercutirá muy favorablemente en la cuenta de resultados de Grifols con una exposición a Estados Unidos y a su moneda superior al 60%

Otro de los factores que están valorando los expertos es la lucha contra el virus Zika. Aunque los riesgos al respecto se han reducido considerablemente en los últimos meses, la compañía española es uno de los dos únicos proveedores, junto a la compañía suiza Roche, seleccionadas por el Gobierno estadounidense para utilizar un test capaz de encontrar rastros del virus en los análisis de sangre.

Teniendo en cuenta que se estiman entre 13 y 14 millones de donaciones de sangre al año y que cada test cuesta entre 6 y 10 dólares, ambas compañías tienen un mercado potencial a repartir de más 100 millones de dólares.

Estas buenas perspectivas contrastan con la tendencia negativa en la cual se encuentran inmersas las acciones de la compañía catalana desde finales de junio. Desde esa fecha llegaron a perder más de un 16% hasta los mínimos sobre los 16,7 euros registrados a principios de diciembre. A partir de ahí, el valor ha rebotado con fuerza siguiendo el tradicional “rally” navideño para reducir las pérdidas anuales por debajo del 10%.

Ahora se enfrenta a una zona de gran congestión entre los 19 y los 19,5 euros por acción, pero si la supera podría tener un potencial de subida inicial del 10%, hasta su principal resistencia sobre los 20 euros por acción. Si acompañan los resultados en la primera parte del próximo ejercicio, los más optimistas consideran que incluso se podría ver al valor relativamente pronto en zona de máximos.

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