Todas estas va­ria­bles con­firman la ne­ce­sidad de más fu­siones du­rante 2017

La eficiencia y rentabilidad de las entidades de CECA siguen en claro deterioro

Eso sí, su­peran por la mí­nima el ca­pital prin­cipal de los bancos de la AEB

sede de la ceca
Sede de la CECA

A tan sólo unos días para ce­rrar el ac­tual ejer­ci­cio, la evo­lu­ción de los bancos es­pañoles no in­vita a de­ma­siadas ale­grías. Las en­ti­dades ad­he­ridas a la Confederación Española de Cajas de Ahorros (CECA) su­fren un con­tinuo de­te­rioro de su efi­ciencia y ren­ta­bi­li­dad, aunque su sol­vencia su­pera al cierre de sep­tiembre a la de los com­pe­ti­dores en­glo­bados en la Asociación Española de Banca (AEB). La re­ceta de más fu­siones se im­pone de cara al nuevo ejer­ci­cio, aún con tipos ofi­ciales al cero.

La evolución de la banca española durante este año ofrece más sombras que luces, al menos de manera conjunta y con las excepciones de algunas entidades en concreto. Los últimos datos ofrecidos por la patronal de las cajas de ahorros (CECA) confirman que el deterioro de algunas ratios básicas se acentúa trimestre tras trimestre.

Las entidades de CECA han cerrado los nueve primeros meses del año con un índice de eficiencia del 53%, por encima del 51,4% de un año antes y bastante peor que el 50,7% en el que se encontraba esta ratio al cierre del primer semestre del actual ejercicio. Lo curioso en el caso de estos bancos de las antiguas cajas, más las dos que mantienen dicha naturaleza (Ontiyent y Pollença), es que los gastos generales se han logrado reducir en ese periodo en un 8,6%.

Más acuciante, después de haber centrado buena parte de los esfuerzos en los últimos meses, es que la rentabilidad (ROE) haya mermado hasta el 6,4% desde el 7,1% de un año antes. Bien es cierto que respecto al primer semestre del ejercicio, las entidades asociadas a CECA tan sólo han cedido una décima.

La evolución de la cuenta de resultados tampoco invita a un mayor optimismo, con una caída del beneficio conjunto hasta los 2.688 millones de euros, lo que supone un 8,6% menos con todos los márgenes (menos el de explotación) con una evolución en negativo por la presión de los tipos de interés oficiales a cero. Los bancos de la AEB, en su consolidado, registraron un descenso de beneficios del 2,1%.

La ventaja de las entidades adheridas a CECA se mantiene en los niveles de solvencia. La ratio de CET1 mejora en la comparativa anual casi un punto porcentual hasta el 13%, mientras que los bancos en la órbita de la AEB mejoran 40 puntos básicos hasta el 12,6% al cierre de septiembre.

Más ajuste

Los bancos de la AEB también juegan con una ventaja competitiva ante las entidades de la CECA en la ratio de morosidad. En el primer grupo, la mora se ha reducido hasta el 5,8% como media, aunque algunos bancos medianos puedan superar con creces el 10% de manera individual. En el segundo grupo, la mora ya se ha reducido hasta el 8,6% en conjunto, aunque también con algunas entidades por encima de esos niveles.

Todas estas variables son las que esgrimen los supervisores para que se inicie una nueva ronda de fusiones e integraciones. Varios son los que esperan que estos nuevos movimientos corporativos se encaren con el inicio del nuevo ejercicio, aunque tal vez de una manera selectiva.

"Hay entidades que valen o pueden valer mucho más dentro de otras", argumenta el analista financiero de Bankinter, Rafael Alonso. Eso sí, en su opinión los movimientos se producirán entre entidades medianas. "En todo ese proceso no entrarán los más grandes, ya que no tiene sentido en esta coyuntura".

En contraposición, el responsable de renta variable del Centro de Inversiones de Deutsche Bank, Diego Jiménez-Albarracín, descarta que sea el mejor momento para fusiones de bancos ante las incertidumbres por la regulación en curso. En cambio, no descarta la salida a bolsa de algunos bancos procedentes de cajas, como Ibercaja o Unicaja, aunque tal vez no se produzca todavía su colocación en el nuevo año.

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