Monitor de Infraestructuras

Necesita con­vencer a los fondos ex­tran­jeros a que in­viertan en obra pú­blica

Fomento depende del PSOE para salvar los grandes frentes que tiene abiertos

De la Serna quiere im­plicar a la opo­si­ción en el con­flicto de las ra­dia­les, la Operación Chamartín y el pacto de in­fra­es­truc­turas

Mariano Rajoy.
Mariano Rajoy.

Fomento ha pa­sado de ser uno de los Ministerios es­trella de las le­gis­la­turas de cual­quier Gobierno por sus in­ver­siones mi­llo­na­rias en in­fra­es­truc­turas a con­ver­tirse en el de­par­ta­mento de los con­flic­tos. El ac­tual mi­nistro Íñigo de la Serna afronta 2017 con un pre­su­puesto por des­velar y con tres grandes frentes abiertos por re­sol­ver, cada cual más com­pli­cado de sol­ven­tar: ocho au­to­pistas en quie­bra, la fu­sión de Adif y Renfe y sacar ade­lante la Operación Chamartín, blo­queada por el Ayuntamiento ac­tual de Manuela Carmena.

De la Serna intentará además negociar un pacto de infraestructuras con el sector privado y el PSOE para lograr atraer capital foráneo ante la imposibilidad de endeudarse por los problemas del déficit público. El Ejecutivo se ha comprometido a acabar las líneas de Alta Velocidad comprometidas pero lo tiene muy complicado por los problemas de control del gasto que impone el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, y las exigencias de Bruselas.

Y es que, al ministro de Fomento no le va a quedar otra que intentar buscar líneas de consenso, no sólo ya con la oposición política -PSOE especialmente-, para cerrar los frentes que tiene abiertos, sino también con las propias empresas constructoras para convencer al sector privado y a los fondos de inversión a que inviertan en obra pública.

De la Serna quiere, por ello, cerrar alguno de los frentes que tiene abiertos para lanzar un mensaje de calma a los inversores institucionales extranjeros. Los tres frentes tienen la misma urgencia pero, si cabe, los dos asuntos que interesan resolver antes al ministro de Fomento son el problema de las radiales en quiebra y, en segundo, lugar sacar adelante la Operación Chamartín.

Prioridad con las autopistas en quiebra

El rescate de las autopistas de peaje se ha convertido en prioritario por las prisas de llegar al mes julio con el problema resuelto. El Ministerio ha logrado una prórroga del juzgado de lo Mercantil número 6 de Madrid de aplazar el rescate de las radiales madrileñas R-3 y R-5 durante nueve meses y que las vías no se cerrasen al tráfico. De no haber sido así, la R-3 Madrid-Arganda y la R-5 Madrid-Navalcarnero estarían ahora mismo desiertas.

El ministro en funciones de Fomento y de Justicia, Rafael Catalá, logró convencer a las constructoras que participan accionarialmente en la empresa concesionaria Accesos de Madrid (Sacyr, Abertis y ACS), para que apoyasen la propuesta de aplazar el “rescate” de las dos vías hasta el verano de 2017.

Tal respaldo sirvió al ministro en funciones como elemento de presión al juez para que flexibilizase su postura y no las cerrase definitivamente. De esta forma, el Gobierno salvaba también la cara y tomaba aire para no tener que hacer frente a la famosa RPA, la Responsabilidad Patrimonial de la Administración, que le obliga a hacerse cargo de las radiales en quiebra y asumir el pago de la deuda.

El actual ministro ha anunciado que Fomento se hará cargo de las autopistas porque no le queda otra al Gobierno, pero también ha anunciado que la cifra de la nacionalización será bastante inferior a los 5.700 millones que la patronal Seopan estima han costado las ocho radiales en quiebra. “Será muchísimo menos que esa cifra”, ha subrayado el ministro.

La cifra que el Ministerio baraja ronda los 2.000 millones de euros, lo que da pie a las empresas constructoras afectadas y a las concesionarias para pensar que lo van a tener complicado recuperar el dinero invertido. El presidente de Abertis, Salvador Alemany, ha reconocido que tantos las constructoras como las concesionarias que invirtieron en dichas autopistas “han perdió la inversión”. De hecho, la compañía ha provisionado los 3000 millones de euros que destino en su momento a la R-2, la R-3 y la R-5.

Su consejero delegado, Francisco Reynés, ha admitido que las cosas no se hicieron bien en cuanto a las estimaciones de tráfico y que se equivocaron con el negocio que podía generarse. “Los únicos que van a cobrar parte de la deuda que se les debe serán los bancos”, reconociendo que las concesionarias y constructoras son las grandes perdedoras, no los bancos porque cuentan con el aval del Estado.

Operación Chamartín

La Operación Chamartín es otro de los macroproyectos que el ministro De la Serna se ha propuesto sacar adelante pero en este caso no depende solo de su departamento sino también del Ayuntamiento de Madrid. De ser un proyecto que tenía ya todas las bendiciones de la anterior Corporación madrileña y del Gobierno de Mariano Rajoy, ha vuelto a paralizarse ante los cambios introducidos por Carmena y su equipo.

El promotor Distrito Castellana Norte (DCN) controlado por el BBVA, con un 75% del capital, se niega a invertir los 6.000 millones de euros previstos si no se mantiene la construcción de las 17.000 viviendas que estaban acordadas. El proyecto del Ayuntamiento actual es construir tan solo unas 4.000 viviendas. La promotora DCN, el gobierno regional, Renfe y Adif - como partes interesadas-, han presentado sendas demandas contra la decisión municipal, lo que obliga también al equipo de Manuela Carmena a llegar a un acuerdo.

Las partes se han dado de plazo hasta junio para redactar un nuevo plan que cuente con el plácet de todas la partes implicadas. Los promotores de Distrito Castellana Norte han invitado a la alcaldesa y al consejero de Urbanismo, José Manuel Calvo, a que visiten otros macroproyectos que se han realizado en ciudades europeas y que vean que la Operación Chamartín no rompe con los esquemas de lo que se está desarrollando en otros países.

Paralelamente, el titular de Fomento ha creado diversas mesas de trabajo y de negociación para reunirse todas las partes afectadas con periodicidad quincenal. De la Serna se ha comprometido a participar en la mayoría de las reuniones que se celebren.

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