DESDE EL PARQUET

Es momento de revisar las carteras

La última semana del año que comienza es el momento ideal para revisar la cartera de inversiones, comprobar los activos que mejor han funcionado y establecer los criterios a seguir el próximo ejercicio. En este sentido, los expertos de Morningstar ofrecen cinco claves a tener en cuenta en esta tarea.

La pri­mera es ase­gu­rarse de que la dis­tri­bu­ción de ac­tivos está en línea con los ob­je­tivos de riesgo y ren­ta­bi­lidad según su perfil in­ver­sor. La firma señala que la dis­tri­bu­ción de ac­tivos es uno de los fac­tores más im­por­tantes para saber si la car­tera está co­rrec­ta­mente con­fi­gu­rada y po­si­cio­nada para al­canzar las metas fi­nan­cie­ras.

Establecer el ade­cuado peso en la ex­po­si­ción de los dis­tintos ac­tivos –renta va­ria­ble, renta fija, me­tales pre­cio­sos, li­quidez y otros– se con­vierte así en una de las de­ci­siones más re­le­vantes para al­canzar los ob­je­tivos fi­nan­cieros pro­pues­tos.

El se­gundo paso con­siste en ra­dio­gra­fiar la car­tera. Una vez fi­jada la dis­tri­bu­ción de los di­fe­rentes ac­tivos hay que fi­jarse en el po­si­cio­na­miento de los ac­ti­vos. Es de­cir, cómo se dis­tri­buyen por sec­to­res, áreas geo­grá­ficas y ex­po­si­ción a los ín­dices de re­fe­ren­cias ele­gi­dos. También es con­ve­niente si la car­tera está des­pro­por­cio­nal­mente ses­gada hacia uno o dos ac­tivos in­di­vi­dua­les. En al­gunos casos esto puede tener un sen­tido es­tra­té­gico si se es­pera una evo­lu­ción es­pe­cial­mente buena de di­chos ac­ti­vos.

Eso nos con­duce al tercer punto, re­visar las po­si­ciones in­di­vi­dua­les. Una vez haya re­vi­sado su po­si­ción agre­gada de la car­tera, señalan los ex­pertos de Morningstar es el mo­mento de rea­lizar un rá­pida re­vi­sión in­di­vi­dual de cada una de las po­si­cio­nes. Para los fondos con­viene estar atentos a los po­si­bles cam­bios en la ges­tión, a las mo­di­fi­ca­ciones de la es­tra­te­gia, o a la propia al­te­ra­ción del fondo.

El cuarto ele­mento a va­lorar es la ren­ta­bi­li­dad. Uno de los prin­ci­pales errores de in­ver­sión pasa por prestar de­ma­siada aten­ción a la ren­ta­bi­lidad a corto plazo. No obs­tante, si con­viene rea­lizar re­vi­siones pe­rió­dicas de la car­tera, de forma tri­mes­tral o se­mes­tral, con el fin de rea­lizar una rá­pida va­lo­ra­ción de qué po­si­ciones están pro­por­cio­nando el mayor im­pulso o lastre en la ren­ta­bi­lidad total de la car­tera por si hu­biera que rea­lizar cam­bios pun­tuales por al­guna razón ines­pe­rada. Pero aunque está bien echar un vis­tazo a la ren­ta­bi­lidad ge­ne­rada a lo largo del año es mucho más pro­duc­tivo fi­jarse en las ci­fras a largo plazo. Una ren­ta­bi­lidad sis­te­má­ti­ca­mente baja es un in­di­cador de que las cosas se están ha­ciendo mal.

El quinto y úl­timo de los fac­tores a tener en cuenta es la fis­ca­li­dad. El final de año es el mo­mento de apro­ve­char las ven­tajas fis­cales como hacer aflorar las pér­didas acu­mu­ladas por los ac­tivos en car­tera para com­pen­sarlas con las even­tuales rea­li­za­ciones de be­ne­fi­cios que se hayan po­dido rea­lizar a lo largo del ejer­ci­cio.

Aplicar a ra­ja­tabla todos estos con­sejos no evi­tará po­si­bles errores o pér­didas por los acon­te­ci­mientos ines­pe­rados que se­gu­ra­mente de­pa­rará el mer­cado, los fa­mosos “Cisnes Negros”, pero sí ayu­dará a re­ducir la vo­la­ti­lidad de la car­tera y me­jo­rará la po­si­bi­lidad de con­se­guir me­jores ren­di­mien­tos.

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