Consideran que se de­bería pre­sentar un bo­rrador a las em­presas cuanto antes

Las eléctricas reclaman a Nadal más concreción sobre la subasta de renovables

Ven lí­neas con­tra­dic­to­rias con la Planificación Energética del an­te­rior go­bierno

Renovables
Renovables

El sector eléc­trico ve luz al final del tú­nel, pero aún queda línea por cons­truir. Tal se des­prende de su res­paldo a la subasta de 3.000 me­ga­va­tios en ener­gías re­no­va­bles anun­ciada por el mi­nistro de Energía, Álvaro Nadal. Pero re­claman pri­mero que se eli­minen du­das, por lo que man­tiene cierto re­celo de que el nuevo sis­tema pueda ma­te­ria­li­zarse. De mo­mento, lo único que se co­noce es el anuncio y poco más. No ha ha­bido nin­guna con­sulta con las em­presas y el marco re­gu­la­torio ac­tual no da se­gu­ridad a fu­turo sobre los nuevos pro­yec­tos.

La sensación que ha generado el anuncio de Nadal en el Congreso de los Diputados es que el mensaje es positivo porque supone un cambio en la política energética respecto a la anterior legislatura tras el recorte impuesto a las energías verdes. En cambio, el sector considera que existe cierta improvisación en cuanto a cómo se quiere hacer la subasta.

Uno de los aspectos que más ha sorprendido es que el nuevo ministro de Energía hable de “neutralidad tecnológica”, es decir, que podrán acudir a la misma todas las tecnologías -eólica, solar, minihidráulica, biomasa…-, cuando, de hecho, existe ya una planificación de que se necesitarían construir 8.500 nuevos megavatios en renovables, y que la mayor parte de esa potencia deberá ser eólica.

Anuncio contradictorio

Por tanto, las compañías eléctricas y las propias asociaciones de renovables entienden que, es “contradictorio” que Nadal hable de ser “tecnológicamente neutral”, cuando la tecnología más desarrollada es la eólica. La eólica, con 23.020 MW instalados, es la primera tecnología renovable del país, seguida de la solar fotovoltaica con 4.674 MW, la solar termoeléctrica (2.300 MW), la minihidráulica (2.104 MW), y la biomasa con 1.036 MW. Por esa razón, fuentes consultadas por Capitalmadrid señalan que el nuevo Gobierno esté pensando cambiar el paso y que habrá sorpresas que Nadal todavía no ha querido desvelar.

Para empezar, ha sorprendido que el Ministerio de Energía se haya comprometido ante el resto de las fuerzas políticas a recuperar la subasta de las renovables pero no ha aclarado nada de la letra pequeña ni los pormenores de dicha subasta. La mayoría de las empresas consultadas han asegurado su interés en participar, aunque señalan que dependerá de las condiciones que se establezcan.

Nadal ha comunicado simplemente en su comparecencia en el Parlamento que la nueva subasta se lanzará en breves semanas, será con criterios competitivos, al menor coste, y basada en la neutralidad tecnológica, “ya que es lo justo y no prejuzga qué tecnología es la más eficiente”, indicó.

Además, ha advertido que se llevarán a cabo unos “controles generales” a los proyectos que se presenten a estas subastas, a través de la petición de garantías, para que, una vez sean adjudicadas, “sepamos que van a ser realizadas”, dijo Nadal.

Fuentes del sector entienden, por su parte, que si se quiere hacer la subasta en el primer trimestre, el Ministerio debería presentar antes de fin de año un primer borrador a las empresas y que éste fuera consensuado por todas las partes interesadas.

Un nuevo marco regulatorio

La Asociación de Productores de Energías Renovables (APPA) está en contra de las subastas hasta tanto no se dote al sector de un marco regulatorio que aporte seguridad jurídica al sistema. APPA aboga también por un amplio consenso, que debería ser previo a cualquier planteamiento sectorial.

En opinión de la asociación que preside José Miguel Villarig, sostiene que, previamente a cualquier subasta que se produzca, es necesario “definir una estrategia energética, con vigencia a largo plazo”, y que el Gobierno consensue con los agentes del sector el diseño de un desarrollo ordenado de las energías renovables en el país.

Por otro lado, recuerda que el anterior Ministerio de Industria y Energía puso en marcha una subasta en abril de 2015 -finalmente resuelta en enero de 2016-, para la adjudicación de 500 megavatios de potencia eólica y 200 MW de biomasa, que fue criticada por APPA al entender que, tanto los requisitos de participación, como los criterios de adjudicación, podrían distorsionar el resultado, como finalmente sucedió. Según la asociación, la subasta solo tuvo en cuenta la componente financiera, sin mayor requisito que la presentación de un aval, lo que haría difícil la materialización de los proyectos.

Los productores de energías renovables manifiestan, por ello, que “hay que ser cuidadosos para no actuar con precipitación, ni tampoco hipotecar su futuro, tomando decisiones improvisadas, como sería la convocatoria de una nueva subasta”.

El Gobierno anterior de Rajoy aprobó en 2015 el nuevo plan sobre Planificación Energética desarrollado para cumplir los objetivos comprometidos con Europa de lograr con fuentes renovables el 20% del consumo final bruto de energía. Actualmente, este porcentaje alcanza el 17,3%. El documento aprobado hace dos años prevé la instalación de casi 8.500 nuevos hasta 2020, lo que supondría la instalación anual de 2.125 megavatios anuales durante los próximos cuatro año

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