Los problemas financieros y las elevadas inversiones comprometidas constituyen un hándicap duro de resolver

Fomento pretende copiar la fórmula francesa al fusionar Renfe y Adif

El nuevo holding acumularía una deuda que supera los 20.000 millones de euros

Adif
Adif

El Ministerio de Fomento vuelve al principio y, muchos años después de su segregación, pretende que el gestor de infraestructuras Adif y el operador de trenes Renfe vuelvan a unir sus cuentas y se fusionen. ¿Fracasó la escisión producida en 2005? Los resultados apuntan en esa dirección. Adif arrastra una deuda financiera desbocada -cerca de 15.000 millones de euros y en pérdidas-, mientras que Renfe, la operadora de los trenes, ha levantado la cabeza y está en beneficios.

La ope­ra­ción sobre la que ha­bría co­men­zado a tra­bajar el equipo del nuevo mi­nistro de Fomento, Íñigo de la Serna, sería si­milar a la que Francia adoptó en enero de 2015 cuando creó el hol­ding SNCF Résseau, tras la fu­sión de Réseau ferré de France (RFF), SNCF Infra y Direction de la Circulation Ferroviaire (DCF). Fomento pre­tende con ello formar un nuevo grupo que afronte la fu­tura li­be­ra­li­za­ción fe­rro­viaria de 2020 y la com­pe­tencia que se ge­ne­rará con la en­trada de nuevos ope­ra­do­res.

El con­flicto per­ma­nente que existe entre ambas so­cie­dades entre Adif y Renfe por el canon fe­rro­viario que la pri­mera quiere aplicar y la guerra que man­tienen ambas so­cie­dades está ha­ciendo con­si­derar a Fomento crear un hol­ding en el que se junten de nuevo las dos ac­ti­vi­da­des. El Ministerio sería quien im­pon­dría los cá­nones a aplicar cuando la li­be­ra­li­za­ción sea un hecho pero sin que Adif pre­sio­nase al alza.

El pro­blema de la deu­da

La fu­sión plan­tea, en cam­bio, un com­pli­cado pro­blema porque su­pone unir dos so­cie­dades que juntas arras­tran una deuda que su­pera los 20.000 mi­llones de eu­ros. Adif tiene un en­deu­da­miento de 14.575 mi­llones de euros que, unido a los casi 5.000 mi­llones que posee Renfe, con­ver­ti­rían al nuevo grupo en un hol­ding con unos pro­blemas fi­nan­cieros muy ele­va­dos.

A ello hay que añadir las in­ver­siones que Adif tiene com­pro­me­tidas en nuevas in­fra­es­truc­turas -cifradas en unos 12.500 mi­llo­nes-. Renfe, por su parte, acaba de ad­ju­dicar un con­trato a la em­presa Talgo para la compra de 30 trenes de alta ve­lo­cidad por 1.450 mi­llones de eu­ros, lo que ele­vará tam­bién su nivel de en­deu­da­miento.

Por otro lado, la com­pañía fe­rro­viaria tiene el hán­dicap de que en la red de Alta Velocidad no todos los tramos están en ren­ta­bi­li­dad. Por ahora, so­la­mente las lí­neas AVE de Madrid-Barcelona y Madrid-Sevilla son ren­ta­bles, mien­tras que el resto arrastra pér­di­das. EL eje Madrid-Valencia-Levante, Madrid-Segovia-Valladolid-Palencia-León; Córdoba-Málaga, Madrid-Toledo y Madrid-Zamora y Santiago-Vigo son tramos que re­gis­tran nú­meros ro­jos.

Todo ello ha pro­vo­cado que la deuda del gestor de in­fra­es­truc­turas se haya dis­pa­rado por en­cima de los 14.500 mi­llones de euros en 11 años, desde que se pro­dujo la es­ci­sión de Renfe y el Estado limpió las deudas que había acu­mu­ladas hasta en­ton­ces.

Diez años se­pa­ra­dos

En 2005, Renfe y Adif se se­pa­raron en dos so­cie­dades dis­tintas la una de la otra, con con­ta­bi­li­dades se­pa­radas pero de­pen­dientes del Ministerio de Fomento. Adif se ocu­paría de todas las in­fra­es­truc­turas cons­truidas y de los nuevos tramos que se abrie­ran. La com­pañía apli­caría a Renfe un canon por la uti­li­za­ción de las vías y las es­ta­ciones con el ob­je­tivo de amor­tizar la in­ver­sión rea­li­zada.

Renfe, por su parte, ac­tuaría como ope­ra­dora de bi­lle­tes, ges­tio­naría el ser­vicio y el man­te­ni­miento de los tre­nes. Esta úl­tima ab­sorbió todo el ma­te­rial ro­dante, los ta­lleres de man­te­ni­miento y el per­sonal de­di­cado a estos tra­ba­jos. En 2012, se realizó este mismo pro­ceso con la di­so­lu­ción de la em­presa FEVE, la com­pañía es­tatal que se en­car­gaba de ges­tionar los fe­rro­ca­rriles de vía es­tre­cha. Desde en­ton­ces, Renfe Operadora pasó a ocu­parse de la ex­plo­ta­ción de los fe­rro­ca­rriles y Adif se quedó con la in­fra­es­truc­tura.

El Ministerio de Fomento tiene com­pli­cado la ope­ra­ción de fu­sión entre ambas so­cie­da­des. La unión de Adif y Renfe crea un hol­ding di­fícil de ges­tionar a nivel de deuda. Adif Alta Velocidad arrastra desde hace tiempo se­rias di­fi­cul­tades fi­nan­cieras para poder acabar las obras que le restan del AVE por la ele­vada deuda que tiene que so­por­tar.

A cierre de 2015, la deuda a largo plazo as­cendía a 14.768,9 mi­llones de eu­ros, lo que con­vierte a Adif en una de las em­presas pú­blicas más en­deu­dadas del Estado. El pa­sivo pre­visto para 2016 se es­pera al­cance los 16.000 mi­llo­nes. Casi toda la deuda que arrastra ha sido fi­nan­ciada por el Banco Europeo de Inversiones (BEI) aunque tam­bién ha acu­dido al mer­cado de ca­pi­tales

El Estado no puede asumir ese pa­sivo pues afec­taría al dé­fi­cit, lo que hace que la unión entre las dos so­cie­dades sea muy com­pli­cada. Renfe ha lo­grado re­bajar su deuda por de­bajo de los 5.000 mi­llones pero ele­varía el en­deu­da­miento total de las dos so­cie­dades por en­cima de los 20.000 mi­llo­nes. A ello hay que añadir la plan­tilla de las dos so­cie­da­des. Juntas suman cerca de 13.000 em­plea­dos.

Por otro lado, el pro­blema del canon fe­rro­viario es com­pli­cado de ges­tio­nar. El gestor de in­fra­es­truc­turas con­si­dera que como mí­nimo ha­bría que su­birlo un 15% en 2017 algo que iría en contra de los re­sul­tados de la propia Renfe. La propia Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) se opone al au­mento que plantea el gestor fe­rro­via­rio.

El or­ga­nismo que pre­side José María Marín Quemada li­mita ese au­mento del canon a un 4,2% ante el temor de que Renfe lo pueda tras­ladar des­pués a los bi­lletes de los via­je­ros, afecte al uso del AVE, y pro­voque que las lí­neas en ex­plo­ta­ción sean mucho más de­fi­ci­ta­rias de lo que ya son. Es de­cir, que con­vierta el AVE en trenes casi de­sier­tos, y en los que se han in­ver­tido gran parte de los pre­su­puestos de Fomento. Los nuevos pre­si­dentes de Adif, Juan Bravo, y el de Renfe, Juan Alfaro, tienen una di­fícil pa­pe­leta que re­sol­ver.

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