Esta can­tidad diaria que se des­ti­nará al Plan de Vivienda para todo 2017

Rajoy tendrá que captar 550 millones diarios para cubrir el déficit de 2017

El vo­lumen de deuda a fi­nan­ciar ron­dará los 200.000 mi­llones de euros en el ejer­cicio

Tesoro Publico
Edificio del Tesoro Público.

A nuevo Gobierno, viejos pro­ble­mas. El nuevo Gobierno de Mariano Rajoy tendrá que li­diar con un dé­ficit des­co­munal que obli­gará al Tesoro a em­plearse a fondo, tanto para volver a re­novar los im­portes de tí­tulos que se amor­ti­zarán du­rante el pró­ximo ejer­ci­cio, como para dar co­ber­tura al nuevo dé­fi­cit. Está pre­visto que el pró­ximo ejer­ci­cio, España tenga que apelar a los mer­cados de emi­sión de deuda por un im­porte cer­cano a los 200.000 mi­llones de eu­ros.

De tanto como se repiten cifras similares cada año parece que ya nos hemos acostumbrado a estas astronómicas cantidades. Nada más lejos de la realidad, porque durante el año que viene, el Gobierno deberá captar nada más y nada menos que 550 millones de euros cada día para alimentar a la bestia del déficit. Una cantidad que equivale (al día) a toda la asignación al Plan de Vivienda comprometido (para todo 2017) por el ejecutivo en funciones, ahora consolidado por la legitimidad de las urnas.

En este momento, no existen cifras cerradas sobre las necesidades de financiación del Estado para 2017, pero los cálculos a estas alturas del año no suelen fallar. El volumen de letras, bonos, obligaciones y deuda en divisas se encuentra en el entorno de los 150.000 millones de euros.

A esta cifra habría que añadir las emisiones de letras que en todos los casos (tres, seis, nueve y doce meses) se amortizarán durante el año próximo y obligarán a redoblar los esfuerzos en los mercados primarios de emisión para refinanciar estas cantidades. Durante los meses de noviembre y diciembre, el Tesoro público tiene previstas ocho emisiones de letras, dos por cada plazo de amortización. Cada mes se emite una cifra algo inferior a los 10.000 millones de euros en estas subastas de títulos a corto plazo.

Cantidades que se verán incrementadas en al menos 36.000 millones de euros de la financiación del déficit de 2017. España se ha comprometido con la Unión Europea para que el agujero de las cuentas públicas no supere el 3,6% del producto interior bruto (PIB). Es cierto que estos números rojos incluyen no sólo el de las administraciones públicas, sino también el de las comunidades autónomas y el de las corporaciones municipales. Pero al Estado le corresponderán, cuando menos, más de 30.000 millones.

Cáncer presupuestario

La deuda pública tiene un fuerte componente de insolidaridad intergeneracional. Sólo el abono de los intereses de las letras, bonos y obligaciones suponen cada año dejar de construir unos 6.000 colegios. O 500 hospitales como el levantado recientemente en Cáceres. La deuda del Estado no incluye la de las comunidades autónomas, que supera el cuarto de billón de euros.

(Léase el artículo “Zapatero y Rajoy dejan una deuda de 20.000 euros a cada español” https://www.capitalmadrid.com/2016/4/25/41988/zapatero-y-rajoy-dejan-una-deuda-de-20000-euros-a-cada-espanol.html=

La deuda pública era prácticamente inexistente en los años setenta. Entonces había un endeudamiento perpetuo de importe muy reducido. España había sido un país cerrado al exterior, con una economía autárquica. Fue en la época del primer gobierno socialista de Felipe González cuando se decidió edificar un auténtico mercado de deuda, debido a las necesidades de modernización del país, catapultadas por los fondos que provenían de la entonces Comunidad Económica Europea y que catapultaron la etapa económica más floreciente de la historia reciente de nuestro país.

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