UN BANCO EN EL RETIRO

El sector exterior salva la economía de Rajoy

La ausencia de Gobierno no ha tenido ninguna cortapisa en el crecimiento de las exportaciones

Exportaciones
Exportaciones

Últimas cifras del comercio exterior de España, agosto 2016: el volumen de las exportaciones creció un 10,1% en tasa anual; es decir, más de tres veces el incremento del PIB, precisamente cuando el avance del comercio internacional marcha muy retrasado con respecto al del PIB mundial. En el período enero-agosto, el volumen de mercancías exportadas fue un 3,6% superior al mismo de 2015. Ocho meses de dinamismo exportador superior al del crecimiento del PIB. Un balón de oxígeno en la economía de la era Rajoy.

La com­pa­ra­ción in­ter­na­cional sobre el desa­rrollo de las ex­por­ta­ciones me­didas en euros sitúa a España por de­lante de Alemania, 1,3% y 0,8% res­pec­ti­va­mente, y muy por de­lante de la zona euro, que ha re­gis­trado un re­tro­ceso del 0.4%.

Dos re­fle­xiones ins­tan­tá­neas. Primera: más com­pe­ti­ti­vidad que no es con­se­cuencia de una de­va­lua­ción de la mo­neda si no de un re­ajuste sa­la­rial de largo re­co­rrido y, tam­bién, de un es­fuerzo y ha­bi­lidad em­pre­sa­rial para en­con­trar o con­so­lidar mer­cados ex­te­rio­res. Segunda: el buen quehacer de una eco­nomía ma­dura no ha te­nido nin­guna cor­ta­pisa por la au­sencia de un go­bierno de pleno ren­di­miento.

Las im­por­ta­cio­nes, por su lado, enero-a­gosto, se re­du­jeron en euros a una tasa del 1,6% anual mien­tras que en vo­lumen re­gis­traron un cre­ci­miento del 3,6%, li­ge­ra­mente más ele­vado que la evo­lu­ción del PIB y ves­tigio to­davía de nuestra alta pro­pen­sión a los pro­ductos ex­tran­je­ros.

Con me­di­ciones en euros el saldo co­mer­cial en agosto dis­mi­nuyó un 20% res­pecto al mismo mes de 2015 y un 31,6% com­pa­rando los ocho pri­meros meses de cada año. La tasa de co­ber­tura de la ba­lanza co­mer­cial, re­la­ción ex­por­ta­ciones –importaciones, es del 94%, lo que per­mite que los otros ren­glones de la ba­lanza de pagos (ingresos y gastos por ser­vi­cios, tu­rismo in­cluido e in­tere­ses) ofrezca un ex­ce­dente del orden del 2% del PIB.

La for­ta­leza de la ba­lanza de pagos más que cual­quier re­tó­rica sobre el buen hacer de las po­lí­ticas eco­nó­micas desa­rro­lladas por el go­bierno es el prin­cipal mo­tivo de que España se en­deude a tipos de in­terés nulo o ne­ga­tivos para fi­nan­ciar sus cuentas pú­bli­cas.

¿De dónde se de­riva esa for­ta­leza cuando el co­mercio ex­te­rior a es­cala in­ter­na­cional pierde vi­gor?

Principalmente pro­viene de estos in­ter­cam­bios con la UE. Un su­pe­rávit en enero-a­gosto de 9,4 mil mi­llones de euros de los que lo 5,2 mil mi­llones co­rres­ponden a Francia y 1,4 mil mi­llones a Italia, países es­pe­cial­mente el se­gundo, que los más viejos de la lo­ca­lidad siempre vieron que nos ven­dían bas­tante más que nos com­pra­ban. Sencillamente te­níamos poco que ven­der­les.

El agu­jero os­curo de nues­tros in­ter­cam­bios co­mer­ciales sigue si­tuado en Asia, ex­cluido el Oriente Medio. Un dé­ficit que mul­ti­plica por DOS el su­pe­rávit con la UE. China ha sido el gran pro­ta­go­nista de ese in­son­dable agu­jero.

Donald Trump ha de­nun­ciado que EEUU es un país ter­cer­mun­dista, -lo re­cuerda Economía Exterior, oc­tubre 2016- que sufre una plaga bí­blica por la pér­dida de em­pleos en favor de China. Su con­trin­cante Hillary Clinton, no es menos alar­mista: “Be afraid. Be very afraid”.

Ni el go­bierno en ple­ni­tud, ni por su­puesto en fun­cio­nes, ha mos­trado la más mí­nima sen­si­bi­lidad pro­tec­tora del em­pleo do­més­tico. Tampoco los em­pre­sa­rios in­dus­tria­les, ca­ta­lanes o le­van­ti­nos, por ejem­plo, han sido ca­paces de cons­truir algún tipo de ba­luarte contra la in­va­sión de mer­can­cías ba­ra­tas, po­si­ble­mente por­ta­doras de Dumpings, de­ján­dose vencer por redes de im­por­ta­dores y fi­nan­cia­dores mejor per­tre­chados de li­quidez y, de algún modo tá­ci­ta­mente to­le­rados por quienes de­bían ser las au­to­ri­dades de tu­tela. ¿Se ha dis­cu­tido el tema al­guna vez entre las au­to­ri­dades ca­ta­lanas y las del es­tado es­pañol?

Una gripe ade­lan­tada a la fecha de va­cu­na­ción me ha re­ti­rado aunque me ha per­mi­tido se­guir con de­talle el trán­sito del go­bierno pro­vi­sional al de­fi­ni­tivo. ¡Qué buena he­rencia la que le de­para el co­mercio ex­te­rior si como diría el autor del Poema del Mío Cid hu­biera buen señor!

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