La ac­ción no le­vanta ca­beza entre las dudas de los ana­listas que si­guen el banco

BBVA se estanca en bolsa por debajo de los 6 euros con los bajistas crecidos

Los 'hedge funds', con AQR a la ca­beza, in­tentan apro­ve­char las grietas que pro­voca México.

BBVA Bancomer
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"BBVA está ha­ciendo un es­fuerzo ím­probo por de­mos­trar a la co­mu­nidad fi­nan­ciera que tiene bien cu­bierta su po­si­ción en México. Pero hay mu­chas dudas entre los ana­lis­tas, que temen que el des­plome del peso me­xi­cano contra el dólar (que se sitúa al­re­dedor del 20% desde las elec­cio­nes) acabe por pasar una dura fac­tura a la cuenta de re­sul­ta­dos", ase­gura un ve­te­rano ana­lista es­pañol del sector que cree que el banco que pre­side Francisco González va a se­guir su­friendo en bolsa a corto plazo.

Desde la victoria de Donald Trump en las elecciones estadounidenses, la acción de BBVA ha perdido alrededor de un 10% y se ha situado por debajo de los 6 euros por acción (5,85 euros, en el cierre del jueves). Ligeramente por debajo de este nivel se ha estabilizado el valor, que vive momentos de 'impasse'. La acción no cae mucho más, pero tampoco ofrece signos de reacción a la espera de los movimientos del nuevo presidente de la primera economía del mundo respecto a México, donde el banco se juega más del 40% de la cuenta de resultados.

Con la cotización varada, los inversores bajistas están apostando porque México seguirá pasando factura a BBVA. Justo después de las elecciones, las posiciones cortas en el valor se situaban en el 0,63%, muy cerca del máximo del año marcado pocos días antes en el 0,68%. Y ahora podrían haber dado un salto espectacular después de AQR haya tomado una posición bajista por el 0,5% del capital. Se trata de un porcentaje enorme, nada habitual en el historial de los grandes bancos españoles.

De hecho, la posición corta del fondo británico (uno de los más activos en el mercado nacional y con un gran foco en el sector financiero) es la mayor que ha tenido nunca un 'hedge' en BBVA, donde solo una vez (en noviembre de 2010) las posiciones bajistas superaron el nivel del 1%. Por lo tanto, el banco que preside Francisco González vive una situación nueva, con una presión bajista desconocida desde que la gran crisis puso a todo el sector financiero al pie de los caballos.

Oportunidad especulativa

Los bajistas creen que BBVA es una opción especulativa de primer orden porque la corrección provocada por la victoria de Trump y el temor a un cambio en las reglas del juego de las relaciones entre Estados Unidos y México cogió a finales de octubre a la cotización en el entorno de los 6,50 euros, muy cerca de los máximos del año. Tanto es así, que BBVA había conseguido borrar todas las caídas (muy cuantiosas porque tras el Brexit llegó caer por debajo de los 4,5 euros) acumuladas en 2016.

"Los inversores están esperando acontecimientos. De momento, la caída no va a mucho más, pero el problema para BBVA es que otros bancos, con Santander a la cabeza, lo están adelantando en las preferencias de los analistas a corto y a medio plazo. De momento, los expertos están atando en corto al banco porque necesitan más visibilidad sobre el futuro de México para tomar nuevas decisiones en BBVA", señalan en uno de los 'broker' más activos con inversores extranjeros.

El temor de los analistas se reparte entre dos grandes frentes. Por un lado, el miedo a que si se mantiene la debilidad del peso mexicano, ésta termine por comerse todo el beneficio en euros de Bancomer. Y por otro, más a medio y largo plazo, que las nuevas políticas de Trump socaven la estabilidad de la economía del país azteca, que por su crecimiento en los últimos años había dado a BBVA una ventaja competitiva frente a Santander por la exposición del banco cántabro a Brasil, una economía que no deja de dar signos de debilidad.

El 'efecto Trump' ha terminado por llevarse por delante los niveles de alrededor de los 6,5 euros por acción en los que se afianzó la cotizaciónde BBVA tras la presentación de los resultados del tercer trimestre del año, que superaron las previsiones del mercado. Un impacto positivo que no ha podido ser más efímero después de que BBVA haya sido puesto de nuevo bajo la lupa. De momento, la visibilidad en bolsa es muy baja.

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